viernes, 4 de abril de 2008

LAS INQUIETUDES ÉTICAS DEL GRAN DANÉS

"Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer: Maldita sea la tierra por tu culpa. Con fatiga sacarás de ella tu alimento por todos los días de tu vida. Espinas y cardos te dará, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Porque eres polvo y al polvo volverás." (Gén. 3: 17-18-19) En una de mis innumerables recorridas por la Biblioteca Nacional de Belgrado, buscaba información referida a cierta supuesta obra del célebre Juan Le Rond d`Alembert, genial matemático y filósofo francés. Recurrí para ello a la sección de autores del catálogo. Allí fue que la casualidad hizo que me topara con la ficha que consignaba los datos del poco afamado pensador danés Levis Arkhüssgaard. Este autor, de no muy prolífica pero sí muy interesante obra, llamó a las puertas de mi interés a través del título de su obra más importante: Es lógico que seamos tan estúpidos. Su particular forma de titular hizo que se despertará mi desagradable maliciosidad crítica y, movido por este desdeñable sentimiento, solicité al instante el préstamo del libro, con la única intención de defenestrarlo. A esta clase de impulsos - léase atender sólo a los errores y evitar los aciertos de los demás - estamos sometidos los mediocres para, al menos, sentir que somos superiores a alguien. Al llegar a mi habitación de la calle que bordea el río Save, comencé a hojear el bocado que ese libro suponía para mi voracidad crítica. Sin embargo, el buen Arkhüssgaard derribó el soberbio pedestal desde el que yo me proponía analizar su obra. Ya en la introducción, nuestro autor se defendía de las seguras acusaciones que caerían sobre el título de su ensayo arguyendo que había decidido darlo a conocer con tan mala denominación por el hecho de estar harto de adquirir libros de espléndida portada y contenido nefasto. Exhibidas sus advertencias, el autor explicaba a través de una complicadísima exposición y verborrágicos ejemplos, una concepción a mi entender magnífica de las razones de la maldad, la codicia, el egoísmo y el desamor reinantes en el mundo. Arkhüssgaard se vio asombrado desde pequeño por la ambigüedad entre los mandatos éticos y las actitudes de los hombres. La brecha entre lo que "debía ser" y lo que "era" le resultaba un abismo en el que su joven mente no podía evitar caer. La popularidad que adquirió en su pueblo natal el caso de un sacerdote que espiaba colegialas, fue la piedra de toque para que pusiera manos a la obra en la investigación sobre el origen del mal y la concupiscencia. El pensador danés había sido educado en una rígida espiritualidad religiosa; esto hizo que la explicación que buscaba la encontrara primeramente en la lectura de las Sagradas Escrituras. Allí, se atribuía a la debilidad de Adán la culpa de todos los males que pueblan la Tierra. Sin embargo, con una singular iconoclastia, rechazó ésta como una explicación plausible. Sospechaban sus jóvenes 16 años que esta respuesta que hubiera encontrado en el Antiguo Testamento dejaba entrever algún elemento de desidia, que era una forma de quitarse de encima el peso de la maldad y hacer recaer el fardo sobre el pobre primer hombre. De hecho, pensaba, "seguramente Adán no sabía qué cosa era el mal." Además, sus cuestionamientos lo llevaron a repasar algunas lecturas de San Agustín, quien dejaba abierta la intriga acerca de cómo era posible el traspaso de la maldad a almas inocentes nacidas en tiempos ulteriores al comienzo del mundo; y si el mismísimo San Agustín dejaba inconcluso un asunto tan importante, era dable seguir cuestionándose sobre el particular. Fue por los motivos mentados y por otros "...que no mencionaré sólo con intención de generar intrigas..." - según palabras de nuestro danés - que se dispuso a encontrar la causa del pesado tormento de la vileza. Pero su tarea debía enfrentarse con una serie de dificultades. Si bien, como se dijera, había rechazado de plano la concepción que hacía caer las culpas sobre Adán - rompiendo así con la tradicional interpretación eclesiástica - no podía apartarse de los datos que la Biblia le proporcionaba, pues esta hubiera resultado una herejía imperdonable. De esta forma, Arkhüssgaard basó su novedosa explicación en el sagrado texto, pero considerando otros aspectos. Ya en las primeras páginas del Antiguo Testamento, se habla de que Adán y Eva concibieron tres hijos varones: Caín, Abel y, más tarde, como modo seguro de expiación, Set. Ahora bien, el sagaz Levis reparó en el detalle de que, de repente y sin esfuerzo alguno por mantener la coherencia, se decía que "...Caín tuvo relaciones con su mujer, la cual dio a luz un hijo que llamó Henoc." (Gén. 4:17). ¡Incesto! ¿Quién era sino su madre misma la mujer con la que tuvo relaciones?. Ya otros hombres antes habían caído en la cuenta de este terrible suceso - como bien señala nuestro autor - y trataron de brindar una solución a lo que ellos suponían que era un error, argumentando que Adán y Eva habían concebido otros hijos. Pero, de esta forma, Caín se habría casado con alguna de sus hermanas. Como se ve, la Biblia no parecía poder eludir el problema de la endogamia; negarlo sería desbaratar toda la concepción religiosa del origen del mundo. Arkhüssgaard no tenía la intención de pasar sobre el mensaje del libro sagrado. De esta manera, jamás consideró que hubiera en él equivocación alguna. Lo que los intérpretes consideraban un error era para el danés un hecho inequívocamente real. No había por qué dar explicaciones; la descendencia de Caín era fruto de una relación incestuosa. Ahora bien, muchos especialistas sostienen que el tabú del incesto surgió para evitar conflictos de celos dentro de los grupos familiares, o bien para aumentar la diversidad cultural en la interacción con otros clanes. Sin embargo, el saber vulgar - que no por vulgar ha de ser equivocado - indica que la prohibición de las relaciones sexuales entre parientes cercanos se debe a que resultan de ellas hijos con deficiencias mentales, que pueden llegar incluso a la imbecilidad (por quién sabe que problema en la compatibilidad sanguínea). Levis Arkhüssgaard nos dice que, si bien la extensión y el carácter de su ensayo no hacen posible la justificación científica de este hecho, deberá bastar al lector como prueba la anécdota que nos cuenta sobre una vecina de su abuela que se casó en segundas nupcias con su propio primo-hermano, y de cuya descendencia resultó un individuo de prominentes dientes que derramaba saliva cada vez que se le hacía figurarse una imagen. A partir de estas premisas, el sagaz pensador sostiene que toda la humanidad debería reconocer su origen a partir de una unión incestuosa, que habría marcado nuestro destino como raza tiñéndolo de idiotez e imbecilidad, cosa que no parece diferir en demasía con las motivaciones de los actos impíos. Así no sería tan dificultoso concebir la manera en que un ser dotado de inteligencia haya cometido (y continúe aún cometiendo) tantos actos estúpidos. Mi impresión es que, si bien las pruebas que nos aporta Arkhüssgaard de que la endogamia causa alteraciones mentales a los descendientes de tales relaciones no son lo suficientemente buenas, intuitivamente su formulación parece indiscutible. A la vista de las iniquidades cotidianas como las guerras sempiternas entre pueblos vecinos que ya han olvidado el motivo de su lucha, la intolerancia, la discriminación o la violencia sinrazón tomada como elemento de culto, esta aparentemente simple teoría erupciona con gran fuerza y mayor admisibilidad que la historia de la manzana, la serpiente y la mujer (valga la redundancia). Si es que uno posee pretensiones de adquirir conocimiento seguro, pues entonces parecerá que las ideas del danés poseen bases demasiado endebles como para ser aceptadas. Sin embargo, es de tener en cuenta que dos años después de haber publicado su obra, Levis Arkhüssgaard fue condenado a muerte por el Tribunal Eclesiástico de Copenhague, siendo acusado de sacrílego y hereje. La acción de los inquisidores confirmaba, sin quererlo, su teoría. Ante este hecho, los refuerzos argumentativos que daba en su obra, citando escandalosas relaciones incestuosas entre los miembros de renombradas casas reales europeas perdieron sentido. Levis Arkhüssgaard escribió dos obras más luego de la publicación de Es lógico que seamos tan estúpidos: la primera, un ensayo sobre la imposibilidad de adquirir la esterilidad por herencia, titulada ¿Cómo va a transmitirse la esterilidad a la descendencia, si la esterilidad no permite crear descendencia? ; y la segunda, una novela que narraba las peripecias de un aventurero por tierras de enanos y de gigantes. Existen serias sospechas de que esta realización postrera habría sido un plagio. La teoría que el gran danés nos lega es importante para identificar nuestras conductas erróneas y modificarlas. Por otra parte, identifica la maldad con la estupidez; esta última circunstancia es, a mi entender, su mayor acierto. (diciembre 1993)

9 comentarios:

fede dijo...

¿Por qué no puso la palabra incesto como etiqueta? ¿Es un tabú, acaso?

Hay algo Ardubungkkunesen omite maliciosamente: que el incesto sea algo malo es sólo una suposición... Entre sus ventajas, al menos tendría que admitir que se ahorra mucha plata en bondy.

Daniel Rico dijo...

Las dinastias europeas han sostenido la endogamia por razones politicas: cada matrimonio era una alianza que robustecia a los parientes; esto es lo mismo que decir que fue por cuestiones economicas; mantenían la integridad de la propiedad.
Producto de esa endogámia han nacido seres hermosos como Carlos "el hechizado"de España y el ex marido de Lady DY.

Carolina dijo...

Waldo: Cuando iba a catequesis esperando tomar la primera comunión, le pregunte a la catequista eso mismo: con quien tenían hijos los hijos de Adán y Eva? Y me contesto que, si bien Adán y Eva fueron los primeros, Dios después siguió creando hombres, de los cuales no tenemos conocimiento porque no fueron trascendentes como los primeros… NO FUE ASI? ME MINTIO…!?!?!

Luc dijo...

Algunos comentarios:

1. Si Kierkegaard es "jardín de la iglesia" (i. e. cementerio, churchyard) ¿Arkhüssgaard sería jardín de la casa del arco? Por favor ilustre mi escaso danés.

2. El argumento arkhüssgardiano es impecable pero solo para cristianos renegados. Están excluidos los paganos, los ateos etcétera.

3. Me divierte mucho que lo llamen Waldo, Gualterio.

4. No logro como entender como un schopenhaueriano a ultranza puede ser tan cristiano.

5. Luego de haberle visto esa barba y (4) pienso si no está leyendo a Tomás de Kempis.

Un saludo cordial, su amigo

Luc

Walter L. Doti dijo...

Don Lucas: La respuesta a todos sus interrogantes debe hacérsela al pretencioso muchachito que escribió esto en 1993.

Luc dijo...

¿Es su respuesta una muestra de cobardía?
Ahora que me ofendí le digo lo que tenía atragantado desde el primer comentario que puse en este post:
¡El perro conocido como "gran danés" en realidad no es danés, es egipcio!

Eugenia dijo...

Creo que en el mismo tiempo y lugar convivimos estupidos con genios, seres excepcionales con seres mediocres...y atribuir que toda la raza humana es estupida me parece desmerecer a los pocos "inteligentes" (por utilizar un antagonismo) que andan y anduvieron dando vueltas desde "los tiempos de Adan y Eva" hasta nuestros dias.
Ahora bien, la estupidez humana a mi parecer esta generada por razones socio-culturales, educacionales, entre muchas otras. Yo le atribuiria a la genetica un porcentaje, pero no cabe duda de que este danes deja abierta la puerta a las grandes contradicciones de la Iglesia con respecto a la interpretacion de los textos sagrados (siempre son interpretados para conveniencia de la Institucion), y a las contradcciones que estos textos guardan en si mismos.
Ahora bien, lo que no me deja dormir es lo siguiente, a ver si me ayudan: por que en el mismo mundo conviven personas con grados de evolucion tan distinto? por que unos viven muchos años y otros mueren tan jovenes? por que uno tiene una vida llena de posibilidades y el otro tiene que luchar intensamente por conseguir lo que otro tiene con chasquear los dedos?
Volviendo al tema anterior, recomiendo los documentales de The History Channel fundamentando desde una base cientifica como y por que se sucedieron las Siete Plagas de Egipto, y el documental sobre el arqueologo que argumenta con pruebas concretas como el cuerpo de Cristo fue removido de la tumba y ocultado para luego crear el "mito" (segun el) de la Resurreccion.
Saludos.

fede dijo...

Eugenia:

(Con la voz del Chavo del 8)

Bueno, pero no se enoje!

Con cariño y una sonrisa, su involucionado amigo:

Yo ;)

Matha Burroughs dijo...

Debo haber tenido la misma catequista que tuvo Carolina, porque yo le hice la misma pregunta a la mía (bueno, fue mi viejo el maldito que me dijo que preguntara eso) y me dio, exactamente, la misma respuesta.
Ahora pienso que esa mujer tendría que haberse dedicado a la política: Lo digo por esa costumbre de dar respuestas que no dejan satisfecho a quien pregunta...