jueves, 10 de abril de 2008

ME LIBRO DEL LIBRO

Para ser un adulto responsable, entre otros requisitos, es fundamental mostrar preocupación por el escaso nivel de lectura que se percibe en la juventud. Culpas echadas a la computadora, a los "jueguitos", a una banalización generalizada de la percepción del mundo. El sentido común nos insiste en la importancia de la lectura. Y los jóvenes más comprometidos - futuros adultos responsables - se hacen carne de esta realidad. Y van los estudiantes de letras a "rescatar" "heróicamente" a los niños de un barrio careciente de su seguro destino de ignorancia, organizando un festival de lectura. Y sacan pasaje seguro al cielo. Pero señora, fíjese: muchos leen a través de internet. No es el punto. La decadencia de occidente se muestra en la falta de lectura, en el prácticamente nulo contacto con los libros y en "Wild on". Pero de alguna manera leen "libros" en internet, señora. No es el punto. Y ahí te tiran todos los lugares comunes del romanticismo del papel: que el "amor táctil" que se genera con los libros, que el placer irreemplazable de llevarte el libro a la cama, que el olorcito ese. Señora, señora. Pero los e-books... Nada, no es el punto. El punto parece ser que el libro, el formato libro (tapas, lomo, hojas de papel, etc.) está sacralizado. No se presta, no se subraya, debe mantenerse impecable y CAERÁN SOBRE TU DESCENDENCIA ETERNAS CALAMIDADES si llegases a descartar uno. Patrañas y prejuicios. Y aplicación anacrónica de mandatos heredados. Está bien que en la Edad Media el libro gozara de semejantes prevendas: no existía tecnología alternativa alguna para conservar y transmitir la información. ¡Y la información que merecía formar parte de un libro era considerada vital!. No existía tampoco manera alguna de hacer demasiadas copias. La sacralización como medida práctica. Como la imposición religiosa de no comer cerdo, nacida seguramente de la constatación de lo devastadora que puede ser la larva de la triquina cómodamente insertada en nuestros músculos. El libro es una tecnología fantástica, que fue irremplazable por mucho tiempo. Pero su santificación cultural es atendible tan sólo en el caso de no existir sustitutos, de que con la pérdida de un libro se pierda su contenido mismo para siempre. En tiempos de reproducciones masivas y múltiples medios para la propagación de la cultura, se trata de una exageración infundada y pasada de tiempo, una exageración ritualizada, repetida, impensada. Algunos que constatan la irremediable caída de la contabilidad de las librerías, que observan nostálgicamente su progresiva y otoñal desaparición, ven en ello un signo de debilitamiento cultural, de raquitismo civilizatorio. Lo sería si no hubiera tecnologías de reemplazo y mejora, si no hubiese Internet, si no existiesen los nuevos libros electrónicos: que se pueden llevar a la cama, que no cansan la vista, que casi no ocupan lugar, que no juntan polvo (o no tanto, o se les puede pasar un trapo), que tienen imágenes en movimiento, que tienen sonido, que se conectan a Internet, que reducen el costo (no el valor, ojo) de la cultura a dos mangos. Además, el otro enemigo declarado del libro es la televisión. Otro supuesto signo de decadencia: la pasividad espectadora de la tele contraria a la actividad espectadora del libro. Pero al fin dos formas de ser simples testigos, de no ser actores (la segunda más incómoda). Otra manifestación del mismo convencionalismo: lo escrito, por ser escrito, es siempre mejor que lo televisado. Pero no. Error. Hay tanta basura escrita como maravillas televisadas. Hay tanto para aprender con el control remoto como lo hay en algunos libros (y no voy a caer en la tontería de pensar exclusivamente en el Discovery Channel y sus canales hermanos) y en muchos casos, la mayoría de lo producido merece ser descartado. Como dice un amigo, cuando uno entra a una librería hay muchas cosas parecidas a libros, pero los libros-libros se cuentan con los dedos de la mano. La diferencia está puesta no en el medio – que, por si hace falta aclararlo, es un mero medio - sino en la capacidad del receptor. El tipo inteligente usa cualquier elemento de la realidad como disparador de pensamientos. Dichoso sería Voltaire, dichoso san Agustín y más prolíficas sus obras, si hubieran contado con la televisión, que hubieran visto compulsivamente, hasta las ojeras; si hubieran podido acceder a Wikipedia, si hubieran podido marcar sus libros de cabo a rabo, protestar contra ellos y festejar las ocurrencias de sus autores con groseras notas al margen, con desprolijos subrayados; si hubieran podido tirar a la basura sin culpa los volúmenes que no merecían la prosperidad; si hubieran podido buscar en un catálogo virtual toda la información que querían y obtenerla por unos pocos dineros en segundos. Los libros ya no se venden, las librerías se están extinguiendo, la juventud lee muy poco, mi negocio desaparecerá irremediablemente: pero estoy feliz. Será porque leo muy poco y miro mucha televisión.

18 comentarios:

Luc dijo...

Hay muchas cosas en este post. Así que voy a comentar un poquito de cada una.

1. Al imaginario defensor de la lectura en papel, la "Señora", le agregaría una revista de chimentos en la mano. Es algo muy característico que quienes se quejan del "consumo cultural" de la juventud no vean su propio merdoso consumo.

2. Si bien el avance tecnológico está revolucionando los métodos de adquisición de la información y de entretenimiento todavía existen los yoyos y diávolos. Así que hay que reconocer que a pesar de que el proceso se está dando es bastante lento. Un artilugio pasable para la lectura de e-books está costando alrededor de U$s 600 (ya saben qué quiero para mi cumple).

3. Toda mi vida consumí muchísima TV. Horas y horas. Empecé a leer muy tarde, mi primer "gran" libro lo leí recién a los 12 o 13 y tenía la increíble extensión de 200 pág. Me voy a permitir poner en duda sus afirmaciones, Gualterio, sin caer en el fatalismo de Sartori.
La TV modifica la forma de pensar y de consumir cultura. Esto no sería negativo salvo por una cuestión: la oferta. Generalmente se dice que la TV muestra lo que la gente quiere. No obstante, creo que es una afirmación sofística pero ese es otro tema.
La mayor problemática es que los programas que empujan hacia la reflexión y que aportan información interesante o reconfortante son mínimos. Porque, supuestamente, la gente solo quiere "merde".
MMmm... me permito disentir. Reconozco que la gente no quiere estudiar Wittgenstein al mediodía y Heidegger a la hora de la cena. La necesidad de entretenimiento es sana. Pero, el problema es que la gama de ofertas es bastante reducida y predecible. Si la gente se forma únicamente con la TV (algo bastante común) termina siendo parecida a esos programas: reducidos y predecibles.
El problema no está en la TV misma, esto es claro, sino que es un problema social. Por un lado, por qué se estimulan solo programas vacíos o basuras compradas al exterior.
Se ocupan horas de un "gomazo" intentando atravesar un telgopor. Sé que es un mero entretenimiento, pero una hora y media de eso es demasiado. Puede causar un daño cuasi irreversible.

4. El libro y la computadora tiene una ventaja que el TV (por ahora o gradualmente) no da. La interacción. Sé que las antenas parabólicas permiten cierta interacción pero no como la del libro o la de la pc. De este modo, el tiempo lo maneja uno. Eso es importantísimo porque hace que uno pueda desnaturalizar lo ofrecido. Es decir, si uno pudiese detener al gomazo y preguntarse ¿qué estoy mirando? Y a los quince minutos volviese a pausarlo y viese lo mismo y al otro momento lo mismo, y al segundo lo mismo, y luego lo mismo y lo mismo y más de lo mismo. Creo que las sinapsis lo impelerían a arrastrar el telgopor a papelera de reciclaje.
Los libros no son lo mejor, lo mejor es el diálogo, la interacción con otros seres humanos con sus experiencias vitales y opiniones. Pero mientras no se pueda lograr eso, un libro es un buen placebo. Puesto que al leer uno pone un 50% de su parte. Eso hace fructífero hasta al mamotreto más estúpido.

5. Creo que el cine es el arte de nuestra época y que permite muchas cosas. Toma los recursos de la TV y le suma las ventajas del libro. Al poder reducir todo ese trabajo a un archivo computarizado obtenemos una forma magnífica de estimular el pensamiento. Pero cuando la película es de otro gomazo, estamos nuevamente en el mismo problema. No se dejen engañar por el apelativo, no es algo exclusivamente nacional "gomazos" hay en todo el mundo.

Perdonen lo extenso de este comentario pero tenía ganas de expresarme y no encontré menos palabras. Atte.

Luc

Palbo dijo...

Genial.

Probablemente los antiguos se escandalizaron cuando, ante el surgimiento del libro, los chicos ya no aprendían de memoria las historias que antes eran de tradición oral.

Calderondelabarca dijo...

Querido Walter : En el medio de tantos quilombos , me veo en la Obligación de ponerte al tanto de algunas circunstancias.
Coincido bastante con tu prédica a favor de la desacralización del Libro en soporte papel . Eso me animó para encaramarme al Altillo ,y proceder - previa adquisición de una bolsa de consorcio -a descartar los siguientes productos editoriales (No digo Libros) :

- "Tabla de Logaritmos"( Höuel ).

- "Libro de Oro del Mundial 78".

- "Mi lucha"

- "El Tesoro de la Juventud "( Enciclopedia).

- "Atlas Criminal" ( Lombroso ).

- "Sociedad, derecho y Ley" ( Fulvio Ramos ).

- "Cien años de Soledad"( Confieso que lo venía llevando bastante bien hasta que estornudé. Lo leía en voz alta y dije tantas veces Buendía que me confundieron con el portero de una Torre)

- "Maru a la Carta."( Maru Botana ).

- "Nociones Generales de Obligaciones". ( Empezaba así : ...Como introito al meollo de este pequeño Opúsculo ....)

- "Tratado de Derechos Reales." (Mariani de Vidal ). Al igual que "Cien años de Soledad " lo venía domando (utilizaba 4 tipos de letra distintos) hasta que la turra en la página 534 - de un total de 803 -escribió " magüer ". Deserté.

Y 216 ejemplares más. Para evitar que se rían de mí , no digo cuáles me quedaron.

Pero hay un caso especial....

Al ver que tenía su propia página web (www.Condorito.cl ), cayó también en la volteada la colección completa de Condorito, incluyendo sus incunables Libros de Oro.

Estamos casi ante el hecho consumado. A 1200 metros ya diviso al Cartonero...( Mi vista es buena ).

Soy su Soldado.

Espero Contraórdenes, Mi General !!!

fede dijo...

Es una lástima que estemos todos de acuerdo. Tendríamos que hablar de fóbal así nos peleamos. Los comentarios son muy buenos y no agrego mi argumento de cabecera sobre el tama porque exactamente el mismo que el de Palbo.

Sócrates y Jesús (que se sepa)nunca escribieron y son dos de los hombres más influyentes de la historia.
El libro como lo conocemos hoy es un invento de la modernidad. Un hombre medieval se hubiera quejado de que los libros escritos a mano tenían un toque más humano y podría decir que extraña los tachones o que cda letra sea distinta a la otra. Hoy si a un tipo le venden un libro con errores tipográficos o mal impresos te lo devuelve y dice: ¡Qué vergüenza esta editorial!

Idea dijo...

¿Se puede discrepar?
A mí me resulta más cómodo leer en un papel que en la pantalla de la computadora,debe ser por la edad, lo que no quita que paso horas junto a ella, igual subrayo los libros y les tengo un especial cariño. Y permítanme decirles, que ninguno de ustedes "se formó" en la televisión, el vocabulario que usan, los pensamientos que producen, la "riqueza" de sus discursos no es innata, y temo decilres que su cuna fueron los libros y la comunicación.

Walter L. Doti dijo...

Cul:
1. Muy cierto. Confirma que todo es una impostura.
2. ¿Dónde vió los yo-yos que me quiero comprar uno?
3. Todo lo que empuja a la reflexión y aporta información interesante es escaso: tanto en la TV como en los libros. ¿Sabe la cantidad de porquerías que hay en una librería? (no lo digo por mí, je je) Sé que lo sabe. El punto es que la genialidad está en el observador, no enlo observado. Los genios artísticos, por ejemplo, son aquellos que ponen el ojo y hacen bello lo que para los demás era intrascendente. Los que desautomatizan (como bien ha dicho Ud.).
4. A veces, de acuerdo a quien haga el aporte, mejor sería que se le dejara el laburo al autor solamente. Otras veces, es preferible que la colaboración sea exclusiva del autor. Es decir, no siempre la interación es positiva.
Pero hay excepciones: esta comunidad que se está armando, por ejemplo. El otro día repasaba la corta historia de este círculo de bloggers y me sorprendí de lo caudaloso* e interesante de los aportes. Ya hemos escrito más que un libro, le cuento. Y un buen libro. Y encima interactuando. Es muy loco. Siempre se dice que leer es como conversar con una persona que no está (por ausencia, por lejanía o por muerte). Pero bloggear es, en cambio, conversar con una persona que sí está allí. Cada vez me gusta más.
5. Coincido. Basta de los privilegios de lo escrito. tenemos dos hemisferios. hay que usarlos a full.

*Sobre todo Federico, que no me da tiempo a terminar de leer uno, que ya generó otro.



Palbo: No esperaba otra opinión. Por lo que se puede leer en su blog, Ud. es un pionero, un innovador temprano.
Entre los grupos de seres vivos, siempre hay algunos que sienten placer con el vértigo, con el peligro. Gracias a ellos, sus congéneres avanzan, cruzan ríos, consiguen alimentos, consiguen logros. Ud. es un pionero: recibe las novedades sin resquemores, sin prejuicios, y las convierte en arte. Los ríos de su producción fluyen sin diques de contención culturales. Lo envidio sanamente.

Calderón: Condorito es la excepción que confirma la regla. No será lo mismo la niñez sin sus libros de oro, que se pueden llevar a la cama, que tienen ese olorcito...

Fede: Tan blog lo está volviendo loco. Dice que no va a poner su argumento y va y lo pone.

Idea: Nuestra formación es un hecho. Yo hablo de una cuestión de derecho. No de lo que ha sido, sino de lo que debería ser. Creo que escribir sobre este tema es una muestra de que de algún modo quiero exorcisar mis prejuicios. "La lengua se mueve por donde duele el diente".
Bienvenida al Blog. Gracias por comentar. Mañana la incorporo a mis links (lo mismo a Palbo).

Carolingio dijo...

No estoy del toooodo segura de lo que voy a poner. Por lo tanto, tengan piedad al contradecirme.

Creo que encontré el argumento a favor de los libros y en contra de las nuevas tecnologías.

El abrir un libro (por imposición escolar, por interés, por insistencia de personas mayores, por cumplir con la pobre abuela que te lo regalo para tu cumpleaños) no da mas opción que leerlo. Con todo lo que leer implica: inversión importante de tiempo, dedicación, desechar otros estímulos que distraigan. En gral, yo cuando era chica por una razón o por otra, siempre terminaba leyendo lo que tenia a mano. La mayoría de las personas, con mayor o menor placer, terminaba haciendo lo mismo, en mayor o menor medida.

El tener una computadora o un televisor enfrente, en cambio, abre un mundo de posibilidades ilimitadas. Le da al niño-adolescente-adulto las siguientes opciones: Jugar a algo, comunicarse con otras personas, informarse, leer los adelantos de lo que va a pasar en patito feo, ver capítulos anteriores, reírse, mirar tu casa a través del google heart, etc, etc… creo que las actividades son infinitas o casi. Un mundo de tentaciones a las cuales es difícil resistirse. Entre un estimulo inmediatamente placentero (jugar al “conter”) y otro aparentemente no tan satisfactorio (leer X autor, no XXX eh…), en gral se elige el primero.

A mi me gusta mucho leer, pero cada vez que agarro la PC caigo en la tentación de hacer cualquier otra cosa menos eso. Sin ir mas lejos, hace una semana me pasaron la dirección de una pag. que permite bajar casi todo lo editado en papel, de lo cual muchísimo estaría leyéndolo ahora mismo de tenerlo en mano. Como no es así, en vez de bajarlo, prefiero escribir en un blog.

Cualquiera, niño, adolescente o adulto haria la misma elección creo...

Ulises en balsa dijo...

Pido permiso, vengo del medioevo.
Yo no quiero mostrar una espada, pero no puedo estar menos de acuerdo. El comentario de Carolingio se acerca bastante a la realidad, y es de todos, el más luminoso.
Creo que cabe distinguir mucho sobre este artículo, pero me parece suficiente recordar que hay cosas que aunque parezcan lo mismo, son cosas muy distintas. Un libro solo puede ser una cosa, un libro; luego el valor de lo que contenga. El texto en digital ya no es un libro. Quizás debiera no pensar desde su ojo, y ver desde los ojos del libro. El libro no solo contiene información, o mejor, contiene una información que no va a encontrarla en ningún otro sitio, porque el libro, el buen libro, es un momento.
En cuanto a la oralidad, está bien, pero yo no creo en la palabra de nadie. Si ese Jesús y ese tal Sócrates no quisieron escribir ¿sabían escribir?, allá ellos. ¿Se imagina si el libro sobre la naturaleza de Heráclito de Éfeso hubiera llegado completo a nuestras bibliotecas? ¡Que placer!. La biblioteca es otra cosa importante, porque nos muestra a manera de espejo. La biblioteca lleva tiempo, y es el tiempo lo que está en juego, al fin y al cabo. Si pertenecer al futuro o al pasado. La respuesta, seguramente, está en algún libro.
Enojadísimo, me despido con una cita de Vila-Matas:

¿Que será de nosotros cuando, al fracasar el humanismo del que ya sómos funámbulos desequilibrados de su rota y antigua cuerda, desaparezca la literatura?

fede dijo...

Idea:

Usted se atrevió a disentir: cada vez me cae mejor.

Como me voy a extender mucho voy a elaborar una chíntechi por si está apurada.

ES MEJOR SHAKESPEARE POR TV QUE HORANGEL EN LIBRO (APLAUSOS PARA MÍ: QUÉ PODER DE CHÍNTECHI, CHE!)


Texto íntegro:

Primero y principal: no nos venga con que tiene edad: los poetas no tiene edad.

Y no se asuste: lo que pasa es que llega a un debate que se inició en otros foros.

Por supuesto que detrás de todo este bla-bla hay más de un libro y hace bien en denunciarlo. Lo que cuestionamos es la sacralización del libro-objeto: un buen programa de TV es mejor que un mal libro. Es decir, leímos a Shakespeare y por eso sabemos que su valor es el mismo en un libro al estilo Gütemberg, que en un e-book (¿Se escribe así?) Yo soy casi un bibliómano: me gustan los libros en sí mismos, pero solamente si son bellos. Una edición mala de un libro de taquigrafía, es para mí un objeto espantoso. Pero esas son cuestiones subjetivas. A Aristóteles los libros modernos le hubieran parecido espantosos porque las letras son inhumanas, sin el "touch" que le da un copista. (¡Qué anacrónico este Aristóteles hablando en english!)

La edición digital va a permitir en el futuro un mayor acceso de las personas al conocimiento. Y eso va a ser una verdadera REVOLUCIÓN. Yo no pude leer los poemas de Stevenson hasta que compré una PC, porque nadie los edita! El hombre del futuro va a sentir por el libro-objeto el mismo interés estético que nosotros por los papiros. Pero a nadie se le va a ocurrir editar libros de los de ahora, como a nosotros no se nos va a ocurrir editar a Aristóteles en tablas de arcilla. De paso, le damos una mano a las selvas amazónicas (y a la gente que vive ahí)

Algo parecido pasa, a mi entender, con la TV. Es un medio maravilloso. El peligro, el engaño pseudo-progre es el siguienete: los contenidos no son inherentes al medio: ¡Horangel publica libros!

Por todo eso, no se asuste: vio la mitad de la película. En el fondo, todos vimos la mitad: la TV recién tiene 60 años: todavía no dio su Shakespeare. De la internet, ni hablar. Dolina y Groucho Marx son tan importantes en mi formación intelectual como Stevenson o Bernard Shaw. De hecho, "Del sentimiento trágico de la vida" es el libro más importante de mivida: me mató y me resucitó, de un sólo golpe: lo leí porque lo recomendó Dolina: por TV.

Por eso creo que hay que tener paciencia y dejar de lado los discursos apocalípticos del tipo: "Nadie lee, qué horror". El problema no es cuánto se lee, sino a qué nos arrastra esa lectura y el resto de nuestras experiencias. Séneca (¡Séneca!) dijo que no había leído ni veinte libros y conozco mamertos que no le pasan ni cerca a una idea y se tragaron 200.000.000 de libros.

ENVÍO:

Si llegó hasta acá, gracias por su paciencia, ya próxima a la buena fe, traté de meter dos o tres chistes para que fuera más ameno... Mentira: soy un payaso.

Un abrazo y piense que si sólo hubiera libros no nos hubiéramos conocido.

fede dijo...

Walter:

Tiene razón ya me volví loco. Pero sabe qué? Sarna con gusto no pica. Hoy maté otro demonio interno. Mi pedantería siempre me condenaba a la inacción. Ahora actúo y, si siento que me equivoqué, pido disculpas... Hoy lo hice y descubrí algo buenísimo: que no había lastimado. Que todo error es enmendable. Si me quedaba en silencio no lo hubiera sabido nunca. ¡Qué alivio! Y si me hubiera quedado quieto: ni siquiera ne hubiera equivocado.

Está mal que lo diga yo, pero me gustó lo que le escribí a Idea: si la ven por ahí, pídanle que lo lea.

fede dijo...

Ah, por cierto. No sé que piensan ustedes, pero creo que este fue el mejor debate que hicimos hasta ahora.

Luc dijo...

Definitivamente lo que en otros blogs elogié de mi hermano reencontrado su buena escritura es como dijo André Gide un producto de su locura.
Coincido en que es un muy buen debate, sino el mejor de lo que llamo la Comunidad blogger (es decir a todos Uds. que los miro a diario).
Por ello, creo tener un poco de alcohol para arrojar a los leños candentes de este debate.
Para el lector el libro como seguramente ha dicho Gualterio infinidad de veces deviene objeto. Todos los sabemos o lo deducimos cuando compramos aquél libro que sabemos que ya leímos y que jamás volveremos a leer. No obstante coincido en que hay que desacralizarlo.
Creo que muchos de los que se niegan al artilugio para leer e-books todavía no lo vieron o como yo, no tienen los 600 dólares. No es una computadora, es algo del tamaño de una edición completa de la Odisea y no solo tiene un color a papel viejito de ese que no daña la vista sino que permite ser subrayado, marcado, anotado, tachado e incluso borrado (esto supliría el arrancarle las hojas).
Hay que desacralizar los libros. Disiento completamente con Dora de Fini la proximidad a un libro no garantiza la lectura.
Podemos criarnos en una biblioteca y usar las estanterías de arcos pateando una pelota de papel.
Por eso se me ocurrió pensar qué cosas se pueden hacer con un libro:

1. Arrancarle las hojas y usarlo de papel limpiador.
2. Si es una edición de bolsillo emplearlo para arreglar la mesa de los Argento.
3. Como hice hasta los 12 años, buscar las imágenes que había adentro y si no tenía imágenes desecharlo.
4. Usarlo (sobre todo un Atlas) como mesa de trabajo para dibujar. Incluso pegándole las hojas con cinta para que no se muevan (esto también lo hice).
5. Guardar plata (hubo una época que había algo para guardar).
6. Guardar flores recogidas del jardín mientras la abuela espera que leamos el libro.
7. Buscar en el videoclub y mirar la película correspondiente.
8. Buscar la síntesis en Wikipedia.
9. Preguntarle a un amigo de qué trata.
10. Regalarlo.
11. Devolverlo intentando recuperar el dinero (pero no en lo de Gualterio).
12. Usarlo de pisapapeles.
13. Hacer una pilita o usar un buen diccionario de esos gorditos que tanto me gustan y apoya el pie para tocar la guitarra criolla.
14. Recortar palabras de páginas al azar y hacer un poema dadaísta.
15. Decorar (en Bs As me contaron que se venden libros por metro).
16. Venderlos y canjearlos.
17. O como hacen algunos críticos mirar la contratapa y la tapa y reseñarlo.
18. Escribirlos.
19. Reciclarlos y hacer blogs de hojas o materia prima para agendas ecológicas.
20. Donarlo a la biblioteca.
21. Meterlo en una caja.
22. Intentar adivinar su contenido sin abrirlo.

En homenaje a Fede dejo esta lista en 22 ítems.
Lo mejor de todo es que ambos pueden convivir. No tiene por qué ser o lo uno o lo otro. Puede ser todo: libro en papel, escrito, recitado, hecho serie de TV, obra de Teatro, cortometraje, saga, síntesis, comentario o blog.
Todo suma, solo necesitamos saber algo de la aritmética del conocimiento: interés (del Suj.) + expresión de otro (Obj.) = cultura.
Lo maravilloso del medio, como notó Gualterio, es que el blog nos permite una mayor intersubjetividad: suj/obj + suj/obj.
No sé por qué pero últimamente cada vez que escribo termino haciendo estos discursos larguísimos perdonen.
Saludos.
Luc

Idea dijo...

Fede: En primer lugar, gracias, por dedicarme toda esa escritura, estoy algo más que sorprendida, pues no suele escribirse mucha cosa en los comentarios de los blog y de hacerlo en general a uno lo critican. Dicho esto, me interno en el peligroso territorio de un debate que ya estaba promediado y con el riesgo de repetir algo que ya fue dicho, o lo que es peor afirmar algo que seguro que antes todos ustedes habían desdeñado… (como se decía en mis épocas de militancia, valiente es el que se atreve a levantar la mano para discrepar en una asamblea dónde los 10.000 restantes están todos de acuerdo… yo siempre pensé que eso era estar loco o ser medio pelotudo… )
Leyendo lo que han escrito aquí, se me hace un poco que quieren renegar de algo que no tiene mucho sentido. El libro, como objeto, es un libro, un montón de hojas escritas que en sí no tiene más valor que el que cuesta fabricarlo. Lo importante es el contenido. Evidentemente se ha escrito y se seguirá escribiendo, mucha basura, tal vez mucha más que la que vale la pena ser leída. Y ese es el centro para mí de la cuestión, la lectura y no los libros. Gracias a Internet yo he descubierto un sin fin de cosas interesantes, por ejemplo ahora mismo, leerlos a ustedes, internarme en otras realidades, saber de poetas que jamás había leído, comunicar y comunicarme con las herramientas del lenguaje sin importar cual es el vehículo que permite la comunicación. Lo que me parece imprescindible es ejercitar nuestro cerebro, pensar, reflexionar y producir ideas, y eso sólo es posible en la medida que antes hayamos leído y escuchado a otros, aprendido a utilizar el lenguaje y a comunicarnos. Luego, la tecnología nos proporciona cada vez más y mejores posibilidades, la cuestión será cómo usarlas y para qué o con qué fin. Lo mismo vale para el cine o para la televisión, para el arte en general. Resumiendo, el propósito de desacralizar el libro es un propósito estéril, pues el libro no es más que un objeto, siempre que con ello no pretendamos desacralizar la lectura que es bien otra cosa. Y convengamos, que fue lo que intenté resumir en mi entrada anterior, que ninguno de ustedes proviene de la brutalidad de la ignorancia comprada leyendo bestseller, o libros de autoayuda, o de los programas que la televisión Argentina produce cada vez con más frecuencia, haciendo alarde de la mayor frivolidad posible, o del chateo en las páginas de “casados” que buscan minas para levantarse, sino que más bien parece que han invertido el tiempo en leer cosas que los han hecho pensar y a su vez producir nuevas ideas o mejores formas de expresarlas. Y eso no es algo común en la gente joven de este siglo. También es cierto, y esto pensaba yo hoy luego de leerlos, que todas las épocas históricas se han caracterizado por tener una masa de gente que va con la corriente y unos pocos que son los que producen las grandes revoluciones a nivel del pensamiento. La casualidad tal vez sea que algunos de ellos se junten a blogear aquí.

Idea dijo...

Me olvidaba, efectivamente el discurso le salió genial, y además no tuvieron que llamarme para que viniera a leer, siempre paso por las dudas.

Ulises en balsa dijo...

Yo también llegué a muchos libros a través de Dolina ¡hasta llegué a un libro de Dolina!. Nunca un tipo tan feo me brindó cosas tan lindas. El tema es que Dolina convierte (y no digamos que hay más Dolinas porque no los hay) la televisión en una lanzadera al espacio de los libros, su programa se justifica en los libros, en la literatura, en que quiere permanentemente llevarnos hacia ellos. Dolina no sospecha, sabe, que el futuro se encuentra en un libro.
Porque, si como viene siendo, el libro desaparece (La cantidad de ediciones no justifica nada)desaparecerá un espíritu.
Yo le digo adiós, pero por algo tengo una espada en la mano y soy un bruto.

Vuelvo a citar el único libro que leo estos días:

"El hombre por venir o tal vez el hombre que ya ha llegado, el hombre nuevo con su indiferencia por el arte antiguo y el actual, un hombre de risa amoral, deshumanizada.
Un hombre de risa de plástico, de risa de la muerte."

fede dijo...

Idea y Ulises:

¡Exacto! Estamos de acuerdo: un libro es un pedazo de materia en el mundo: un volúmen. Su contenido es lo valioso.

POR ESO ES UN ERROR CREER QUE UN DETERMINADO MEDIO SUPONE UNA DETERMINADA CALIDAD DE CONTENIDO.

Bestiario de Cortázar es una genialidad, no porque esté en formato libro. Si el e-book reemplaza al libro, Cortázar no se perdería, es más, tiene mayores posibilidades de subsistir y de ser leído por más gente. Si hubiese existido la internet en la antigüedad, tendríamos el libro de Heráclito completo: ¡Y en una de esas era un libro de recetas! (Me permito este comentario por mi tendencia morbosa a la dialéctica)
En cuanto a la TV: el error es sustancializarla. Los contenidos que tiene no son inherentes al medio en sí. Yo vi por televisión la versión de Macbeth de Roman Polanski, hecha por actores que ya habían muerto. ¿En qué otro medio es posible eso? En el cine, sí... pero no en un libro.

Espero haberme hecho entender: se trata de disociar contenido y medio. Lo que criticamos, al fin de cuentas, es al tipo que se queja de los pibes que estudian mitología germana por internet y se cree un "inteleto" porque tiene un libro de astrología o de autoayuda abajo del brazo.


PD: El que disiente ante 10.000 no es un boludo: es un suicida.

Manu dragon gx dijo...

Lo qué????????????????
No se entiende nada.
habla en castellano.como se nota q sos de san lorenzo.
manu dragon gx(sobrino de federiola)

Matha Burroughs dijo...

Bueno, como veo que está casi todo dicho yo solo puedo agregar que el libro digital es más difícil de censurar que el libro de papel.
Los chinos inventaron el papel y, en cuanto a la censura, seguro también la hubiesen inventado si no era porque le ganaron de mano los romanos.