jueves, 12 de junio de 2008

HALUROS DE PLATA Y CILINDROS DE CERA COMO CONSUELOS FRENTE A LA MUERTE

Son gotas que cambian constantemente, pero al ver un arco iris creemos percibir una imagen fija, siempre idéntica a sí misma. Son proteínas que crean carne y huesos y se modifican sin solución de continuidad, pero al ver un cuerpo vivo creemos percibir una unidad sustancial que se mantiene a lo largo del tiempo recibiendo cambios accidentales. Nuestra esencia es el cambio, un constante dejar de ser para seguir siendo. Una sucesión ininterrumpida, mecánica, imparable, inasible. Así, nuestra identidad es mera ilusión, un espejismo que se nos escurre de las manos, un ser que es siendo presente y si se quiere detener o mencionar es ya, irremediablemente, siempre pasado. Bioy lloró nuestra condición efímera y nos regaló como consuelo la ilusión de la posibilidad de una máquina que podía captar y grabar como ondas sutiles todas las sensaciones que de un cuerpo percibimos: así como una radio que emite un concierto, los cuerpos podían para Morel - el inventor imaginario de nuestro escritor - ser entendidos como estaciones difusoras de ondas visuales, auditivas, olfativas, táctiles, gustativas. Al captar todas estas manifestaciones se reproducían completamente las personas mismas: no seríamos más que lo que se puede percibir de nosotros. Lamentablemente, la ficción supera a la realidad. Lo táctil, lo olfativo y lo gustativo no pueden copiarse, no pueden reproducirse, pues en la posibilidad de tener estas sensaciones está implicado el contar con partes de los cuerpos mismos. Oler el perfume que surge del cuello de nuestra amada es incorporar y decodificar moléculas que se desprenden de ella, en fina mezcla con moléculas de su piel. Reconocer a alguien a través del tacto supone una relación directa con su materialidad. El artificio de Bioy es, entonces, imposible: nunca podríamos reproducir todas las sensaciones que obtenemos de una persona sin la persona misma. Pero la humanidad ha pergeñado bálsamos técnicos para doblegar la desaparición, la nada y el olvido. Cuando vemos y cuando oímos no necesitamos quedarnos con partes de las personas mismas: necesitamos sólo el impacto del reflejo de la luz sobre nuestras pupilas y al aire sobre nuestros oídos. No trozos sutiles de materia de los otros, tan sólo el efecto de los otros sobre el mundo. Así la fotografía y la fotografía repetida veinticuatro veces por segundo que es el cine. Así la chance de grabar el ruido, el sonido, las voces, la música. El ingenio ha pasado por su tamiz al tiempo sin poder retener totalmente el oro del presente, pero atrapando entre su malla a la imagen y a la voz. Cuando somos fotografiados algo queda de nosotros, de nuestra corporeidad, de la acción de nuestra voluntad sobre el mundo. Una parte de las que componen cada ahora no vence a la lógica para pasar del ser al no-ser-ya-nunca-más. Es poca cosa. Pero poco es mucho más que nada. Dos que admiramos y que muchos pudimos pensar como definitivamente tragados por el vacío del olvido, quemaron con su luz haluros de plata o labraron surcos sobre un cilindro de cera, para dejar una huella que doblara el brazo a un orden de cosas esquivo a la permanencia, al infinito, a la eternidad… PD: Ver este tipo de testimonios fílmicos y auditivos me hace patentizar la finitud humana, me hace sentir que las figuras del pasado no fueron sólo frías firmas en libros, sino hombres de carne y hueso. Hombres que, como cada uno de nosotros, se encontraron arrojados a la vida sin red ni garantías. Hombres que hubieran querido seguir vivos, hombres que sufrieron el desgarro inevitable que es la muerte. Hombres. Y entonces extiendo el influjo de aquella frase que nos traía Unamuno al iniciar su Del sentimiento trágico de la vida: "Nada de lo humano me es ajeno" no habla ya de mis contemporáneos, no habla de las personas que conozco o que pudiera haber conocido, habla del hombre como una manifestación sempiterna, del hombre que presenció el alba de la cultura al tiempo que de aquel otro aún no nacido que será testigo del fin de los tiempos. Ahora entiendo que son uno y el mismo. Les dejo un link muy impactante. El primer sonido grabado de la historia, la primera huella física de un humano en vida que pudo contra el tiempo: http://www.publico.es/ciencias/063950/primer/sonido/jamas/grabado

18 comentarios:

Luc dijo...

Vengo de "escuchar" el primer sonido jamás grabado. Ahora comprendo lo de "jamás grabado". Si fuese juez en estos tontos asuntos de quién fue el primero que... le seguiría dando la palma a Edison porque lo del francés es inaudible.

Un abrazo

Walter L. Doti dijo...

No importa la calidad del sonido. hay otra cosa ahí. Hay un triunfo. Es la primera vez que un hombre - que hoy es polvo - pudo dejar de su voz, algo más que una descripción hecha con palabras. Escucharlo es escuchar un testimonio del pasado, de algo que fue y que no se sabe adonde fue a parar. Es recrear la ficción de que el pasado está allí en alguna parte, de que nuestros muertos y nuestra historia están en alguna parte y de que habría un pasadizo mágico para llegar hasta ellos. Que no todo lo que fue ya no es.
Realmente me emociona mucho.

fede dijo...

Fotografías, grabaciones, huellas digitales, el santo sudario: máquinas incompletas de inmortalidad... Valga el intento.

A ver si alguno ayuda a mi memoria: ¿No fue el propio Edison el que afirmó que era posible grabar voces del pasado, puesto que era imposible que las ondas sonoras se perdieran? Hoy, que sabemos o creemos que la lluvia de estática de los televisores y radios no son sino ecos del big-bang (es decir, del primer sonido que haya existido jamás) esta creencia ya no tiene el mismo tufillo a delirio místico que hace 100 años.

cacho de pan dijo...

Afortunado usted si todo eso le sirve, señor Dotti. La invención de Morel terminaba como la vida misma, si no me equivoco. Es cierto: si no tuviéramos esas falsas radiografías del tiempo, tendríamos menos aún. Pero a Fred Astaire no le sirve de nada que para usted él siga bailando.

De Unamuno me impresiona una frase que nunca olvidaré: "Que inventen ellos".

Idea dijo...

Walter, usted dice que “Pero la humanidad ha pergeñado bálsamos técnicos para doblegar la desaparición, la nada y el olvido.” Y es cierto evidentemente, pero siempre me ha parecido que esos bálsamos no son más que un reflejo de nuestra propia capacidad, es la memoria, la nuestra la que combate el olvido, aún sin bálsamos técnicos, porque un sonido, o un aroma, o tan sólo cerrar los ojos y recrear en nuestra imaginación un momento perdurable es sin duda el mejor y el más efectivo.
Maravilloso su texto, y me recuerda lo mal crítico que es usted de sí mismo, alguna vez dijo ya hace tiempo que sus textos eran fríos y yo siempre pienso que usted habla de otro usted o de algún heterónimo que felizmente no conocemos.

cacho de pan dijo...

como salgo de un doloroso duelo, tal vez sólo mostré mi indignación frente a lo que por repetido, no deja de ser insoportable.
Su texto es magnífico y los dos documentos visuales un regalo.

Walter L. Doti dijo...

Muchas gracias, amigos, por los elogios. Los recibo con gran alegría por dos motivos: 1) Tenía ganas de escribir este texto y de poder expresar las sensaciones que se me generaban al ver estos videos, y quedé medianamente conforme con lo que salió. Así que personas que tanto estimo intelectualmente digan que les ha gustado, es para mí un halago. 2) Siento que durante años, a fuerza de intelectualizarlo todo, me he enfermado de "incapacidad vital", adoptando un discurso decadente y sombrío. Y que el ejercicio de escribir en este blog, de evaluar el pensamiento de mis cobloggers, de estar obligado a mirar otras cosas y las mismas cosas de otra manera, está actuando como medicina en contra de este tan estúpidamente sacralizado mal. Al principio, en los primeros post, intentaba caracterizar el pesimismo a través de frases de autores famosos y también a través de mis propias elaboraciones, preguntándome sobre qué poder escribir. Hoy a poco de haber empezado, me pregunto cómo seleccionar entre la marea de intereses que se me imponen. ¡Y eso es muy bueno!

Eugenia dijo...

Hola Walter, quería saludarlo y comentarle que su post me encantó. Creo que es posible trascender en el tiempo: cuando esuchamos una pieza de música, los sonidos nacen y mueren para que escuchemos otros sonidos nuevos, pero gracias a esa conjunción de sonoridades, uno reconstruye, une en su mente todos los sonidos, y percibe esa unidad que es la pieza musical.
Ningún sonido fue en vano. Forman parte de un todo, cada uno tiene una función específica.
Creo que con las personas es igual: todos formamos parte de un todo, de algo trascendente, hay algo que nos une a todos, como decía usted.
Tenía ganas de seguir escribiendo, pero me tengo que ir. Le mando un abrazo.

[avc] dijo...

Prometo leer el post cuando no tenga padre que venga a buscarme para festejar su día en pocos minutos. Pero no me sumaré al debate porque también soy miedosa (horror a quedar como la menos agraciada intelectualmente).

Gracias por pasar por mi blog, y ponerme ahí en el costadito.

Había una vez---

Lucas Mosh dijo...

La invención de Morel, ese libro solo confirma mi opinión de que la imagen es la diva de hoy en dia.
saludos Walter.
LucasMosh (nos llevaste con Nico al Quilmes Rock el año pasado, siempre agradecido por ello)

Darth Tater dijo...

¿patentizar la finitud humana? ejem, en castellano universal, por favor.
Por lo demás, amigo doti, me has dejado pensando, me gusta mucho la foto y tengo mucho que opinar al respecto. Creo que necesito tiempo para organizar las ideas y ejercitar los dedos.
Saludos quejumbrosos,

Palbo dijo...

¿No habrá quizá otras formas de hacer que una persona perciba un olor/sabor/<sensación táctil>?

Cierto, es más difícil porque normalmente la percepción olfativa/gustativa/táctil se origina en moléculas, como bien dice el post.

Pero en definitiva, todo termina en el cerebro.

1. Aberrations of the sense of smell in head injury and cerebral tumours.

2. Disabilities resulting from Traumatic Brain Injury: Some common disabilities include problems with (...) sensory processing (sight, hearing, touch, taste, and smell).

3. Synesthesia is a neurologically-based phenomenon (...)
In a rare form of synesthesia (...) individual words and phonemes of spoken language evoke the sensations of taste in the mouth.

Etc., etc.

Gastón Martorelli dijo...

Por la lectura de un cuento, quizá sea muy prematuro aconsejar (suelen hacer eso los mayores consagrados y excepcionales)que busque mi identidad personal.
Todos los autores, inclusive los más reconocidos, poseen (algunos en menor medida) pinceladas de autores más viejos que ellos. Dolina, por ejemplo, fue "influenciado" por Borges y Sábato, y se nota con claridad.
Por supuesto, tengo 18 años, recién comienzo a escribir y puedo llegar a cometer el pecado de parecer al escritor que esté leyendo, pero es normal... todos los que recién empezamos solemos buscar el estilo. Hasta mientras, se escribe.

Más allá de tu consejo, debo decirte que es el segundo comentario que firmás, expresando cierto "desagrado o insatisfacción" por lo que lees. Debido a tu experiencia y buen gusto, quizá sea conveniente que visites otros blog, que no sen tan ruines y mundanos como el mío.

Con esto no quiero decir que no acepto críticas, sería muy soberbio de mi parte, de hecho Dante (Cacho de Pan) alguna vez me ha corregido muchos errores. Las críticas constructivas me encantan, de las que intentan minimizar a alguien que recién empieza y es joven, no.

Abrazo Walter, y espero la próxima vez imitar mejor a un autor, de modo que nadie se de cuenta.

Walter L. Doti dijo...

Eugenia: ¡Gracias! Sigo esperando que renueve sus post.

AVC: No tema, métase. Somos todos un desastre :)

Lucas: Ya vendrán otros recitales. No me agradezca, fue un placer.

Darth: Utilizamos palabras complicadas para ocultar nuestro vacío de ideas :) Gracias por seguir pasando.

Palbo: Qué bueno que haya reparado en ese interesantísimo punto. Es cierto que quizás se podrían reproducir las sensaciones habitualmente disparadas por moléculas a través, por ejemplo, de algún estímulo directo del cerebro. Pero me da la impresión de que tal mecanismo, en todo caso y obviando sus dificultades empíricas, tan sólo podría evocar sensaciones ya percibidas con anterioridad. De tal modo, bien podría alguien "volver a oler" el aroma del seno materno, pero nunca el seguramente rancio olor que alguien que hubiera muerto mucho antes de su nacimiento emanara en su lecho final.
El asunto sería poder registrar a través de un sistema que pudiera ser reproducido y copiado las "emisiones" táctiles, olfativas y gustativas que se perciben de las personas. Así, si como cree Bioy, no somos más que cuanto los demás captan de nosotros, podríamos hacer una "copia" completa de una persona. Un tal procedimiento nos pondría frente a la persona misma aun cuando nunca hubiéramos coexistido.
No creo que sean posibles tales registros, pues no pueden copiarse en tanto no son impresiones (marcas, huellas), sino "objetos" en sí mismos. Y aquí el punto, en relación a la ausencia y a la trascendencia, parece radicar justamente en la chance de dejar un registro tan completo que sea uno mismo, y no en la reproducción de una sensación tenida con anterioridad.
Se me ocurre mientras escribo que podría concebirse algún mecanismo que registrara el patrón de las combinaciones moleculares exactas que supone un olor o un gusto, de modo tal que fuera posible de acuerdo a ese modelo recoger las muestras atómicas necesarias para "rearmar" la molécula cuando se decidiera, por ejemplo, volver a oler a Nietzsche. Obviemos la dificultad que un dispositivo así tendría para conseguir, por ejemplo, los componentes microscópicos del perfume arroblado que usaba nuestro filósofo. Pero aunque esto fuera posible, en cualquier caso debería también conseguirse una reproducción de su corporalidad, pues su olor es una combinación de este perfume con su propia piel. Y además, a diferencia de una pantalla de cine que reproduce una imagen que puede ser compartida por varias personas (del mismo modo que sucede con una imagen en vivo y en directo), la exhibición de los demás aspectos de la percepción de un momento tendría las mismas limitaciones que su original; esto es, sólo podría ser olida, tocada y degustada por quienes estuvieran apostados en la cercanía suficiente para captar tales influjos.

En definitiva, es lógicamente concebible lograr una reproducción de todos los aspectos que pueden ser percibidos en una situación, pero hacerlo implica reproducir todo el mundo del pasado, con una complejidad que lo hace fácticamente muy improbable (sin considerar el hecho de que esa reproducción debería hacerse en un ámbito neutro, en el que la moléculas reproducidas no interactuasen con las del presente). Y aún cuando esto fuera posible y nos dejara de una situación una impresión tan vívida que nos llevara a las lágrimas, como bien indicaba más arriba Cacho, en nada beneficiaría al propio protagonista que, de estar muerto, tan muerto como antes seguiría. (Esto es también muy interesante: nuestra identidad depende del lugar del espacio que ocupamos y no del tiempo que vivimos. Una copia atómica como la que estamos imaginando es concebible de ser presentada frente al propio protagonista, al mismo tiempo, de modo que quien es reproducido pueda ser al tiempo testigo de esa reproducción. Pero no es pensable que tal copia ocupe exactamente el mismo lugar que nuestro protagonista. Si hubiera una superposición perfecta, estaríamos no frente a dos cosas, sino a una sola y misma cosa - Cfr. identidad de los indiscernibles-).
Demasiadas ideas juntas, sin desarrollo completo. Pero me agradaría sobremanera que Ud. pudiera analizar la cuestión, de seguro saldrán cosas interesantísimas.

Gastón Martorelli dijo...

Walter:
Lo de los consejos, como seguramente habrás comprendido, fue dicho irónicamente. El significado de ello es que los mismos reflejan una ideología formada por la experiencia personal, de modo que son discutibles y hasta pasados de moda. Como esta es una concepción personal (a que podrás estar de acuerdo o no) no vale la pena reparar.
"...sino una fotocopia de baja resolución de los textos de nuestro amigo de Flores." Es cierto, podría haber sido influenciado (en este cuento), pero ya está, no hace falta que se vuelva a mencionar, adjuntando calificativos como "copia de baja monta".
Estamos hablando de legitimidad, transparencia, originalidad, por un texto que tiene pinceladas (totales o parciales) de Dolina ¿No es un poco apresurado? Es apenas un texto, no es todo el blog dedicado a cuentos así. No desesperemos, el próximo puede ser muy original, y no hará falta tantas firmas dedicadas a "mis cuentos de otros".
"...todos los que recién empezamos solemos buscar el estilo. Hasta mientras, se escribe." No es una justificación ni un intento de enternecer al receptor. La razón de esta frase, es decir que (aunque eres joven, remontándote años atrás), recién la cosa comienza y en ese amanecer (literariamente hablando), uno comete errores, aciertos y banalidades. No quiero escudarme en mi juventud, digo que estoy buescando mi estilo y mi idea. Hasta mientras, repito, escribo (me parecería peor no hacerlo).

No hace falta que diga que lo hago mejor que usted. También tiene mucho éxito con el blog, a la gente le gusta lo que escribe, y posee el carácter de original, lo cual es valorable.
La discución sobre buenos y malos es tan relativa y superficial, que no vale la pena mencionarla siquiera.

Le agradezco que me siga leyendo, yo también lo hago con usted. No pido que no me critique, firme como quiera (manifestando descontento o no). Aprendo de los que me elogian, los que me pasan por alto y los que nada descubren de nuevo en mis cuentos.

Espero que esto no sea tomado como una pelea ni una disputa, todo lo contrario. Ambos tenemos nuestros puntos de vista, nuestro carácter, seguramente, y conversamos. Esto favorece el cambio, y mientras se piense, hay posibilidad de revolución.

Abrazo, marplatense. Espero en el otro post, en principio, no imitar a nadie, y si es posible, hacerle descubrir nuevas sensaciones.

P.D: Si tiene algo que decirme al respecto (que seguramente es así), preferiría que lo haga a mi e-mail personal, así no parecemos dos vedettes mediáticas.
Y por favor, Walter, tuteame, soy joven.

Palbo dijo...

espero la próxima vez imitar mejor a un autor, de modo que nadie se de cuenta

Yo sólo quería decir, acaso con la peor mala onda de la que soy capaz, que si nadie se da cuenta no está tan bien imitado.

cacho de pan dijo...

por alusiones, sólo diré: no lo jodan al pibe (perdón por lo de pibe, Gastón, pero le da más dramatismo). Si deja de escribir que sea porque ya no le interesa, no porque una manga de amargos decide frustrarlo con críticas destructivas. Es un narrador que busca su voz...con 18 años! Y hace mucho frío ahí afuera. Si no les gusta toquen botón y pasen a otro canal. Es más sano para todos.
(Los jovatos somos así de metidos)

cacho de pan dijo...

Doti: su página se ha convertido en una revista literaria.
Acaba de hacerlo o yo soy lento de reflejos?
Felicitaciones y muchas gracias. Es un lujoso y placentero orgullo verme linkeado de esa forma.