LA BELLE FÈRRONIERE

No podía pasar por la entrada que lleva del pasillo a la sala donde se halla, custodiada por un grueso vidriado antireflex, la sonrisa infatigable de la Mona Lisa. Un ejército de japoneses con sus flashes como armas disparaban sobre ella y detenían mi paso. Evitando el tumulto me senté en una butaca y sentí como un rayo su mirada seductora. Desde su ventana eterna de madera, colgada con desprecio ahí afuera, clavó sus ojos en mí y nos enamoramos para siempre.

8 comentarios:

LA GORDA 9 de junio de 2008 1:37  

muy buen blog.
te invito al mio:
www.diariolagorda.blogspot.com

Luc 9 de junio de 2008 4:27  

Gualterio, ¿no ve en la mirada de quella bella un gesto de enojo? Esa mirada de reojo y los labios levemente fruncidos me hacen pensar en una injuria hacia los japoneses y los encargados del Louvre.

abrazo

Momo 9 de junio de 2008 7:51  

Ola, llegue aquí por el intermediario del blog de Cacho de Pan.

Me seduciò tu comentario sobre el echo de tomar partido por algo (muy bien escrito, pero, la verdad, no sé muy bien el castellano).

Leì tambien con mucho placer tu perfil, y me pregunté - disculpa - si no habría estado mejor decir : "Me dedico a la filosofía por ser una actividad que no obliga a la acción y evito la acción por temor a que las cosas puedan salir bien".

Bah... por el resto, te séguiré leyendo, y espero que volverás de nuevo a comentar en el blog de Cacho.

Momo 9 de junio de 2008 8:21  

Que lindo, no habia leido el texto. Bravo.

Walter L. Doti 9 de junio de 2008 11:37  

Gracias Gorda, Momo y Luc.
Luc: ¿La ve enojada? Puede ser. Ahora que lo dice,la veo como indignada. ¡Y yo que creí que me miraba con interés!, ¡Demonios! Es como dice Dolina: para el enamorado son todos indicios.

cacho de pan 9 de junio de 2008 12:20  

señor Doti: usted se burla de nosotros o simplemente nunca ha visto a la Gioconda tras el vidrio.
Sabe sin embargo que, siendo también producto de Leonardo, se trata de la más voluble Madame Ferron.
Debo pensar entonces que, cual Magritte con su pipa, nos induce a la enriquecedora duda. Pienso, luego insisto.
Entre las dos, y por varias cabezas, elijo a "La dama del armiño" como mi preferida.

Walter L. Doti 9 de junio de 2008 12:30  

Ok, Cacho. Usted se queda con la del tapadito con cabeza y salimos los 4. ¿A qué lugar se le ocurre?

cacho de pan 9 de junio de 2008 14:33  

difícil me lo pone...
por tratarse de mujeres muy encuadradas, tal vez deberíamos llevarlas a lo de mi tío Marcos...
o a un té con masas en la Ideal, cayendo la tarde...
aunque son mujeres de otra época e igual el jolgorio del trocén las anonada...
la catedral quizás?
un paseo por los bosques de Palermo?
una noche en la Ópera?
si me lo pienso bien, me parece que no quiero verlas ni pintadas...

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