miércoles, 20 de agosto de 2008

¡SANTO REMEDIO!

Hay problemas que explotan súbitamente sin darnos tiempo a reaccionar: nada que hacer. Otros se nos han vuelto crónicos sin darnos cuenta: también parece que no hubiera nada que hacer. Error.
Las cuestiones que cargamos sobre la espalda durante años surgen de vicios, de la repetición automatizada y constante de procedimientos que juzgamos necesarios, inevitables, imposibles de ser modificados. La receta que cura esta enfermedad, el freno a esta inercia de reflejos condicionados, radica en un paradójico acto en que la voluntad que se impone sobre sí misma: Se trata de hacer lo que no haríamos de ningún modo.
¡Y santo remedio!

12 comentarios:

Fede dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fede dijo...

Sabe que me convenció: voy a dejar de publicar en el blog.

EGO dijo...

¡Joder! Qué fácil es todo ¿o no?

Morocho dijo...

Exacto
Hacer lo que no hariamos

No es un santo remedio pero al hacer "eso que no hariamos" aprendemos y al aprender subimos, somos mejores y a eso hemos venido a este mundo, a aprender lo que mas nos cuesta.

Insisto. Ud deberia escribir en el mundo real y ya que tiene una libreria...

O la realidad le resulta demasiado real?

No sea cosa que triunfe y haya que hacerse cargo no?

Eugenia dijo...

Che, ¿tan fácil era?
No hice muchas cosas que quería hacer...ahora no sé por dónde empezar.
Habría primero que analizar por qué dejamos de hacer determinadas cosas: si no las hacemos por una cuestión de represión, de miedo, inseguridad o cosa que se le parezca, la solución creo que pasa por tomar coraje y empezar por animarnos a hacer pequeñas cosas que habitualmente no haríamos, y así empezar a avanzar progresivamente. Sin coraje la vida nos pasa por arriba, como también nos pasan por encima las personas "corajudas". El que no arriesga no gana, ¿no les parece?
Ahora bien, si no hago algo porque me resulta perjudicial e intrascendente, prefiero seguir sin hacerlo. Nunca consumí regularmente sustancias "extrañas" (ni lo volveré a hacer, jajaja). Es algo que hoy por hoy (nunca digas nunca) no haría. Si la solución pasa simplemente por hacerlo posiblemente terminaría como el Topo Yuyo, y la verdad no me interesa, no le encuentro sentido en este momento.
Creo que usted lo manifiesta tan drásticamente simplemente porque es un contra. ¿O me equivoco?

Besos.

Idea dijo...

¿Tirarme con un paracaidas, sirve al propósito?

Carolina dijo...

Es tan loco que no lo entiendo.

No entendí nada, en serio.

Walter L. Doti dijo...

Amiguetes:
La idea está relacionada con el hecho de romper con la "vuelta del sulky" a la que, sin saber cómo, estamos subidos.
No se trata, Fede, de dejar de hacer algo, sino de tomar el control de las situaciones advirtiendo que la vida es una gran juego donde los movimientos posibles no tienen límites. Esto está escrito en las instrucciones que quiere encontrar Carolina (ver comentarios a la entrada "OOPARTs") pero poco a poco hemos ido incorporando otras reglas limitantes que no sé bien de dónde nos han venido.
Para contestarle también a Ego, puedo decir que sí, que tan fácil resulta la cosa. Como bien dijo Eugenia, el que se da cuenta de cómo funciona la cosa, arrasa, nos pasa por arriba. Recuerdo una frase que estaba pegada en una pared de la casa de una persona a la que quiero mucho, decía: "Mientras el timorato lo piensa, el valiente va, triunfa y vuelve".
Obviamente no hablo de hacer cosas resueltamente perjudiciales para uno; un tiro en la sien, cosa que uno nunca haría, termina definitivamente con el juego. Pero tal vez no esté mal tampoco transgredir un poco los límites que uno inexplicablemente se pone, que se autoexije a cumplir sin que nadie esté allí para señalárselos con el dedo.
Suelo decir que la realidad es no euclidiana, pues muchas veces la linea recta no es el trayecto más corto entre dos puntos. Por ejemplo, puede suceder que uno quiera llegar desde donde está, la soledad ("A"), hasta su objetivo: conseguir una pareja ("B"). Si la linea recta fuera el trayecto más corto, debería uno pararse en la vereda, esperar que una niña que le guste pase por allí y abordarla directamente mecionándole su intención de vivir en pareja. Por supuesto la mujer se irá de allí espantada, aunque se tratara de aquella que el destino había considerado más adecuada para uno.
Siguiendo mi teoría, en cambio, si uno desea conseguir pareja tiene que hacer cosas en absoluto relacionadas y que quiebren con las habitualidades. Un curso de Ikebana, con la cabeza puesta en nuestro objetivo, puede provocar milagros.
Lo mismo sucede con los trabajos. Pierde uno el tiempo pensando que presentándose a un anuncio que aparece en el diario (linea recta) podrá conseguir un puesto. Y si lo consigue, se ilusiona también de gusto pensando que será una ocupación con una remuneración acoprde a sus expectativas: los trabajos, las novias y los éxitos en general surgen siguiendo el camino más largo. Porque una cosa lleva a la otra, hay que provocar al destino subiéndonos a desafíos que a priori rechazaríamos de plano.
Le contesto, Idea, que sí, que hay que tirarse de paracaídas, metafóricos y reales también.
Por último, Morocho, la verdad es que este - como dice una amiga que justamente conocí a través de este medio - no es un mundo virtual; es otra arista del mundo real. Quién sabe, tal vez un día... :)


PD: Carolaina del Sur, espero que el asunto haya quedado más claro. Aunque me parece que más que incomprensión hubo aquí venganza por no haber entendido yo el chiste que posteara hace unos días.

PD: Morocho, tengo muchas dudas respecto a su identidad. Le agrezco sus elogios.

Fede dijo...

DOTI:

PRIMERO: ¿Usted no le nota tonadita cordobesa al morocho?

SEGUNDO: Gimnasia.

TERCERO: El mío era un chiste que pretendía valerse de la ambigüedad propia de toda sentencia. Sé a qué se refiere pero, como usted ya sabe, no estoy de acuerdo.

Como todo hombre tímido, soy sumamente osado y me subí a muchos colectivos a los que usted no se hubiera subido nunca: si le contara, se asustaría. Le puedo asegurar que no pasa por ahí, puede llegar a ser muy divertido, a aniquilar el tedio, pero no más que eso.

La línea recta es el único camino. El problema es que es muy difícil trazarla y ni siquiera podemos intentarlo cuando no sabemos dónde está el punto B. (A veces, ni siquiera sabemos dónde está el punto A). Decir que uno debe hacer un curso de ikebana, si lo piensa bien, equivale a decir que uno debe seguir con su vida y esperar que las cosas se den solas. Doy fe que tampoco pasa por ahí.

Si quieren un trabajo, vayan a buscar trabajo o busquen un contacto. Si quieren una pareja, salgan de noche o pídanle a una amiga que les presente a alguien. Esas cosas sí funcionan.

Por último, si se da, se va a dar en cualquier parte, no en el lugar que nosotros elijamos para que se de.

Si me perdí en el sofisma, avíseme. Decidí hacerle la contra porque no lo hago nunca.

Walter L. Doti dijo...

Metáfora del delantero:

Palermo sabe que quiere hacer un gol. Le pagan para eso. Ahí ya nos saca ventaja. Por eso lo primero que tenemos que hacer es igualarlo: tenemos que escuchar nuestro deseo, listar si se quiere qué cosa nos entusiasma, determinar nuetsro objetivo: saber qué es lo que queremos en definitiva.

Palermo se lanza hacia adelante, busca el área. No sabe bien qué tipo de gol va a hacer; si de cabeza, si de taquito, si a través de un penal. No lo sabe porque no puede saberlo. Pero va para adelante.
De igual manera, ya determinados nuestros objetivos, tenemos que realizar cosas, dar pequeños pasos, avanzar. Emprender pone elementos en movimiento: personas, reuniones, llamadas a otras personas. Y así se vence la resistencia del cerebro a asumir nuevos comportamientos. Y las cosas comienzan a cambiar, los goles van a empezar a llegar.
Es cierto lo que Ud. dice sobre cierta efectividad de los medios directos. Sin embargo, en este simil sería como tirarse al piso cada vez que uno entra al área: te pueden dar un penal, podrás meter un gol, pero no es así como surgen las cosas importantes, como se tene los goles recordables.

Por último diré que no importa que lo que yo diga no sea cierto (aunque yo no creo que sea así). Este tipo de discurso no debe responder a una voluntad de verdad. Debe tan sólo responder al criterio de la efectividad. La verdad dejémosela a los filósofos, a los tristes, tristes, solitarios filósofos.

Fede dijo...

Contrametáfora futbolística o a mí no me vas a ganar:

Como Palermo quería jugar al fútbol se fue a probar a las inferiores de Estudiantes. Fue del punto A, al punto B. Salvo que creamos que lo que quería era salir con muchas minas y, entonces, eligió dedicarse al fútbol. Pero eso sí: que se fue a probar, se fue a probar.

cacho de pan dijo...

les voy a contestar a usted y a fede con un post.
Es que hablan tanto que no dejan espacio a los que somos algo cortos de palabra.

Walter: su frase instigadora(hiéreme...)tiene un componente erótico in-eludible e in-quietante.
¿No estará allí el santo remedio ansiosamente buscado?