lunes, 27 de octubre de 2008

A MI MADRE

Tornasolando el flanco a su sinuoso
paso va el tigre suave como un verso
y la ferocidad pule cual terso
topacio el ojo seco y vigoroso.
Y despereza el músculo alevoso
de los ijares, lánguido y perverso
y se recuesta lento en el disperso
otoño de las hojas. El reposo...
El reposo en la selva silenciosa.
La testa chata entre las garras finas
y el ojo fijo, impávido custodio.
Espía, mientras bate con nerviosa
cola el haz de las férulas vecinas,
en reprimido acecho... así es mi odio.
Enrique Banch. Argentina (1888-1968)

7 comentarios:

Luc dijo...

Me cuesta interpretar adecuadamente el post. Pero creo que seguramente ayudaría un poco un concepto que estoy trabajando el de "karmadre" (o madres-karma) y el testeo de más información.
No sé si mis conjeturas son adecuadas. Pero estoy convencido que el odio no ayuda en nada, es totalmente destructivo para el emisor y el receptor del mismo.

Un abrazo

cacho de pan dijo...

dado su estilo operístico, siempre se confunden las intenciones básicas, la autenticidad de sus aseveraciones...
Si odia a su madre tendrá razones valederas, supongo.
No soy quién para darle consejos. Espero que pueda sobrellevarlo y seguir adelante con el resto del mundo, tan superpoblado.

Walter L. Doti dijo...

Luc: el odio no es una decisión.

Cacho: Chas gracias!

EGO dijo...

¿Felina? Espero que sea un piropo a sus virtudes.
Saludos!

•María Laura• dijo...

Hace un tiempo en un seminario de Lacan el profesor dijo que no hay madre que no ame a su hijo, por mas que ella diga lo contrario. Hasta incluso las peores crueldades las cometen por amor.

Me resulto reconfortante eso, aunque "el deficit" en mi caso está en el otro miembro de la dupla parental :P

Saludos

David dijo...

Me encanta esa aproximación a lo que somos realmente. El odio es necesario para las personas que necesitan ser odiadas. Si ese es el caso, bien venidos sean los motivos varios. Interesante espacio, el cual tenía pediente de visita. Por fin pude!! Un saludo!!

Jorge (el profe del veterano) dijo...

La rabia está bien, porque nos moviliza a modificar algo que nos molesta. A construir o reconstruir, a crear o recrear; por lo que enriquece el ser.
El odio no nos conduce a nada constructivo. Prefiero dejarlo de lado.

El cariño y, más que nada, el apoyo de una madre y un padre son necesarios.
Si no son los padres biológicos pueden ser adoptivos. Así como los padres pueden adoptar, los hijos también pueden hacerlo.

Exitos.
Jorge (el profesor del veterano que va a la librería)