jueves, 10 de diciembre de 2009

RUSSELL, EL ATANATÓSOFO, ENFRENTA A HEIDEGGER

"HEIDEGGER SOSTIENE QUE LA MUERTE ES LA MÁS PERSONAL DE NUESTRAS . POSIBILIDADES, PERO NO QUEDAN CLAROS LOS MOTIVOS. PORQUE SI BIEN ES CIERTO . QUE NADIE PUEDE MORIR MI MUERTE, LO MISMO ES CIERTO QUE NADIE PUEDE REIR . MI RISA O LLORAR MIS LÁGRIMAS"

martes, 8 de diciembre de 2009

POR LAS NUBES

WORDLE es una aplicación on-line que permite la creación de hermosas nubes de palabras confeccionadas con el texto que uno provea. El criterio para la prominencia visual de las palabras tiene relación con su frecuencia de aparición en la selección utilizada. Aplicado a la labor de los literatos puede convertirse en una suerte de censo visual de sus obsesiones. Seguro a Uds. se les ocurren otras aplicaciones interesantes. Aquí un ejemplo realizado con mi texto ENTREVISTA A MÍ MISMO: Wordle: ENTREVISTA A MÍ MISMOQ

viernes, 2 de octubre de 2009

CUANDO SILVA CONOCIÓ A WALLY

Todas las parejas tienen una historia. Esta es la nuestra.

martes, 11 de agosto de 2009

PROMOCIÓN 1979

Cuando me descubro riéndome solo por algo que pasó hace un rato, me río de mi propia risa pero ya en voz alta, como para hacerme ver a mí mismo que me di cuenta de ese acto inconsciente. Como en el pasillo de la casa de Carlitos Espósito, dejando atrás el quilombo del comedor, sonriendo por el recuerdo de esa anécdota con la de química. Igual, sin tanta cerveza yo no sé si me hubiera reído tanto: las anécdotas del secundario causan gracia solamente en las reuniones de egresados como esta y después de tomar mucho. Y ni siquiera en las solitarias excursiones al baño uno deja de reírse.
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Y ahí estaba yo, tanteando la perilla de la luz y con la otra mano ya en la bragueta, con la expresión boluda de un Budita alegre. El baño dice mucho de la gente de la casa. Este era prolijito y limpio, como Espósito. Como Espósito ahora, que es abogado. ¡El tipo más quilombero de la escuela, abogado! ¡Increíble! Pero también había algo sospechoso, no sé qué, algo raro. Por ahí ese potus, tan abrazado al toallero. O esos cobertores de sanitarios tan peludos, tan celestes. O esa ventana tan enorme para un baño y tan ahí en el medio. Me daba miedo por sí misma esa ventana: no podía estar ahí. Pero más miedo me dio cuando se asomó ese viejo. Él también se asustó, me parece. Y se acercó para verme con la misma curiosidad con que yo, de forma grosera y muy rara en mí, me le arrimé para mirarlo en detalle. Es que me causó una impresión repelente. No era viejo del todo, pero había perdido mucho pelo, y lo poco que le quedaba estaba grasoso y con unas pocas canas. Tenía unas arruguitas alrededor de los ojos que retenían toda la atención de la vista, no sé por qué, porque eran mínimas; pero era como que decían que el tipo estaba entrando en un tobogán hacia la muerte, que no tenía salida. Fue un segundo, pero pude ver todo eso. Hasta sus manos adultas que también se cerraron dos o tres veces mientras yo apretaba a la vez las mías como poniéndome en su lugar despreciable desde el gesto. Cuando volví del embrujo me eché hacia atrás aterrado y él reaccionó de la misma manera. Me apuré para abrir la puerta y salir de ahí volando; y entre mis maniobras torpes y rápidas como el latido de mi corazón, pude ver de refilón como también el viejo tanteaba la manija de la puerta con una expresión de susto calcada a la mía. Antes de salir, el asombro por ese momento tan raro me llevó a clavar mis ojos una vez más en su rostro derrotado, pero no pude aguantar la angustia que me daba verlo. Nos sacamos la mirada de encima violentamente y al mismo tiempo en una coreografía impensada. Lo vi escaparse como yo me escapé, pero no me importó entender por qué no apareció en el pasillo.
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Volví lo más rápido que me dieron las piernas para el lado del ruido, haciendo fuerza para olvidarme la sensación de pensar que yo podría llegar a ser como ese hombre alguna vez, rezando para recuperar el ánimo y seguir contando anécdotas y divirtiéndome con mi ex compañeros. Porque al fin y al cabo no todos los días se festejan treinta años de egresados. .

sábado, 1 de agosto de 2009

ENTREVISTA A MÍ MISMO

(cortina del programa se va en fade out – Locutor con tono entusiasta)

Bienvenidos a… ¡“¿A quién le ganasteS” ! Con su anfitrión… ¡Walter Doti!

(aplausos del público)

(Intro Jazz – banda en vivo)

WD: ¡Sí, sí, sí, amigos! Nos encontramos una vez más en “¿A quién le ganasteS”, el único programa en que se puede descubrir el alma de los que se creen mucho, pero son…

(el público a coro)

PÚBLICO: ¡NAAADAAAA!

WD: ¡Eso es!… ¡NAADAA! Y hoy tenemos la presencia de uno que verdaderamente no le ganó a nadie. Se trata nada más ni nada menos que de… ¡WALTER DOTI!

(aplauso tibio – el invitado entra por la izquierda de la pantalla y se acomoda en el silloncito rojo de las visitas, al lado del escritorio del conductor)

WD: Bueno Walter, menos mal que existe este programa porque si no nunca te iba a entrevistar nadie.

WD2: (Sonríe) Es verdad. Hace unos años, siempre que caminaba iba pergeñando respuestas ingeniosas para salir airoso y dejar una buena impresión si alguna vez me llagaban a hacer alguna entrevista. ¡Pero…!

¡Igual no me quejo, eh! Me parece absolutamente justo.

WD: ¿Justo?

WD2: Sí, absolutamente. Yo tengo el don de opinar sobre las cosas siendo muy objetivo. Yo veo a la gente protestar por algo sólo cuando les afecta a ellos y apoyar ideas únicamente si de algún modo los benefician. En cambio a mí me pasa distinto. Cuando estoy de acuerdo con algo no me interesa si salgo bien parado con esa idea: la apoyo y ya. Por eso no suelo estar de acuerdo con la queja y la protesta, porque me parece que hay en esa actitud mucho de tendenciosidad. Por eso creo que es justo que nunca nadie se haya interesado en preguntarme qué pienso. Yo me creo interesante, pero ¿soy interesante? No lo creo.

WD: Bueno, decir eso y venir a este programa es un poco un ejercicio de soberbia.

WD2: Sí, por supuesto. Es que coexisten en mí estas dos cosas: mi perspectiva egoísta y mi mirada fría y objetiva sobre las cosas, sobre todas las cosas, incluido yo mismo. Pero me parece que la clave está en algo que una vez me dijo un empleado al que eché de mi negocio: “¿Y por qué te admiraría la gente?” Terrible, ¿no?. Pero yo creo que cierto. ¿Por qué me admiraría la gente?... Siempre quise ser reconocido, pero nunca encontré una virtud a exhibir. O más bien nunca hice un esfuerzo sistemático para aprender nada acabadamente.

WD: ¿Por pereza?

WD2: Por pereza, sí. Un poco. Pero un poco también porque mis intereses funcionan en zoom out. Desde lejos, cubriendo todo de una sola mirada. O sea, me interesan las cosas pero en su aspecto general, no en sus pormenores. A ver: supongamos que considero fascinante una postura filosófica; el idealismo, por decir algo. Yo me entero de qué se trata y me deslumbro. No me pasa como a otros que se encuentran con que el autor dijo algo que toda la vida supieron. Para mí cada idea es un descubrimiento: tengo capacidad de asombro y curiosidad, capacidad para identificar cuando algo es realmente interesante, pero a mí no se me han ocurrido hasta ahora ideas demasiado deslumbrantes. Es como que puedo jugar bien el juego que sé jugar y encontrar en él las fallas y las virtudes, pero no se me ocurren juegos nuevos.

Pero me fui. ¿Qué te estaba diciendo?...

(Hay una pausa larga. El conductor mira a Walter y sonríe invitándolo a seguir con un gesto de sus manos. El entrevistado se rasca su cabeza gacha y retoma la palabra sonriendo por su laguna)

Ah, no. Bueno, te decía. Suponete que me veo sorprendido por el idealismo. Me cuesta horrores entenderlo porque me saca del juego que conozco con precisión: la idea de que el mundo exterior existe de modo obvio. A mí nunca se me hubiera ocurrido pensar otra cosa. Leo y releo, me peleo con el que me presenta la idea y termino siendo el primer promotor de la nueva forma de mirar las cosas. Y me interesa su estructura general. Después, si hay una contradicción en tal cosa que dijera Berkeley, o si tal o cuál término de Hegel debiera ser interpretado así y no asá, eso ya no me importa en lo más mínimo. Y creo que es un poco eso lo que me impide ser un especialista, saber de algo en particular y convertirme en un referente de alguien.

WD: ¿Esto de concentrarse en una cuestión terminológica o conceptual de un cierto autor es lo que marcás siempre como una actividad de infelices?

WD2: Yo digo que la filosofía es para infelices. O sea, para tipos que no pueden ser felices y también infelices en el sentido de inútiles, de pusilánimes. Como cuando uno dice, “¡qué va a poder, este infeliz!” Yo me descubrí tardíamente siendo esa clase de infeliz por partida doble. Y deploro esa parte de mí, quiero alejarme de esa imagen que ahora me parece ridícula, patética. Triste, sobre todas las cosas.

WD: Pero, ¿no hay algo un poco contradictorio en esto de querer abandonar el papel del filósofo y por otro lado querer brillar, ser conocido y reconocido por tus creaciones, por tu forma de ver el mundo?

WD2: Durante un tiempo muy largo creí que sí. Que había una gran contradicción. Pero esto me pasaba porque realmente no concebía que pudiera hacerse mucho más con la filosofía que justificar complicadamente conjeturas la mayoría de las veces muy simples, en un ejercicio académico deprimente y hasta decadente, te diría. Entonces pensaba que aquello en lo que tenía más capacidad, que aquello en lo que podía generar un deslumbramiento, era a la vez algo en lo que no creía para nada. Algo que despreciaba profundamente.

WD: ¿Y es ahí donde entra Rozitchner?

WD2: Me leés la mente. Eso iba a decir. Un poco de carambola lo descubrí al tipo. Digo un poco porque la verdad sabía de su existencia desde hacía mucho; desde que estaba con Pergolini. Mucha gente no se lo banca porque estuvo con Grondona y lo califican automáticamente de facho. Y a mí la verdad que ciertas opiniones que tiene también me parecían un poco intragables. Pero fui a escucharlo porque siempre me pareció un tipo muy creativo, una persona muy ocurrente y vi una identificación con él por ese lado. Y también vi que muchas veces la antipatía que causaba tenía que ver con el hecho de que siempre se metió con temas que estaban como sacralizados en el lugar común de la corrección política. Y que un poco de razón tenía. El tipo es un padre de familia ejemplar, que siempre exhibe una fascinación por sus hijos que otras personas supuestamente buenas no tienen de ningún modo. Y alguien que puede sentarse con Grondona pero a la vez decir que Videla hubiera merecido la pena de muerte. Me gusta esa posibilidad que tiene de pensar los temas en el plano de los conceptos, sin necesidad de que lo que dice tenga un correlato con la realidad. Eso para mí es el ejercicio de pensar. Si la palabra que decís me deja lugar para hacer una rima chusca que te involucra, la hago jugando con las palabras, sin necesidad de que lo que digo se tenga que corresponder con lo que pienso de vos. Son como dos planos separados, ¿se entiende?

WD: ¿Y entonces qué es lo que te aportó Rozitchner?

WD2: Una respuesta a una pregunta que me había hecho durante mucho tiempo sin encontrar respuesta. ¿cómo es posible dedicarse a una actividad que uno deplora? Bueno, como Rozitchner: reconvirtiéndola, sacando a relucir lo que nos hizo acercar a ella primeramente. Buscándole el punto en que nos entusiasma. Yo creo que el tipo realmente es un maestro en eso.

Mi búsqueda ahora, mi posibilidad hasta ahora siempre frustrada de brillar, va a venir de la mano de una reconversión de este tipo.

WD: Se te nota entusiasta, Walter.

WD2: Yo nunca mencionaría el nombre de mi interlocutor

(Se ríen los dos. Continúa el entrevistado)

WD2: Tengo momentos. Momentos en que creo decididamente en mí y empiezo cincuenta mil cosas; y momentos en los que se me da por pensar en que todo es inútil y me detengo por unos días. Soy muy irregular, muy inconstante.

WD: Bueno, ahora vamos a ir a una pausa y después me vas a contar por qué mencionás tan frecuentemente la palabra frustración.

¡Señor director: VAMOS A UNA PAUSA! Y no se muevan de ahí que hay más… ¡“¿A quién le ganasteS” !

(Una cámara aérea deja ver el estudio completo, los cameramen, el público y a los asistentes. El director activa la cámara uno en plano abierto. El animador se muestra feliz y bromeando con todo el mundo. El entrevistado, en cambio, apenas esboza una sonrisita jactanciosa)

WD: Aquí hemos vuelto señores y vamos a preguntarle a Walter sobre la palabra frustración.

WD2: Mirá, como te decía en el corte y como suelo decir siempre, la frustración es como un perro que te muerde las canillas constantemente. Por ahí podés avanzar unas cuadras olvidándotelo, pero el tipo vuelve siempre e insiste y te vuelve a morder mil veces. Cuando aparece ese perro es que paro y dejo de hacer lo que venía haciendo. Pero eso a la vez crea más frustración, hace que aparezca otro perro. Y cuando te querés acordar tenés una jauría atrás tuyo.

WD: Atrás de vos (Lo corrige)

WD2: Tenés razón. Atrás de vos. Yo siempre fui una gran promesa mientras duró la etapa de mi preparación, pero cuando llegó la hora de los bifes no pude mantener tanta expectativa. Una expectativa que los otros tenían sobre mí, pero que también yo tenía. Por eso siempre digo que si pudiera decirse que mi vida entera, estos treinta y pico de años que viví hasta ahora, pesa cien kilos, yo los repartiría así: cincuenta kilos corresponden a mi niñez, hasta los doce años. Treinta kilos pesa el tiempo desde que empecé la secundaria hasta que terminé de cursar filosofía, más o menos a los veintiséis. Y de ahí para adelante hasta ahora se reparten los veinte kilos restantes.

WD: Es muy curioso. Sentís livianos, intrascendentes casi, los años en que fuiste padre, en los que más o menos encontraste el equilibrio económico a través de un trabajo soñado en una librería, en los que desaparecieron los problemas en tus relaciones sentimentales.

WD2: Sí, es cierto. Pero no por eso. Si esa época pesa veinte kilos en mi historia, si pesa veinte y no cinco, es por todo eso que mencionás. El problema está a nivel de mi desarrollo personal. La gente que revolucionó el mundo lo hizo entre los veinte y los treinta y cinco. Y yo estoy llegando a ese límite sin haber logrado nada. Empiezo a tener la sensación de que perdí un tiempo irrecuperable. Que nadie me avisó y que yo tampoco me di cuenta de que el tiempo desde los veinticinco pasa mucho más rápido. Que la juventud se acaba enseguida y que parado desde este lugar se ve muy poco tiempo hacia delante. Cuarenta años más, en promedio y si tenés suerte. Es poco. Y sobre todas las cosas es un tiempo en que uno debería empezar a gozar de lo que logró antes. No un tiempo de seguir preparándose.

WD: ¿Qué hubieras querido?

WD2: No sé bien qué. Eso es un problema. Es difícil saber qué era lo que uno quería, la imagen que tenía de sí mismo. Pero yo tengo un recuerdo que me ayuda para eso. Recuerdo siempre el día 8 de agosto de 1988. El ocho del ocho del ochenta y ocho. La maestra de sexto grado anotó la fecha en el pizarrón y reflexionó sobre la alineación de fechas. Y nos dijo que eso no volvería a suceder hasta el día 9 de septiembre de 1999. Y cuando dijo eso yo pensé en el años dos mil. El dos mil era el futuro por excelencia. Y recuerdo cómo me imaginé mi futuro ese día. Pensé que tendría veinticuatro años, que sería alto y fuerte. Y abogado, probablemente. En esa época creía que iba a ser abogado. Me imaginé un adulto. Un hombre con todas las letras. Y hoy me siento más un adolescente tardío que un real adulto. Cuando me dejo la barba no siento que se trate de algo natural. Me siento como disfrazado; como un nene ridículamente disfrazado. Como si tuviera el bigote dibujado con un corcho quemado. No me realicé.

WD: ¿Y qué sería estar realizado?

WD2: Una vez me dijo un amigo que cuando uno corre el velo de la realidad y descubre su lado terrible, ya no hay vuelta atrás. Lo que ves queda grabado para siempre en tu memoria y ya no podés no ser pesimista. Yo creo que es cierto. Pero también creo que lo contrario es verdad.

Yo tuve la suerte de espiar un poquito el otro lado de la vida, el lado paradisíaco. Pude caminar varias veces entre la gente que da cuerda al mundo. Y cuando ves eso, tampoco hay vuelta atrás. Viajar te da esa lección, por ejemplo. Cuando estás en un aeropuerto te das cuenta de que mientras vos pasaste años en un fino laburo de acostumbramiento a tu vida pequeña de barrio también pequeño; mientras pasaste tiempo aprendiendo a valorar las pequeñas cosas, como te enseñó desde siempre la propaganda de las criollitas, otros aprovecharon ese mismo tiempo para salir a conquistar el mundo.

A mí me resulta increíble ver cómo mientras uno vive sus pequeñas rutinas pensando que de eso se trata la vida, otros están literalmente dándole cuerda al mundo, yendo de acá para allá, organizando cosas, firmando contratos, creando lazos inimaginables, vinculándose con gente importante; viviendo la vida como dándose cuenta a cada momento que no hay más que una oportunidad. Eso me sorprende de los viajes y por eso me gusta viajar. Por eso, y no por la torre Eiffel… aunque también está buenísima.

WD: Pero escuchándote seguro muchos estarán pensando que lo que decís es frívolo, materialista. Que surge de un aburguesamiento…

WD2: El tema es quién lo piensa. En una parte de la Opereta Criolla de Dolina el personaje aparece en una parte de un barrio donde “el río del tiempo es torrentoso”, donde el tiempo pasa velozmente. Los personajes que hablan con un vecino del lugar; lo ven pasar de la niñez a la vejez en el transcurso de una charla. Y este vecino, viejo y sabio al final, les aconseja: “La vida es breve amigos. Disfrútenla. Yo la malgasté hablando con estúpidos”. Y un poco ahí está la clave: ¿quiénes son los que hablan de superficialidad? Yo me pasé la vida escuchando a los que se acostumbraron a vivir en el barrio, a los que se aprendieron la filosofía “criollitas” de memoria, a los que hablan desde su triste mediocridad apenas eficiente.

Ahora aprendí a quién hay que escuchar. Tal vez haya sido siempre demasiado influenciable y me equivoqué en ser demasiado respetuoso de todos. Incluso de los menos capaces. Como si un ingeniero siguiera las indicaciones de un tipo cualquiera que pasa por ahí para hacer un puente colgante. Le di bolilla a los que me hablaban de que la ambición era mala, a los que me hicieron creer que el lujo es vulgaridad, como dicen los redondos; que alzar la voz y decir lo propio es soberbia. Pero el mundo más o menos cómodo en que viven los que piensan eso fue construido por los otros. ES construido por los frívolos, por los materialistas. Creo que aprendí eso, básicamente. A no desatender el aspecto material de las cosas, a dejar de tener una mirada “buenista” y prejuiciosamente espiritual. Me parece que escuché demasiado. Me tendría que haber escuchado más a mí. Tendría que haber creído más en mí.

WD: ¿Estarás madurando?

WD2: Estaré. Dentro de veinte años. (sonríe). Creo que madurar a veces es volver atrás. Es sacarse de encima un montón de obstáculos acumulados, sacar del garage un montón de porquerías que nunca vamos a entender para qué compramos. Hacer una limpieza general y volver a escucharse uno mismo. Recuperar la espontaneidad.

WD: Espontáneamente te avisó que nos están por sacar del aire. Te agradecemos Walter. No le ganaste a nadie, pero puede que de ahora en más alguno se deje ganar…

WD2: Por fuerza propia o por condescendencia ajena. (se ríe)

WD: ¡Y nosotros nos despedimos señores… hasta la próxima semana! Cuando Federico Liste los reciba y se pregunte a sí mismo con ustedes… Y vos, ¡“¿A quién le ganasteS” ! ¡Chau! ¡Hasta la próxima!

martes, 7 de julio de 2009

LA FÓRMULA 1

Disfruta como si fueras a morir mañana. Planifica como si fueras a vivir eternamente.

sábado, 4 de julio de 2009

MICHAEL NO MURIÓ

Lo puse en facebook, lo vuelvo a poner aquí. Un amigo dijo - creo yo que poniéndole palabras muy justas a una sensación muy difícil de transmitir a quienes no vivieron con deslumbramiento juvenil la década del ´80 - que enterarse de la muerte de Michael Jackson era como creer que se muriera el ratón Mickey.
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Michael es mucho más que un tipo de hábitos extraños. Es un ícono de una época, es la encarnación de un momento del mundo y, muy por encima de todo esto, es el cuerpo en el que se concretaron una serie de ambiciones humanas que en los demás son limitadas por falta de dinero, de poder, de personalidad o de atrevimiento. Todos querríamos ser algo distinto de lo que somos: Michael cambió su rostro. Todos querríamos trascender nuestros condicionamientos biológicos: Michael decidió dejar de ser negro. Nadie desearía envejecer: Michael decidió ser un niño eterno. Todos buscamos ser el centro del mundo: Michael lo fue.
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De algún modo, ese producto concretado en una huidiza figura que a algunos les resulta monstruosa, no es más que el diseño personalizado y autónomo de un sujeto que se forjó a sí mismo; que debe su ser no a las relaciones de poder más o menos premeditadas de un cierto contexto histórico, sino a su casi completa voluntad. Por eso Michael no parece normal: porque no está normalizado, porque siempre respondió a sus propias reglas, porque el ensamble de sus partes fue dirigido desde sí hacia los otros y no desde los otros hacia sí.
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Es el hombre que pudo, venciendo las limitaciones fácticas, saltar más allá de su propia sombra. Michael no es, entonces, un hombre. Por eso su muerte es inverosímil.
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Y su manantial - parece - cuenta con más agua de lo que podría ser imaginable. Nadie querría morir: Michael también ha vencido a la muerte.
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Beat it!

sábado, 27 de junio de 2009

DÍSTICO DE FRUSTRACIÓN

Yo, que tantos hombres he querido ser, no he sido nunca /
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aquel hombre en cuyo abrazo desfallecía el mundo.

sábado, 20 de junio de 2009

OBJETIVIDAD INHUMANA

Si uno pudiera mirar todo objetivamente, sin involucrar los sentimientos y un orden pretendido del mundo, quizás abrir en dos a un niñito pequeño no le parecería terrible. En cualquier caso no sería más que desagregar un agregado de células, cortar la inercia funcional de una composición química dinámica y autónoma. Tan ligero como pisar a una hormiga o golpear con una piedra la cabeza de un pez después de pescarlo.Sin embargo, el ser humano crea ficciones de sentido que le hacen creer en órdenes, en valores. Entonces quizás la deshumanización sea equivalente a la objetividad. Más humano es uno cuanto más dispuesto está a creer en su propia ficción.

ANTROPOLOGÍA PRÁCTICA

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La piel engaña. Definitivamente. Para saber lo que es un humano habría más bien que meterle una mano por la boca, bien adentro, y sacar todos sus órganos para afuera, como quien da vuelta un guante. Así daríamos con su realidad más elemental y se vendrían abajo todas esas especulaciones sin sentido que quieren ver oro donde hay mierda.
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Se haría evidente que somos poco más que una serie de bolsas que reciben, procesan, absorben y eliminan compuestos orgánicos. Podríamos entender los dientes como lo que son: no las unidades de una sonrisa, sino espantosas trituradoras óseas. ¿Sabés dónde se ve claro esto que te digo? En las fluoroscopías de la deglución. ¿Nunca viste una fluoroscopía de un tipo comiendo? Ahí se ve la verdad del asunto. Ahí se ve lo que es una persona más allá de toda interpretación. Te das cuenta que lo que se ve a simple vista es un accidente de una funcionalidad esencial de la que todo lo demás depende. No sé si te lo pusiste pensar así alguna vez, pero un ser humano es básicamente su tronco y su cabeza; eso sólo. Las piernas y los brazos le ayudan a ese tronco a moverse de acá para allá para ir a buscar los aminoácidos de otros seres vivos y renovar y reparar los propios. Y ni siquiera la cabeza se diría que es lo fundamental. Si te ponés a analizar, la cabeza sería como la computadora central que provee de energía y coordina lo que pasa dentro de ese recipiente. Pero el juego está ahí. La pregunta es para qué, ¿no? Todos esos procesos sirven a una cosa que está todavía más atrás: los genes.
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En el hombre al revés que te hago imaginar se podría ver una pista también de eso: verías los nervios atravesándolo todo, enervando las vísceras para que ese conglomerado pasajero de materia orgánica se dé cuenta de sí mismo. Y por sobre todo, concentrándose con millones de puntas en ciertas zonas para provocar esa presión que nos hace excitar y querer dirigirnos hacia otros que nos brinden un medio fluido para frotar algunos órganos que expulsan nuestra simiente. Los genes así tienen la posibilidad de salirse por un rato de esas cápsulas que los protegen y de encontrarse con otros iguales para combinarse y fabricar otras máquinas replicadoras igual de absurdas, igual de feas.
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¿Entendiste? Ya te digo, no hay que dejarse engañar por la piel. La piel tapa todo el estofado. Ahora, andá, querés, andá. Andá y matá a ese nene de una vez.

lunes, 15 de junio de 2009

EQUI-VOCACIÓN

Toda esa gente que lee a los autores franceses del siglo XX y que vincula la filosofía al psicoanálisis, ¿no tendrían que haber seguido otra carrera y no filosofía? Psicopedagogía, psicología... esas cosas.

sábado, 13 de junio de 2009

NADIE RESISTE UN ARCHIVO

No tenemos una cosmovisión. Tenemos imágenes diversas y cambiantes, perspectivas siempre diferentes. Intentar ser coherentes es inhumano y no comporta ningún beneficio más que el regocijo de los que creen en el alma sustancial.

miércoles, 10 de junio de 2009

¡EL ÚLTIMO ES UN DEPRESIVO!

Habría que hacer una campaña muy sutil para lograr desprestigiar la tristeza y la depresión. Cuando uno cayera en esos estados debería sentirse un idiota y debería querer hacer lo imposible para librarse de esa condición vergonzosa. Hasta tendría que evaluarse su penalización legal. Porque resulta que eso no ocurre en la actualidad: todo lo contrario. Uno se pone triste y recuerda a Onetti o a Schopenhauer, a algún japonés o a Alfonsina Storni, e inconscientemente va afirmándose en un estado que lo hace creer profundo e interesante. Vivimos bajo los patrones de una cultura completamente neurótica. Basta de nihilismo del secundario. Estamos grandes.

NADA ES HISTORIA

Siempre me sorprendió el interés por lo histórico. No termino de entenderlo. Es que para mí lo que merece consideración intelectual es aquello que se presenta con la pureza de lo a-priori, más allá de cualquier condicionamiento contingente. Es tan interesante el tema de la esencia del conocimiento, por ejemplo, y tan poco relevante cómo conocían los griegos antiguos (o como conocemos nosotros mismos).

domingo, 7 de junio de 2009

¡A FULL, CON TODO!

Un día un cliente hablando de los pagos en cuotas con tarjeta de crédito, me dijo: “Uno tiene que aprovechar todo lo que le otorgan”, “Si te dan, ¡aprovechá!” Creo que la máxima puede extenderse a todo en la vida. ¿Por qué decidirnos a ser puramente racionales o a ejercer la ataraxia? ¿Por qué proponernos ser simplemente sensuales o preponderantemente hedonistas? ¿Estamos enfermos o algo? Tenemos sentimientos, pasiones y razón que son respuestas de huida, pero también de batalla frente a las cosas. ¡Usemos todas las herramientas con las que contamos!

sábado, 6 de junio de 2009

ROMPECABEZAS

Soy Madonna Soy Michael Jackson Soy Coca-Cola Soy Mar del Plata Soy calle Funes Soy escuela primaria pública Soy escuela secundaria privada Soy complejo por prognatismo Soy inconciencia de las relaciones sociales Soy Clarín Soy Canal 8 Soy colores fuertes Soy perversión a escondidas Soy Tinelli Soy San Lorenzo Soy Dr. House Soy One Hit Wonders Soy colores fuertes Soy aburrimiento los domingos Soy dolor de cabeza en días nublados Soy asado de tira Soy noches de verano Soy radio en la cama Soy tele en la cama Soy revistas en la cama Soy restaurantes Soy viajes por el interior Soy viajes por el mundo Soy literatura simple Soy odio por no ser centro Soy ensalada de hinojo Soy películas comerciales Soy ensalada de cebolla Soy ensalada de palmitos Soy inconstancia Soy ansiedad Soy llanto exagerado Soy inconciencia de mi pequeñez Soy década del noventa en Argentina Soy fascinación por los aeropuertos Soy interés superficial por muchas cosas Soy odio por la especialización Soy inconciencia del mundo económico Soy juegos de palabras fáciles Soy desconocedor del compromiso profundo con una causa Soy sabores de mariscos Soy descrédito del dolor ajeno Soy Los años maravillosos Soy Titanes en el Ring Soy Tom y Jerry Soy He-Man Soy Superman Soy té Soy mate cocido Soy sal Soy limón Soy pescado Soy masturbación Soy baño a oscuras Soy espera por reconocimiento Soy plaza Pueyrredón Soy Brigada “A” Soy Minguito Soy proyecto culturoso ajeno Soy cobardía Soy falta de espontaneidad Soy ambición Soy deseos de clase alta Soy falta de asertividad Soy comprensión siempre a medias Soy descubrimiento tardío de mi querer auténtico Soy muchas limitaciones Soy ocho irrecuperables años desperdiciados Soy familia que no me dejó ver la realidad Soy no saber qué es realmente ganar mucha plata Soy Arnold y Willys Soy versos en ruso Soy pascua con huevos de gallina pintados de colores Soy pasado familiar oculto Soy goce temporal de vida muy acomodada Soy querer saber sin haber estudiado Soy saber un poquito con trampa Soy piernas demasiado flacas Soy música disco Soy música en tocadiscos Soy Anteojito Soy Andy Kutznezoff Soy Alfredo Casero Soy siempre un paso más adelante Soy encierro entre libros Soy pasividad insoportable Soy muchas horas sentado Soy poca socialización Soy Falcon celeste enfrente del jardín Soy olorcito a auto nuevo

viernes, 5 de junio de 2009

INVERSIÓN DE LAS INVERSIONES

Abogo por la desaparición de las humanidades, las artes y los deportes del ámbito de la tutela estatal. Considero que la existencia de una actividad puede estar bien justificada en el gusto de quienes la practican, pero no por ello está bien que se malgasten fondos públicos para perpetuar lo que en definitiva son hobbies personales. Y no lo digo con resentimiento.
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Es probable que si a mí se me ofreciese un cargo en la Universidad o alguien cometiera la locura de darme una beca, aceptaría sin dilaciones y de algún modo, aprovecharía esa ventaja. Pero en el fondo no dejaría de pensar (por mucho que pudiera decir de la boca para afuera) que me estoy llevando un dinero inmerecido.
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Todos los que asumen una postura de "pensantes" de la sociedad, los que se atribuyen la misión del contralor reflexivo de los procesos sociales, se oponen resueltamente a que se malgaste dinero en esto o en aquello porque reconocen que hay mucha gente necesitada de cuestiones primordiales ligadas a la supervivencia. Sin embargo, cuando alguien propone que sean los fondos que a ellos llegan los que se utilicen para la redistribución, levantan inmediatamente la lastimera bandera de la cultura y el humanitarismo, así como los oligarcas estancieros hablaban desde un yate en Niza del sacrificio del hombre de campo que se levanta todos los días a las seis de la mañana pensando en el bien que le hace a la patria.
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Ahora bien, si las arcas del Estado están rebosantes, si las necesidades reales de la gente están cubiertas, el Estado puede comenzar a pensar en invertir ese dinero en proyectos culturales o deportivos, pero teniendo en cuenta el aspecto de la pertinencia social real de los mismos (aspecto que no pasa de ser un requisito puramente formal y completado meramente para cumplir con un formulario).
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De esta manera, el antiacademicismo es una retribución justa para quienes tenemos (o alguna vez tuvimos) la pueril pretensión de que alguien nos subvencione nuestro refinado - aunque esteril - onanismo intelectual. Privadamente, que cada cual haga lo que quiera.

viernes, 29 de mayo de 2009

¡RAJEMOS QUE VIENE LA CANA!*

Pasados los treinta años el cuerpo comienza su paulatino y – por ahora – inevitable proceso de decrepitud. No es una evolución (o una involución) que afecte homogéneamente a todos los órganos. Por el contrario, se trata de algo vinculado a dos factores: la cantidad de divisiones celulares programadas por los genes en cada caso y el número efectivo de replicaciones que se hayan realizado por exigencias ambientales.
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Cuando empezamos a transitar la cuarta década (desde el primer día de nuestro cumpleaños treinta y uno) muchos procesos internos comienzan a perder efectividad funcional generando la paulatina afectación de otros órganos. El mecanismo trabaja en una clandestina invisibilidad.
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Pero, con gran poder simbólico, y con el marco de fondo contrastante de la cabellera, el espejo un día nos devuelve la imagen recortada y señera de un albo mensajero de la muerte. Un pelo se convierte en una cana y entendemos súbitamente que el cuento del que somos protagonistas tendrá un final. Las señales de alarma no tienen el rojo convencional: el color que advierte es el blanco.
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La primera cana avisa que terminó el tiempo de pensar en el proyecto y que ahora hay que poner manos a la obra, que hay que dejar los planos y comenzar con los ladrillos; que ya no tenemos que seguir proponiendo hipótesis sino que debemos empezar a contrastarlas empíricamente. La primera cana es el disparo de arranque de la vida plena, de la realización personal, de la madurez mejor entendida.
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¡Rajemos que viene la cana! Pero no para escapar y sentir este episodio como una tragedia. Corramos, apurémonos, pisemos más fuerte el acelerador. Las canas están allí cumpliendo el papel de banderas de largada. Para que no podamos decir un día de nuestra vejez frustrada que nadie nos avisó.
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*En lunfardo: "¡Corramos que viene la policía!"

¡Y BUENO, CHE!... ¿VOS NO CANTÁS FRENTE AL ESPEJO CON EL CEPILLO COMO MICRÓFONO?

La gente debería dejar de escandalizarse tanto, de ver las cosas tan críticamente. Tendría que estimularse el entusiasmo y la espontaneidad. ¿Te reís con Sapag? Mirá “Las mil y unas” toda la noche. ¿Sos fanático de los peep-show? Viví encerrado en una cabina.
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¿"Pompa diaboli” para las diversiones mundanas? Será por eso que el paraíso es tan aburrido.

miércoles, 27 de mayo de 2009

UNA UTOPÍA CONTEMPORÁNEA

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¿No estamos viviendo en una suerte de utopía? Sé que cualquiera que lea esto me acusará de ser ciego a las enormes desigualdades que se dan en este mundo capitalista nuestro; pero, ¿cómo calificaría a nuestra forma de vivir un individuo del siglo XVII?, ¿No desearía como ideal un mundo donde la mortalidad no fuera del 30%, sino de menos del 1 por mil?, ¿donde el promedio de vida fuera superior a 70 años y no menor a 30?, ¿no soñaría con un mundo donde el 30% está por debajo del nivel de indigencia en vez del 90% histórico?, ¿donde que alguien muera a manos de otro nos escandaliza, porque hemos llegado a la conclusión de que no es una buena idea matarnos entre nosotros?
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Por supuesto, que el 30% de la población mundial sea menos que pobre no es poca cosa. Es más, que esta sea la suerte de una sola persona no parece tampoco aceptable. Pero la desigualdad está allí porque el Universo mismo es injusto. Me parece muy bien bregar por achicar los índices de sufrimiento, pero ¿no se vive hoy día, en esta injusta sociedad capitalista, mejor de lo que se vivió nunca? Los planteos utopistas tienen por fondo la nostalgia por la vuelta a una época dorada que habría existido alguna vez. Pero, ¿Alguien puede ubicar esa época?
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Pregunto: ¿No estamos viviendo en una suerte de utopía?

lunes, 25 de mayo de 2009

NAPKIN ART

Trazos casuales, impensados, imprevistos, crean un dibujo que nos satisface. Pura espontaneidad que genera cosas. Hacer sin preguntar para qué. Hacer y sorprenderse de los resultados.

domingo, 24 de mayo de 2009

DE POR QUÉ EL GUSTO DE LOS MÚSICOS NO COINCIDE CON EL DE LA GENTE

Fascinados con la posibilidad de armonizar algunas notas sueltas, quienes se dedican a la música pretenden entender a Schopenhauer cuando afirma que la combinación de sonidos en el tiempo es la mismísima Voluntad. Ensayan y practican, practican y ensayan. Y de a poco descubren que la actividad a la que dedicaron su vida es absolutamente decepcionante, repetitiva, aburrida. Descubren que había cosas que era mejor disfrutar hechas por otros que hacerlas uno mismo. Pero no pueden renunciar a una vida que durante años pregonaron, era la mejor. Y así, cansados de escuchar secuencias repetidas de 5 ó 6 acordes, empiezan a odiar las canciones como productos acabados. Afinan el oído para advertir las notas bajas, aprecian las armonías complejas, admiran a los compositores que dibujan melodías rebuscadas. Pierden la capacidad de disfrutar de la música como un todo.

LOS HOMBRES DE ACCIÓN (2)

La razón crea monstruos. Seres deformes que operan sobre mundos reflejados como en espejos de feria. Allí donde el hombre práctico halla una relación directa con su entorno (advierte un problema, actúa sobre él, lo resuelve), el teórico agrega una instancia eliminable: mediatiza el acceso a la materialidad fáctica a través de su representación simbólica. Y luego juega a perfeccionar los vínculos y relaciones de esa combinación de símbolos.
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Sucede entonces que lo que es un mero medio para acceder a lo material (lo único que existe) se comprende como una finalidad en sí mismo. Allí está la monstruosidad. Hombres dedicados al refinamiento de símbolos que no sirven para acceder al mundo. Que son pagados para permanecer en ese encierro antinatural. Que reciben incluso prestigio social por su faena extraña: el mundo académico, las universidades, la filosofía, las letras. Los ojos de la mirada contemplativa y quieta detrás de lentes de marco negro. Es interesante apuntar el aporte heideggeriano a la cuestión cuando tematiza la importancia de los útiles, del ser-a-la-mano. Los útiles, con los que se opera sobre el mundo, no son un agregado a lo que somos en cada caso. Son un existenciario, son nosotros.

MISTERY

¿Por qué, por lo general, la gente puede llegar a hablar abiertamente incluso hasta de su sexualidad, pero tiene infinito resquemor de hablar de su dinero?

sábado, 23 de mayo de 2009

¡SUERTE!

"... comparo la suerte con uno de esos ríos impetuosos que, cuando se enfurecen, inundan las llanuras, arrasan los árboles y las casas, quitan tierra de un sitio y la colocan en otro, y todos huyen frente a ellos, todos ceden ante su ímpetu sin poderlos frenar de ninguna manera. Y aunque esa sea su naturaleza, nada impide que los hombres, en los días tranquilos, tomen precauciones y contruyan defensas y diques, para que luego, cuando los ríos crezcan, fluyan por un canal o, por lo menos, su ímpetu no sea tan desenfrenado ni tan dañino."
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Maquiavelo, El Príncipe
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Creer que existe la suerte es una reacción a la incapacidad de caer en la cuenta de lo poco que hace uno por el control de su destino.
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Cuando uno tiene la actitud de sentarse a esperar que las cosas le pasen, cuando uno ha decidido verse a sí mismo como un tronco arrastrado por las corrientes turbulentas de la vida, el recorrido que realiza y el destino final de su trayecto los cree casuales o sometidos a poderosas fuerzas que lo trascienden y sobre las que no tiene control alguno; y denomina suerte a esa aleatoria energía.
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Otros, por el contrario, saben que la voluntad debe usarse al modo de remos para enfrentar la fiereza de esas aguas. Que, si bien no es posible optar por remontar o no el río, sí es posible prever y evitar los peligros del camino. Saben que cada posición que uno toma en su derrotero es el efecto combinado de la posición en la que se ha estado antes y la resistencia que el remero haya aplicado.
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Los mediocres desean suerte. Para los capaces la ambición es de éxito.

LONDRES

London from forester08 on Vimeo.

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¡Ah, Londres!, la ciudad más Cosmopolita del mundo, probablemente. Allí puede uno "contaminarse" de las culturas más impensadas, puede escuchar el inglés pronunciado por chinos, latinoamericanos, árabes, turcos, rusos y por habitantes de países de cuya existencia nunca se había enterado. La gente es absolutamente amable y cuenta con un sentido del humor refinado e inteligente que da gusto compartir. Se puede hallar allí lo último en tecnología y en tendencias, al tiempo que disfrutar del sabor de lo clásico; hay lugar para el esparcimiento y para la cultura.Sus calles son pintorescas y cuidadas; sus parques, escenografías fílmicas. Cuenta con una red de transportes públicos altamente efectiva y segura. Es, afirmo, para un cierto talante filosófico, la capital espiritual del mundo. (Ahora, si Ud. es de aquellos que cree en las conspiraciones, en los poderes ocultos; si ve en el marxismo una solución a los problemas sociales; si adopta imposturas intelectuales y prefiere la vacua originalidad a una mesura reflexiva no tan emocionante. Si políticamente se inclina hacia el progresismo y estéticamente está dispuesto a no reírse de las nuevas estéticas; si literariamente prefiere los textos en que se buscan pretensiosamente vías para manifestar la fragmentación de los conceptos de sujeto y de sustancia, vaya entonces a París. También tiene una buena red para el Metro.)

viernes, 22 de mayo de 2009

CASARSE

¿Qué cambia un papel? Todo. ¿Es necesaria toda la parafernalia de una ceremonia, de una fiesta, pasar por un montón de ritos? Sí.
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El casamiento es la comunicación oficial al mundo de referencias cercanas de que uno ha decidido dejar de ser uno. Pero la mención constante de la palabra ha hecho banalizar su significación. Cuando una persona decide casarse, decide mucho más que realizar un mero trámite: afirma su voluntad de acoplarse a la aventura vital del otro, de solapar los trayectos y los proyectos; decide que su vida – la única vida con la que cuenta - y su tiempo – el tiempo único que no volverá jamás – se los brindará sólo a una persona. Casarse es el regalo más generoso que dos personas pueden hacerse mutuamente porque implica darse al otro por entero, entregar lo más propio de uno y que uno tiene en propiedad irrenunciable: uno mismo.
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En un universo necesariamente amasado con egoísmo, casarse es romper las leyes de modo estrepitoso: por eso el ritual, por eso el festejo, por eso el papel y las firmas.

MALÍSIMOS

Hay muchísimos blogs con títulos excelentes y descripciones muy prometedoras que después terminan siendo llenados con pequeñas frases incoherentes, pseudo poéticas, con imágenes robadas y con la pretensión de que sus lamentos fragmentarios son arte. Malísimos.

martes, 19 de mayo de 2009

DE LA NECESIDAD DEL MUNDO DE QUE UNO TENGA ENEMIGOS

Uno es educado para la concordia, para evitar los conflictos. Y cuando no lo es, se educa a sí mismo a través de la experiencia personal: después de un tiempo de confrontar con la gente se llega – mal que mal – a la conclusión de que no vale la pena perder energía en pleitos y contrapuntos.
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Esta puede ser la génesis de las posturas que se moldean a través de la aceptación de los lugares comunes de corrección política, el horno en el que se cocina la inautenticidad. Porque tomar una posición, decir en voz alta lo que uno realmente piensa y no lo que piensa el “uno” impersonal, implica muchas veces la contienda y la distancia. Y es difícil y agotador. Y entraña dar explicaciones, contrastar argumentos; obliga a una tensión que no encuentra en todos los espíritus la templanza requerida. Y así uno adapta su decir y su hacer a lo que es recibido con una sonrisa de beneplácito por las mayorías o por ciertas minorías consideradas poseedoras de un discurso distintivo e interesante, legitimado. Pero en rigor es tan inauténtico lo uno como lo otro; tan falso estar de acuerdo necesariamente con lo que todos están de acuerdo, como oponerse sistemáticamente a ciertas cosas parados en el pedestal de algunos principios o valores. No les creo a los que apoyan el concepto de estado-nación simplemente porque nadie se opondría a una idea tan popularizada, como tampoco a los que dicen no disfrutar de la televisión porque es un sistema de atontamiento de las masas. Les creo a los que entienden que la idea de estado tiene algunos límites muy claros para operar sobre una realidad cambiante; y les creo también a los que trabajan en la Universidad y cuando llegan te cuentan que la imitación de la presidenta en Showmatch fue realmente magistral. A los que espontáneamente dicen lo que piensan, lo que les pasa, sin importar la cara de rechazo que pueda poner el otro, sin especular respecto a la recepción que puede tener lo que dicen en los que tienen al lado.
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El precio a pagar por la comodidad de decir y hacer de acuerdo a lo contextualmente autorizado es el estancamiento y la incapacidad de evolucionar; la imposibilidad de patear el tablero, de rehacer el mundo, de crecer individual y socialmente. No se trata de oponerse, de tener postura crítica, de exigir “profundidades” o “complejizaciones”; no cuando todo esto surge de la repetición de clichés seguramente elegantes, pero no necesariamente genuinos en relación a lo que moviliza nuestras voluntades. Se trata de recuperar la naturalidad, la franqueza, porque este es el único modo en que pueden surgir las miradas personales que, por únicas, permitirán proyectar sobre el mundo perspectivas renovadas. De seguro plantarse y decir “aquí estoy yo” nos llevará a chocar contra otras formas de concebir la realidad, y surgirá la discusión, la oposición, la pelea y con ella la angustia del distanciamiento. Pero será el precio de crecer. Y el crecimiento es irrenunciable. Uno no se puede quedar esperando el avance ajeno: debe intentar promoverlo. Pero si él/los otros no están listos aún, no quedarse y esperar: el tiempo es poco, la vida es finita y negarse a hacer uso de los talentos es el pecado que está detrás de la frustración. .
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- ¡No! Por favor... ¡no saltes!
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- Tengo que hacerlo. No te puedo esperar.
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- Por favor... ¡nooo!
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- Tengo que hacerlo. Te voy a extrañar.
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(Se eleva y se pierde en el cielo)

NO COMMENTS

Hay cientos de blogs muy interesantes que leo que cuentan con una producción notable y que, sin embargo, carecen casi por completo de visitas y comentarios. Me sorprende esa constancia invisible. ¿Sirve hacer un blog que nadie lee?

domingo, 17 de mayo de 2009

EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU SOMBRA

Cada vez que alguien lea La maravillosa historia de Peter Schlemihl de Adelbert Von Chamisso, este personaje zanquilargo, torpe y que parece perezoso por su desidia será tentado por el diablo con una serie de objetos prodigiosos para entregárselos a cambio de su sombra:

La primera opción es la auténtica mandrágora, una planta que sirve para encontrar tesoros y curar enfermedades. La segunda, la hierba de Glauco que hace saltar las cerraduras y abre así todas las puertas. En tercer lugar, el tenebroso lo tentará con los cinco céntimos del judío, que son monedas de cobre que cada vez que se cambian traen con ellas una moneda de oro. Luego sacará el diablo la moneda robada, que arrastra para su poseedor cada moneda que toca. Y lo seducirá también con el tapete de Rolando - un mantel sobre el que aparecen todos los alimentos que se desean - y con el genio embotellado que hace todo lo que se le pida. Peter, sin embargo, eligirá siempre la última de las opciones: el sombrerito y la bolsa de los deseos de Fortunato: del primero podrá sacar cuanto objeto necesite y de la bolsita brotará dinero infinitamente.
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Pero el héroe pronto descubrirá cuán difícil es ocupar un lugar a la luz para alguien que ha entregado su sombra; y vivirá la condena de su ambición. . .
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¿Qué objeto mágico creen que valdría el precio de sus sombras?

KEEP WRITING!

ETIMOLOGÍAS

Etimológicamente, ¿un argentino sería algo parecido a esto?

sábado, 16 de mayo de 2009

EL ERROR DE PREGUNTAR PARA QUÉ

La forma más común de cuestionar cualquier actividad llevada a cabo por el otro suele ser preguntarse (de un modo que implica una clara censura) para qué hace lo que hace. Y nadie se salva de este tipo de señalamientos: desde el hombre de negocios que en la charla de café dispara nuestro pensamiento hacia cuál sería la necesidad de acumular dinero infinitamente, hasta el artista que encerrado el día entero en su atelier nos lleva a tratar de adivinar a qué puerto querrá llegar.
Creo que este modo de evaluar las cosas encierra una profunda trampa. La trampa de creer que existiría algo así como una escala - una gradación - entre los diferentes sentidos que las personas dan a su vida, que haría a unos más importantes que otros. O aún peor; un sentido dado de antemano, un sentido prolija y prudentemente señalado que habría que seguir sin desviarse.
Preguntarse para qué un hombre colecciona latas de cerveza, para qué otro corre a diario por la costa, para qué aquél dedica dieciséis horas a una oficina o éste estudia bibliotecología, es tanto como querer averiguar la finalidad última por la que uno come, duerme o sigue simplemente viviendo. Pero ni se come, ni se duerme ni se sigue viviendo porque haya una meta a la que llegar: el valor de la vida está en sí misma; en la vida entendida como un todo orgánico donde cada parte colabora con la función de la otra sin que haya una pieza privilegiada de la que las otras sean siervas.
Tenemos tan incorporada la creencia de que debería haber una dirección prefijada, que en ciertos momentos la percepción de su ausencia nos golpea hasta la depresión. Y el primer remedio de que echamos mano es la idea de que, aunque seamos ciegos a ello, cada uno de nosotros cumple un rol preciso, una misión en los engranajes de la maquinaria universal. Pero ni hay tal cosa, ni necesitamos de ese expediente para plenificar nuestra existencia.
Si del todo morimos todos - pregunta Unamuno -, ¿para qué todo? Y la respuesta es rotunda: para nada. Pero, lejos de ahogarnos en la desesperanza, esta noticia debería hacernos ver que contamos con una libertad plena, que podemos vivir una existencia fresca, espontánea, oxigenada, enorme, ilimitada. Una vida en la que podemos dedicarnos a acumular divisas, o a pintar infinitos cuadros subsistiendo frugalmente, o a coleccionar latas de cerveza, o a hacer footing por la costa, o a trabajar arduamente sin salir de nuestro bufete o a estudiar bibliotecología, sin que nadie tenga que preguntarnos para qué.
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martes, 12 de mayo de 2009

LOS HOMBRES DE ACCIÓN

Los hombres de acción avanzan sin dilaciones pues no prefijan un destino. El intelectual supone haber definido su meta de antemano y por eso evalúa los riesgos de llegar a ella; considera obstáculos para los que el "hacedor" es ciego. De tal modo, evita esos riesgos no poniéndose en acción- "El que no arriesga no pierde", piensa. Pero olvida que tampoco gana. De algún modo, esta forma de proceder actuaría como un estigma paralizante para evitar el cual habría que emular la metodología de los hombres de acción y hacerlo conforme a esa forma, ya que no por ella. Lanzarse a actuar, olvidando un poco la evaluación de costos y beneficios y en la seguridad de que las consecuencias sólo surgen si se inicia una cadena de hechos productores. Quizás las cosas no se consigan tal cual las pensamos, pero al tiempo aparecerán otras que no hubiéramos imaginado nunca. Como un delantero que lo único que sabe es que quiere meter el gol y se lanza hacia el arco contrario, sin certeza de cómo se dibujará la jugada pero sabiendo que si no consigue meterla en el arco contrario, al menos logrará un córner a su favor.
Como decía el slogan de un famoso café soluble: "One thing links to another".

domingo, 10 de mayo de 2009

YO QUIERO SER JOVANOTTI

¡Qué bien que me cae este tipo!

PD: Si tienen chance, vean "Serenata Rap" en la versión en la que canta con Pavarotti.

jueves, 7 de mayo de 2009

VIDAS

Imagino una vida posible. Encerrado cada uno en una habitación con una computadora. Los
hombres son bloggers por esencia. No conocen otra realidad. Sus días y sus noches pasan entre
posteos, comentarios y esperas de los posteos y los comentarios de los otros. Y así desde que
nacen hasta el día en que les toca morir. Y son felices, por momentos.
No hay gradaciones entre los sentidos: son solamente sentidos.

CANCIONES LOCAS

Para los lectores que no leen :)

miércoles, 6 de mayo de 2009

RACISMO - UN POST QUE VA A TRAER COLA

A veces es duro decir la verdad.
Las unidades de conocimiento, la información cultural - dicen - se replica como lo hace el código genético: ciegamente, inconscientemente. Y también en estelar indiferencia respecto a la verdad. Repetimos fórmulas y pensamientos sin contrastarlos con la realidad, guiados por criterios que atienden la mayor parte de las veces más a la corrección política que a la verosimilitud, a lo comunitariamente deseable que a los hechos. Y así muchas ideas se fosilizan y se hacen impenetrables, intocables, sacras. De tal modo el pensamiento, que es la mismísima libertad (o quizás su condición), se halla contradictoriamente preso, imposibilitado de crecer y de expandirse como es su tendencia natural.
La cuestión del racismo tal vez sea el monolito más indiscutible, el que mayor temor cause tocar a los hombres que no se atreven a ir más allá de lo que dicta la opinión del impersonal sentido común. Pero esto no puede ser escollo para decir lo que se piensa. Y así voy a hacerlo.
En primera instancia, desconocer el hecho material y tangible de la existencia de las razas se me antoja una hipocresía. No creo que haya que apelar a ninguna clase de expediente especial más que la mera capacidad de observación para que se haga evidente que no es dable hablar de igualdad. Y esto tanto en lo que respecta a las características físicas como a las comportamentales que a ellas se asocian. Es que muchas veces en la intención de generar un estado ideal de consideración por todos los individuos, se hace caso omiso de esas diferencias que saltan a la vista.

Hay razas más fuertes que otras, y esto es obvio. Hay razas, por ende, con individuos más débiles. Y, aunque con cierto resquemor, la gente suele aceptar estas diferencias cuando, por ejemplo, se hacen patentes en competencias deportivas. Sin embargo, la libertad de pensamiento halla prontamente sus límites cuando se enfocan las desigualdades en lo relativo a las capacidades cognitivas. ¿Por qué cuesta tanto aceptar que haya algunos más inteligentes que otros?, ¿por qué no se acepta como un hecho que algunas razas no lleguen a ciertos estándares? Y no se trata de una cuestión discriminatoria. Son los números y las estadísticas los que gritan esta verdad.

Y de la mano de estas potencialidades vienen como efecto las realizaciones: es muy poco el aporte que una raza dotada deficientemente puede otorgarle al mundo. Con lo que, por intenso que sea el escozor que esto pueda causar, y con los ojos puestos en el beneficio de las generaciones venideras, no debería descartarse una regulación de la reproducción que la haga selectiva; para lograr obtener - como efecto de acumulación a través de los años – características específicas que mejoren definitivamente los atributos intelectivos de especie y, por qué no, generen también morfologías más atractivas y estéticas.

Hablar de la posibilidad de una raza pura puede considerarse un anacronismo. Sin embargo, en primera instancia, no se entiende por qué algo puede ser comprendido en un cierto contexto y no en otro, por qué perdería valor dicho en otro tiempo; y en segundo lugar, habría que pensar que los procesos que involucran el mejoramiento de la herencia a través de la intervención humana buscan disminuir el sufrimiento, administrar los recursos de un modo más provechoso y, por sobre todas las cosas, lograr perros mejor domesticados y con mayores habilidades para las funciones de guardia y de caza.

------------------------------------------------------------------------------------------- F.C.I

domingo, 3 de mayo de 2009

¡VALTEROK! 2

Un poco más de la banda sonora de mi vida. Esta vez, una canción tradicional ucraniana que, quién sabe por qué, también se cantó toda la vida entre los bielorrusos que alguna vez hicieron el inverosímil viaje de Pinsk a Mar del Plata. . . . Pidmanula Pidvela, para todos los que pensaban que Katiusha era pegadiza... . . . . . . ¡Atención con el amague de final!

jueves, 30 de abril de 2009

FEESTJE, LOKKICHE JIERDEI, ORBIS TERTIUS

I
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Debo a la conjunción de un televisor y de una página de internet el descubrimiento de Lokkiche Jierdei. El televisor inquietaba el fondo de una habitación en un departamento de la avenida Luro, en Mar del Plata; la página falazmente lleva el título de Kiwipedia y es una copia literal, pero también morosa, de la famosísima Wikipedia. El hecho se produjo hará unos cinco años. Federico Liste había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitiera a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el fondo remoto del corredor, se escuchaba el televisor. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los televisores tienen algo monstruoso. Entonces Liste recordó que uno de los ortodoxos de Lokkiche Jierdei había declarado que los televisores y la cópula son abominables, porque multiplican el platonismo. Le pregunté el origen de esa memorable sentencia y me contestó que Kiwipedia la registraba, en su artículo sobre Lokkiche Jierdei. El departamento (que habíamos alquilado amueblado) poseía una computadora conectada a internet. En uno de los links ordenados alfabéticamente dimos con un artículo sobre Loctite; en otro, con uno sobre Logaritmos, pero ni una palabra sobre Lokkiche Jierdei. Liste, un poco azorado, interrogó sus buscadores favoritos. Agotó en vano todas las opciones imaginables: Lochikke Jierdei, Jierkkiche Lordei, Lokite Zierden, Loquishe Siersei... Antes de irse, me dijo que era una región de Alemania o de Holanda (no lo recordaba). Confieso que asentí con alguna incomodidad. Conjeturé que ese país indocumentado y ese ortodoxo anónimo eran una ficción improvisada por la modestia de Liste para justificar una frase. El examen estéril del buscador de Google fortaleció mi duda. .
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Al día siguiente, Liste me llamó desde Buenos Aires. Me dijo que tenía a la vista el artículo sobre Lokkiche Jierdei en un link de los favoritos de su notebook. No constaba el nombre del ortodoxo, pero sí la noticia de su doctrina, formulada en palabras casi idénticas a las repetidas por él, aunque -tal vez- literariamente inferiores. Él había recordado: Copulation and tv´s are abominable. El texto de la Kiwipedia decía: "Para uno de esos maestros, el platonismo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los televisores y la paternidad son abominables (tv´s and fatherhood are hateful) porque lo multiplican y lo divulgan". Le dije, sin faltar a la verdad, que me gustaría ver ese artículo. A los pocos días trajo su computadora personal. Lo cual me sorprendió, porque los escrupulosos mapas de Google Earth ignoraban con plenitud el nombre de Lokkiche Jierdei. .
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La página que trajo Liste era efectivamente una a la que se llegaba desde Kiwipedia. En la computadora del departamento la indicación alfabética que aparecía era más corta que la que impresionaba la pantalla de su Compaq Presario. Esos hipervínculos adicionales comprendían al artículo sobre Lokkiche Jierdei no previsto (como habrá advertido el lector) en la máquina grande. Comprobamos después que no hay otra diferencia entre las versiones de Kiwipedia. Los dos (según creo haber indicado) eran equipos que no presentaban diferencias tecnológicas sustanciales. Liste había adquirido su PC en uno de tantos remates. .
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Leímos con algún cuidado el artículo. El pasaje recordado por Liste era tal vez el único sorprendente. El resto parecía muy verosímil, muy ajustado al tono general de la página y (como es natural) un poco aburrido. Releyéndolo, descubrimos bajo su rigurosa escritura una fundamental vaguedad. De los catorce nombres que figuraban en la parte geográfica, sólo reconocimos tres -Schleswig-Holstein, Flevolanda y Groninga-, interpolados en el texto de un modo ambiguo. De los nombres históricos, uno solo: Pier Gerlofs Donia, invocado más bien como una metáfora. La nota parecía precisar las fronteras de Lokkiche Jierdei, pero sus nebulosos puntos de referencias eran ríos y cráteres y cadenas de esa misma región. Leímos, verbigracia, que las tierras de Vrijgeven y el delta del Emsem definen la frontera del sur y que en las islas de ese delta procrean los caballos salvajes. Eso, al principio de la página. En la sección histórica supimos que a raíz de las persecuciones del siglo veinte, los heresiarcas buscaron amparo en las islas, donde perduran todavía sus obeliscos y donde no es raro exhumar sus televisores. La sección idioma y literatura era breve. Un solo rasgo memorable: anotaba que la literatura de Lokkiche Jierdei era de carácter fantástico y que sus epopeyas y sus leyendas se referían siempre a las dos regiones imaginarias de Coïtus Vrij y de Sekse-en-sekse... La bibliografía citada enumeraba cuatro volúmenes que no hemos encontrado hasta ahora, aunque el tercero -Ian Lazlan: History of the Land Called Lokkiche Jierdei, 1874- figura en los catálogos de librería “El Atril” de Morón. .
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El primero, Lesbare und lesenswerthe Bemerkungen über das Land Lokkiche Jierdei, data de 1941 y es obra de Frank R. Wallace. El hecho es significativo; un par de años después, di con ese nombre en las inesperadas páginas de I. Dessent (Writings, decimotercero volumen) y supe que era el de un millonario norteamericano que a mediados del siglo XX describió la imaginaria comunidad de la Neo-Tech - que otros luego fundaron, a imitación de lo prefigurado por él. .
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Esa noche navegamos por todos los confines de la red. En vano fatigamos todos los buscadores, al Google, páginas de sociedades geográficas, blogs de viajeros e historiadores: nadie había estado nunca en Lokkiche Jierdei. El buscador que corría en la notebook de Liste tampoco registraba ese nombre. Al día siguiente, Lucas Misseri (a quien yo había referido el asunto) pudo revisar la Kiwipedia... Entró e interrogó los índices geográficos. Naturalmente, no dio con el menor indicio de Lokkiche Jierdei. .
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Algún recuerdo limitado y menguante de Jorge Polliti, Asesor Previsional del Sindicato de Camioneros, persiste en el hotel de La Matanza, entre las efusivas madreselvas y en el fondo ilusorio de los espejos. En vida padeció de irrealidad, como tantos descendientes de griegos; muerto, no es siquiera el fantasma que ya era entonces. Era bajo y activo con su cara redonda siempre afeitada. Entiendo que era casado y con hijos. Cada tantos años iba a Europa: a visitar (juzgo por unas fotografías que nos mostró) un reloj de sol y unos robles. Mi padre había estrechado con él (el verbo es exacto) una de esas amistades griegas que empiezan por ser diplomáticas y terminan siendo fecundamente íntimas. Solían ejercer un intercambio de información profesional y de periódicos; solían batirse en arduas discusiones, ruidosamente... Lo recuerdo en el corredor del hotel, con un libro de previsión en la mano, mirando a veces los colores irrecuperables del cielo. Una tarde, hablamos del sistema de AFJP (en el que uno invertía 10 y recibía 5). Polliti dijo que precisamente estaba trasladando no sé qué tablas para el cálculo de los haberes. Agregó que ese trabajo le había sido encargado por un noruego: en Rio Grande do Sul. Cuarenta años que lo conocíamos y no había mencionado nunca su estadía en esa región... Hablamos de vida pastoril, de capangas, de la etimología brasilera de la palabra gaucho (que algunos viejos orientales todavía pronuncian gaúcho) y nada más se dijo -Dios me perdone- de jubilaciones. En setiembre de 2015 (no estábamos nosotros en el hotel) Jorge Polliti murió de la rotura de un aneurisma. Días antes, había recibido del Brasil un paquete sellado y certificado. Era un pendrive. Polliti lo dejó en el bar, donde -meses después- lo encontré. Me puse a revisar sus archivos y sentí un vértigo asombrado y ligero que no describiré, porque ésta no es la historia de mis emociones sino de Lokkiche Jierdei y Feestje y Orbis Tertius. En una noche del Islam que se llama la Noche de las Noches se abren de par en par las secretas puertas del cielo y es más dulce el agua en los cántaros; si esas puertas se abrieran, no sentiría lo que en esa tarde sentí. El archivo de word estaba redactado en inglés y lo integraban 1001 páginas. En el colorido encabezado del documento leí estas curiosas palabras que la diseñada portada repetía: A First Encyclopaedia of Feestje. vol. XI. Hlaer to Jangr. No había indicación de fecha ni de lugar. En la primera página había un link hacia una ilustración en colores, scanneada, en la que se veía estampado un óvalo azul con esta inscripción: Orbis Tertius. Hacía dos años que yo había descubierto en una extraño sitio de la red una somera descripción de un falso país; ahora me deparaba el azar algo más precioso y más arduo. Ahora tenía en las manos un vasto fragmento metódico de la historia total de un planeta desconocido, con sus arquitecturas y sus barajas, con el pavor de sus mitologías y el rumor de sus lenguas, con sus emperadores y sus mares, con sus minerales y sus pájaros y sus peces, con su álgebra y su fuego, con su controversia teológica y metafísica. Todo ello articulado, coherente, sin visible propósito doctrinal o tono paródico. .
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En el documento de que hablo hay alusiones a textos ulteriores y precedentes. Daniel Rico, en un artículo ya clásico de la N. R. F., ha negado que existen esos aláteres; Nicolás Hochmann y Marcelo Calderón de la Barca han refutado, quizá victoriosamente, esa duda. El hecho es que hasta ahora las pesquisas más diligentes han sido estériles. En vano hemos desordenado las bibliotecas de las dos Américas y de Europa. Dante Bertini, harto de esas fatigas subalternas de índole policial, propone que entre todos acometamos la obra de reconstruir los muchos y macizos datos que faltan: ex ungue leonem. Calcula, entre veras y burlas, que una generación de feestjistas puede bastar. Ese arriesgado cómputo nos retrae al problema fundamental: ¿Quiénes inventaron a Feestje? El plural es inevitable, porque la hipótesis de un solo inventor -de un infinito Leibniz obrando en la tiniebla y en la modestia- ha sido descartada unánimemente. Se conjetura que este brave new world es obra de una sociedad secreta de astrónomos, de biólogos, de ingenieros, de metafísicos, de poetas, de químicos, de algebristas, de moralistas, de pintores, de geómetras... dirigidos por un oscuro hombre de genio. Abundan individuos que dominan esas disciplinas diversas, pero no los capaces de invención y menos los capaces de subordinar la invención a un riguroso plan sistemático. Ese plan es tan vasto que la contribución de cada escritor es infinitesimal. . .
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Al principio se creyó que Feestje era un mero caos, una irresponsable licencia de la imaginación; ahora se sabe que es un cosmos y las íntimas leyes que lo rigen han sido formuladas, siquiera en modo provisional. Básteme recordar que las contradicciones aparentes del Onceno Tomo que mi pendrive cobija scanneado son la piedra fundamental de la prueba de que existen los otros: tan lúcido y tan justo es el orden que se ha observado en él. Las revistas populares han divulgado, con perdonable exceso, la zoología y la topografía de Feestje; yo pienso que sus tigres transparentes y sus torres de sangre no merecen, tal vez, la continua atención de todos los hombres. Yo me atrevo a pedir unos minutos para su concepto de la moral. .
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Foucault notó para siempre que los argumentos de Nietzsche no admiten la menor réplica y no causan la menor convicción. Ese dictamen es del todo verídico en su aplicación a la tierra; del todo falso en Feestje. Las naciones de ese planeta son –congénitamente - libertinas. Su lenguaje y las derivaciones de su lenguaje -la religión, las letras, la metafísica- presuponen una distensión de las represiones. .
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El sexo para ellos no es un concurso de actos naturales; es una serie heterogénea de actos creativos. Es artístico, cultural, no instintivo. No hay adjetivos aplicables a la sexualidad en la conjetural Ursprache de Feestje - de la que proceden los idiomas "actuales" y los dialectos - que vinculen las prácticas genitales con algún aspecto moral: hay palabras que denotan criterios de calificación relacionados con la cercanía a las posibilidades humanas de mediación simbólica. Por ejemplo: no hay palabra que corresponda al término censurable (en su acepción moral), pero hay un adjetivo que sería en español puramente-biológico-y-por-tanto-no-humano. En waaz möakt diezet muschin zis zeer slechter (Lo que hace este hombre es incorrecto) la palabra slechter sólo puede entenderse como describiendo una actividad que responde puramente a un reflejo biológico y que por lo tanto será rechazada. (Victoria Bits traduce con brevedad: "Así ese hombre no es humano". So that man is not human.) .
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Lo anterior se refiere a los idiomas del hemisferio austral. En los del hemisferio boreal (de cuya Ursprache hay muy pocos datos en la copia del Onceno Tomo) los verbos referidos a las actividades sexuales incluyen un prefijo o un sufijo monosilábico que tiñe los actos significados con aspectos que destacan su arista hedónica. No se dice raffërhen (fornicar), sino Ja-raffërhen, (dulce fornicar). Y así pueden agregarse hasta cinco partículas; v.g. Ja-raffërhen-cïx-az-phu (dulce-fornicar-morboso-durable-único) para describir ciertas prácticas. En la literatura de este hemisferio (como en un mundo diseñado por el Marqués de Sade) abundan las descripciones de prácticas sexuales muy elaboradas y alejadas siempre de la intención reproductiva, cuyo influjo prescriptivo se juzga al modo de una perversión. Todas las figuras retóricas se vinculan más o menos estrechamente con la sexualidad: las aliteraciones mientan siempre los sonidos repetitivos de la cópula y se utilizan para que el sentido de lo dicho se deslice desde la frase pronunciada hacia las sensaciones de placer asociadas a los actos descriptos. El hipérbaton es de uso casi permanente y permite una arquitectura gramatical donde en las primeras partes de la frase se acumulan todos los términos vinculados al sexo; como si nosotros en vez de escribir "Sus besos suaves, la caminata plácida y el descanso gozoso", estuviésemos autorizados a decir "Besos, plácida, gozoso sus suaves la caminata y el descanso". Hay poemas famosos compuestos de una sola enorme palabra. Esta palabra integra un objeto poético creado por el autor: es la combinación, ordenada según el nivel de placer que guarda el sentido de cada palabra, de una serie de términos. Los idiomas del hemisferio boreal de Feestje poseen todos los conceptos sensualistas de las lenguas indoeuropeas y otros muchos más. .
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No es exagerado afirmar que la cultura clásica de Feestje comprende una sola disciplina: la sexología. Las otras están subordinadas a ella. He dicho que los hombres de ese planeta conciben el sexo como una serie de actos creativos, que son artísticos y no instintivos. Epicuro atribuye al amor la distinción entre las características del erotismo y de la aphrodisía; nadie comprendería en Feestje la separación del primero (que es el amor entendido como un dispositivo de creación compleja) y del segundo -que es un sinónimo perfecto de descarga de necesidades fisiológicas-. Dicho sea con otras palabras: nunca conciben la genitalidad como sexo sino como sexualidad. El establecimiento de un vínculo entre dos personas cuyo objetivo esté asociado a la reproducción, por ejemplo, y no a la continuación de una serie de actos de diseño de la propia vida bajo el parámetro de la lujuria, es considerado un ejemplo de bestialismo o de reprochable biologisismo. .
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Este sensualismo total invalida la actividad reproductiva. Procrear (o copular con fines reproductivos) es unirse únicamente a otro del sexo opuesto; esa vinculación, en Feestje, es un estado inferior de los sujetos, que no puede tolerarse o entenderse sino como una fase de degradación. Esta posición es irreductible: el mero hecho de mencionarlo -id est, de pensarlo- importa un falseo de la condición humana. De ello cabría deducir que no hay nacimientos en Feestje -ni siquiera embarazos. La paradójica verdad es que existen, en casi innumerable número. Con las concepciones libídicas acontece lo que acontece con las filosofías en nuestro mundo. El hecho de que toda concepción de las proyecciones de la vida sexual sea de antemano un juego dialéctico, una Conceptio des Als Ob, ha contribuido a multiplicarlas. Abundan los sistemas increíbles, pero de arquitectura agradable o de tipo sensacional. Los sexólogos heterodoxos de Feestje no buscan la verdad ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que la sexología es una rama de la literatura fantástica. Saben que un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspectos de la vida erótica a uno cualquiera de ellos. Hasta la frase "todos los aspectos" es rechazable, porque supone la imposible adición de la totalidad de las variantes sexuales que son, como los productos de la imaginación, infinitas... Una de las escuelas de Feestje llega a negar la consumación de los actos sexuales: razona que ante posibilidades indefinidas, la elección y materialización de una en particular nunca puede darse sino como una alternativa puramente lógica, que el coito no tiene realidad sino como chance latente. .
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Otra escuela declara que se han agotado ya todas las prácticas pensables y que nuestra vida pulsional es apenas la sombra o el reflejo crepuscular, y sin duda falseado y mutilado, de un proceso consumado y agotado en el que no son dables más variantes. Otra, que la historia de la sexualidad -y en ella nuestras vidas y el más tenue detalle de nuestras vidas- es una animación que produce un dios subalterno para entenderse con un demonio. Otra, que el sexo es comparable a esas criptografías en las que no valen todos los símbolos y que sólo es valioso lo que sucede cada trescientas noches. Otra, que mientras fornicamos aquí, nos mantenemos célibes en otro lado y que así cada hombre es dos hombres. .
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Entre las doctrinas de Feestje, ninguna ha merecido tanto escándalo como la monogamia heterosexual. Algunos pensadores la han formulado, con menos claridad que fervor, como quien adelanta una paradoja. Para facilitar el entendimiento de esa tesis inconcebible, un heresiarca del undécimo siglo ideó el sofisma del hombre, la mujer y los 2 hijos, cuyo renombre escandaloso equivale en Feestjen al de las aporías eleáticas. De ese "razonamiento especioso" hay muchas versiones, que varían el número de descendientes; he aquí la más común: .
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El martes, X declara a su mujer Y su deseo de tener 2 hijos. El jueves, Y, pensando en el deseo de X, accede al coito. Meses después, Y da a luz a Z. Un tiempo después, se repite el proceso y nace Z´. .
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El heresiarca quería deducir de esa historia la realidad de la posibilidad de mantener relaciones sexuales monogámicas y heterosexuales exclusivamente. Es absurdo (afirmaba) imaginar que la naturaleza haya creado una instancia de mediación simbólica para lograr su cometido de supervivencia. Es lógico pensar que al proceso evolutivo - de algún modo secreto, de comprensión vedada a los hombres - le haya bastado con imprimir en su biología la mera tendencia a asegurarse la reproductividad. .
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El lenguaje de Feestje se resistía a formular esa paradoja; los más no la entendieron. Los defensores del sentido común se limitaron, al principio, a negar la veracidad de la anécdota. Repitieron que era una falacia verbal, basada en el empleo temerario de un término neológico, no autorizado por el uso y ajeno a todo pensamiento severo: "deseo de tener hijos", que comporta una adjudicación gramatical impropia, porque el "deseo" es una reacción fisiológica inmediata vinculada con la presencia de un objeto pretendido que ejerce contemporáneamente un estímulo, y no una planificación racionalizada y mediata. Recordaron que todo lo "natural" (hablar de "masculino", "femenino", "cópula", "acople") sólo tiene un valor metafórico. Denunciaron la pérfida circunstancia de que sugerir meramente la idea de la sumisión a lo puramente orgánico presupone rebajar la condición humana. Explicaron que cuanto más alejada de esta faena se eleve la concepción de la sexualidad (diseñando dispositivos donde se pongan en juego la promiscuidad, la multiplicidad y la licuación de los géneros falsamente inferidos de las diferencias corporales) más cerca se está de lo que hace de los hombres, hombres. Así, formularon una especie de reductio ad absurdum, o sea el caso hipotético de una sociedad en la que la heterosexualidad monogámica fuera el standard. ¿No sería ridículo – interrogaron - pretender que bajo esas condiciones los individuos accedieran a ejercer su sexualidad, desprovistos de los incentivos que les permitan ejercitar las artes de la consecución del placer? .
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Dijeron que al heresiarca no lo movía sino el blasfematorio propósito de atribuir la categoría de lo humano a cualquier ser vivo y que a veces negaba la pluralidad y otras no. Argumentaron: si el nivel biológico del sexo permite la vida propiamente humana, habría que admitir asimismo que los perros y las perras no se distinguen de nosotros. Increíblemente, esas refutaciones no resultaron definitivas. A los cien años de enunciado el problema, un pensador no menos brillante que el heresiarca pero de tradición ortodoxa, formuló una hipótesis muy audaz. Esa conjetura feliz afirma que sería dable, si se tuvieran deseos que fueran más allá de las tendencias fisiológicas, vivir en completa abstinencia, a través de un proceso de educación de la libertad interior y del dominio de sí mismo. El Onceno Tomo deja entender que tres razones capitales determinaron la victoria total de ese panteísmo sensualista. La primera, el repudio de la naturaleza deshumanizada; la segunda, la reivindicación de las decisiones tomadas teniendo en cuenta el parámetro del placer; la tercera, la concepción de la creación de la vida personal como una obra de arte. Nietzsche (el apasionado y lúcido Nietzsche) formula una doctrina muy parecida en sus póstumos. .
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La anatomía en Feestje comprende dos disciplinas algo distintas: la visual y la táctil. La primera corresponde a la nuestra y la subordinan a la segunda. La base de la anatomía táctil es el reconocimiento de las partes corporales a través de la palpación ciega. Esta anatomía desconoce la forma escrita y declara que es sólo transmisible a través de una representación en la que se contacte a tientas al receptor intentando reconstruir las imágenes recibidas de modo directo. La base de su medicina es la noción de “autogestión”. Acentúan la importancia de los conceptos de responsabilidad y de cuidado-de- sí. Afirman que la operación de “dejarse estar” es la causa principal de las enfermedades y lo que las convierte de imaginarias en reales. El hecho de que varios individuos que cuentan con una misma patología logren un resultado diferente, es para los médicos un ejemplo de confirmación de estas ideas. Ya sabemos que en Feestje la incidencia de los datos que otorga la biología es limitada o nula. .
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En los hábitos literarios también se refleja poderosamente la idea de panteísmo sensualista. Es raro que los libros toquen temas ajenos a la sexualidad humana. No existe el concepto de “ficción”: se ha establecido que todas las obras son una continuación de las prácticas eróticas, que son la única realidad y buscan el placer. La crítica suele citar obras inexistentes: elige dos autores disímiles -un narrador y un poeta, digamos-, les atribuye temáticas diferentes y luego analiza con probidad las implicaciones de esta supuesta ampliación de intereses. También son distintos los libros. Están casi completamente cargados de imágenes explícitas y se consideran incompletos a los que no cuentan con ellas. .
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Siglos y siglos de erotismo no han dejado de influir en la realidad. No es infrecuente, en las regiones más antiguas de Feestje, la existencia de ciudades enteramente abocadas a las faenas orgiásticas. Esos sitios son visitados por decenas de miles de hombres y mujeres que ofrecen sus cuerpos para la experimentación erótica de los maestros artistas y son llamados Hrönir. Parece mentira que su aparición organizada cuente apenas cien años, pero así lo declara el Onceno Tomo. Los primeros intentos fueron estériles. El modus operandi, sin embargo, merece recordación. El director de una de las cárceles del estado comunicó a los presos que en el antiguo lecho de un río había enormes terrenos baldíos propicios para la construcción de baños termales en que podían llevarse a cabo populosas y desenfrenadas bacanales, prometiendo la libertad a quienes otorgaran ideas originales para el proyecto. Durante los meses que precedieron a la obra les mostraron ilustraciones de imágenes que el rey había soñado. Ese primer intento probó que el condicionamiento puede inhibir la creación artística; una semana de trabajo no logró extraer una sola idea. El proyecto se mantuvo secreto y se repitió después en cuatro ocasiones. En tres fue casi total el fracaso; en el cuarto (cuyo director murió casualmente durante las primeras excavaciones) los reclusos, esta vez librados de toda exigencia, produjeron ideas para las más diversas combinaciones de posiciones, ensambles de cuerpos, y estimulaciones mutuales. Las investigaciones en masa producen posibilidades deliciosas; ahora se prefieren los trabajos individuales y casi improvisados. La metódica elaboración de manifestaciones sexuales de la antigüedad (dice el Onceno Tomo) ha prestado servicios prodigiosos a los hombres de Feestje. Ha permitido conocer al dedillo y hasta modificar las zonas erógenas de los cuerpos, que ahora son más dóciles y sensibles que antaño. Hecho curioso: los Hrönir de segundo y de tercer grado -los Hrönir que sirven como sujetos de experimentación a otros Hrönir, los Hrönir derivados- exageran las perversiones del inicial; los de quinto, dedican casi cada minuto de su vigilia al sexo; los de noveno se confunden con los de segundo; en los de undécimo hay una lujuria que los originales no tienen. El proceso es periódico: el Hrön de duodécimo grado ya empieza a decaer. Más extraño y más incomprensible que todo Hrön es a veces el Ur: el sujeto de vigésimo grado, que agotado de lascivia, comienza a desear la mera utilización del erotismo para finalidades reproductivas. Los filósofos heresiarcas que postulan teorías anti-intuitivas son un ejemplo claro de ello. Los cuerpos se gozan en Feestje; propenden asimismo a unirse aún cuando existan lejanías espirituales o ideológicas entre ellos. Es clásico el ejemplo de toda una familia que dedicó días a satisfacer los deseos de la otra como modo de dirimir una disputa que llevaba siglos. A veces una mujer diligente, un hombre procaz, han salvado un conflicto entre países. .
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Salto Oriental, 1940. .
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Posdata de 1947. .
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Reproduzco el artículo anterior tal como apareció en la revista Prometheus, en 2018, sin otra escisión que algunas metáforas y que una especie de resumen burlón que ahora resulta frívolo. Han ocurrido tantas cosas desde esa fecha... Me limitaré a recordarlas. .
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En marzo de 2026 se descubrió una carta manuscrita de Dña. Nadie en un libro de Martin Oliver Twister que había sido de Jorge Polliti. El sobre tenía el sello postal de Ouro Preto, la carta elucidaba enteramente el misterio de Feestje. Su texto corrobora las hipótesis de Nicolás Hochmann. A mediados del siglo XX, en una noche de Rosario o de Córdoba, empezó la espléndida historia. Una sociedad secreta y benévola (que entre sus afilados tuvo a Alejandro Dolina y después a Rolando Hanglin) surgió para inventar un país. En el vago programa inicial figuraban los "estudios herméticos", la filantropía y la cábala. De esa primera época data el curioso libro de Wallace. Al cabo de unos años de conciliábulos y de síntesis prematuras comprendieron que una generación no bastaba para articular un país. Resolvieron que cada uno de los maestros que la integraban eligiera un discípulo para la continuación de la obra. Esa disposición hereditaria prevaleció; después de un hiato de dos décadas la perseguida fraternidad resurge en España. Hacia 2002, en Barcelona (España) uno de los afiliados conversa con el pecaminoso millonario Gustavo Fogel. Éste lo deja hablar con algún desdén -y se ríe de la modestia del proyecto. Le dice que en Europa es absurdo inventar un país y le propone la invención de un planeta. A esa gigantesca idea añade otra, hija de su excentricidad: la de guardar en el silencio la empresa enorme. Todo el mundo consultaba entonces la wikipedia; Fogel sugiere difundir un tomo supuestamente scanneado de una enciclopedia metódica del planeta ilusorio. Les dejará sus cordilleras auríferas, sus ríos navegables, sus praderas holladas por el toro y por el bisonte, sus negros, sus prostíbulos y sus dólares, bajo una condición: "La obra no pactará con el impostor Jesucristo." Fogel descree de Dios, pero quiere demostrar al Dios no existente que los hombres mortales son capaces de concebir un mundo. Fogel es envenenado en Chapadmalal en 2006; en 2012 la sociedad remite a sus colaboradores, que son trescientos, el documento de word con el volumen final de la Primera Enciclopedia de Feestje. La edición es secreta: los cuarenta volúmenes que comprende (la obra más vasta que han acometido los hombres) serían la base de otra más minuciosa, redactada no ya en inglés, sino en alguna de las lenguas de Feestje. Esa revisión de un mundo ilusorio se llama provisoriamente Orbis Tertius y uno de sus modestos demiurgos fue Jorge Polliti, no sé si como agente de Dña. Nadie o como afiliado. Su recepción de un ejemplar del Onceno Tomo en un pendrive parece favorecer lo segundo. Pero ¿y los otros? Hacia 2013 arreciaron los hechos. Recuerdo con singular nitidez uno de los primeros y me parece que algo sentí de su carácter premonitorio. Ocurrió en un departamento del Paseo de la Reforma, frente a un claro y alto balcón que miraba el ocaso. La princesa Roxana Ruíz había recibido de Poitiers su vajilla de plata. Del vasto fondo de un cajón rubricado de sellos internacionales iban saliendo finas cosas inmóviles: platería de Utrecht y de París con dura fauna heráldica, un samovar. Entre ellas - con un perceptible y tenue temblor de pájaro dormido - latía misteriosamente una brújula. La princesa no la reconoció. La aguja azul anhelaba el norte magnético; la caja de metal era cóncava; las letras de la esfera correspondían a uno de los alfabetos de Feestjen. Tal fue la primera intrusión del mundo fantástico en el mundo real. Un azar que me inquieta hizo que yo también fuera testigo de la segunda. Ocurrió unos meses después, en un hotel de Montevideo. Palbo y yo regresábamos del shopping de Punta Carretas. Una tormenta en el Río de la Plata nos obligó a probar (y a sobrellevar) esa rudimentaria hospitalidad. El botones nos acomodó unos sommieres confortables en una pieza grande, entorpecida de sillones y cómodas. Nos acostamos, pero no nos dejó dormir hasta el alba la borrachera de un vecino invisible, que alternaba denuestos inextricables con rachas de música electrónica -más bien con rachas de una sola música electrónica. Como es de suponer, atribuimos a los fogosos tragos del barman del hotel ese griterío insistente... A la madrugada, el hombre estaba muerto en el corredor. La aspereza de la voz nos había engañado: era un muchacho joven. En el delirio se le habían caído algunas imágenes eróticas impresas en calidad fotográfica. En vano un chico trató de recoger esas fotos. Un hombre apenas acertó a levantarlas. Yo las tuve en la mano algunos minutos: recuerdo que su nivel de provocación era intolerable y que después dejarlas mi excitación perduró. También recuerdo la sensación precisa que me grabó en la carne. Esa evidencia de un objeto muy corriente y a la vez tan erótico dejaba una impresión desagradable de asco y de miedo. Un huesped propuso que lo tiraran al río correntoso. Palbo lo adquirió mediante unos pesos. Nadie sabía nada del muerto, salvo "que venía de la frontera". Esas fotos tan excitantes (hechas con una destreza que no es de este mundo) son imagen de la divinidad, en ciertas religiones de Festjee. .
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Aquí doy término a la parte personal de mi narración. Lo demás está en la memoria (cuando no en la esperanza o en el temor) de todos mis lectores. Básteme recordar o mencionar los hechos subsiguientes, con una mera brevedad de palabras que el cóncavo recuerdo general enriquecerá o ampliará. Hacia 2015 un investigador del diario The American (de Nashville, Tennessee) encontró la clave de un sitio web donde descansaba el texto con las más de cuarenta mil páginas de la Primera Enciclopedia de Feestje. .
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Hasta el día de hoy se discute si ese descubrimiento fue casual o si lo consintieron los directores del todavía nebuloso Orbis Tertius. Es verosímil lo segundo. Algunos rasgos increíbles del Onceno Tomo (verbigracia, la participación de los Hrönir) han sido eliminados o atenuados en el ejemplar encriptado; es razonable imaginar que esas tachaduras obedecen al plan de exhibir un mundo que no sea demasiado incompatible con el mundo real. La diseminación de objetos de Feestje en diversos países complementaría ese plan... .
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El hecho es que la prensa internacional voceó infinitamente el "hallazgo". Manuales, antologías, resúmenes, versiones literales, reimpresiones autorizadas y reimpresiones piráticas de la Obra Mayor de los Hombres abarrotaron y siguen abarrotando la tierra. Casi inmediatamente, la realidad cedió en más de un punto. Lo cierto es que anhelaba ceder. Hace diez años bastaba cualquier simetría con apariencia de orden -el materialismo dialéctico, el antisemitismo, el nazismo- para embelesar a los hombres. ¿Cómo no someterse a Feestje, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta lujurioso? Inútil responder que la realidad también es lujuriosa. Quizá lo sea, pero de acuerdo a leyes divinas -traduzco: a leyes inhumanas- que no acabamos nunca de percibir. Feestje será un caos, pero es un caos urdido por hombres, un caos destinado a que lo disfruten los hombres. .
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El contacto y el hábito de Feestje han desintegrado este mundo. Encantada por su ligereza, la humanidad olvida y torna a olvidar que es una ligereza humana, no de dioses dionisíacos. Ya ha penetrado en las escuelas el (conjetural), "idioma primitivo" de Feestje; ya la enseñanza de su historia libidinosa (y llena de episodios seductores) ha obliterado a la que presidió mi niñez; ya en las memorias un pasado ficticio ocupa el sitio de otro, del que nada sabemos con certidumbre -ni siquiera que es falso. Han sido reformadas la numismática, la farmacología y la arqueología. Entiendo que la biología y las matemáticas aguardan también su avatar... Una dispersa dinastía de solitarios ha cambiado la faz del mundo. Su tarea prosigue. Si nuestras previsiones no erran, de aquí a cien años alguien descubrirá los cien tomos de la Segunda Enciclopedia de Feestje. Entonces desaparecerán del planeta el inglés y el francés y el mero español. El mundo será Feestje. Yo no hago caso, yo sigo revisando en los quietos días del hotel de La Matanza una indecisa traducción bataillana (que no pienso dar a la imprenta) de Les Aventures du roi Pausole de Pierre Louÿs.