lunes, 2 de marzo de 2009

EL DÍA QUE NIETZSCHE NOS HIZO LLORAR

¿Hace falta agregar algo más?

¿Eh?

8 comentarios:

Walter L. Doti dijo...

Al actor que hace de Nietzsche (porque es un actor, eh. No es el verdadero Nietzsche) le falta esa agudeza en la mirada propia de los espíritus especulativos. No basta un bigote para dibujar a un filósofo.

Luzdeana dijo...

OK, no pienso ser tu asesina, ja ja.
Llegué aquí por el blog de Cacho de Pan, al acual llegué por otro, etc, etc. Intentaré ir al punto. Parto desde tu logrado texto sobre la identidad y la creación de un blog, con el cual me identifico con muchas de tus ideas. Yo soy muy recién llegada en el bloggerío y voy encontrando sorpresas como tu espacio, que me llaman a volver y me hacen lamentar que las prisas me obliguen a levantarme de la silla.
El video de Nietzsche lo vi justo este fin de semana. Ya había visto la obra teatral. Sublime. Menos mal que tenía otras cosas para comentarte, porque es imposible agregar algo a semejante alegato.
Saludos y hasta pronto.

Doña Nadie dijo...

Es cierto lo de la mirada del actor, y el bigote falso ese me da la impresión de que se le caía en todos lados: en el café con leche, en el guiso, entre las piernas de su amada, etc.

¡Pero qué diferente es que alguien diga esa frase! Yo leí el libro y, aunque la idea me impresionó muchísimo, creo que nada reemplaza la voz del amigo puteándote.

Lo malo es que al final Joseph no cambia nada de su vida :S

PD: me estoy dejando el tegobi a lo Nietzsche.

Fogel dijo...

Yo lamento desentir, ( en realidad me encanta hacerlo), pero aquí tenemos claramente que Josef Breuer es el protagonista de la escena: un pobre tipo, claramente cagadado de frío y seguramente sin dormir, bancandose estoicamente sentado en un banco de la plaza a su amigo, porque se supone que Frederich es un amigo y que por eso se lo banca, uno de esos amigos que siempre la tienen re-clara en todo, que tienen siempre la última palabra en "I-Phone" y saben perfectamente que deberíamos haberle contestado al cornudo de nuestro Jefe, y se lo banca sin hacerlo sentir mal por las huevadas que dice, ni lo contradice en nada para que se sienta bien y no se deprima al darse cuenta de lo cobarde que fué al vivir sólo para si mismo, perdiendose de los pequeños placeres de la vida conyugal...como el milagro de una bañadera llena de juguetes.

¡Aguante Breuer! Sos la viva imagen de mi viejo. Seguramente Niesztche nunca se habría animado a darme tanto amor.

Fede dijo...

Excelente. Está muy bien expuesta la concepción de Nietzsche y de manera asombrosamente sintética. Sobretodo la idea del eterno retorno y cuál era el sentido que tenía en la exposición de su moral.

Con respecto a lo que dice Fogel, creo que lo que se ve en el diálogo es que Breuer no disfrutó de su paternidad. Nietzsche no le dice que casarse y tener hijos no es un destino apropiado, sino que no lo fue para él, por la simple razón de que no lo deseaba (y no desea).

Lo que Nietzsche pensaba, según creo, es que un hombre debe asumir Su destino y no cualquier destino.

¿Cuál es mi destino? "Y si te lo digo, seguirías sin decidirlo por tu cuenta, sin asumir tu existencia y tu deseo"

"Dios ha muerto": debemos determinar nosotros cuál será nuestra finalidad en la vida. Y tanto si es casarse y tener hijos o no hacerlo, debemos ser consecuentes con esa elección y no con las pautas morales y religiosas de nuestro tiempo.

Ser honestos con lo que deseamos y creemos, asumir nuestra voluntad de poder. No hay recetas, porque lo que es bueno para uno, no lo es ara otro.

Debemos, en fin, determinar nuestra propia moral. Y defenderla.

cacho de pan dijo...

Armand Assante haciendo de Nietzche? si este actor fue Perón hace nada de tiempo!
No sabía de la existencia de esta película, la buscaré hoy mismo, aunque supongo que me dará muchísima bronca, por lo que, prejuiciosamente, puedo deducir del adelanto.
La misma vida repetida una y otra vez? Por qué supone tal cosa don N.?
Si pudiéramos elegir cuando poner fin a nuestra vida tal vez viviríamos de otras maneras, tal vez con más tiempo aprenderíamos, sin embargo el límite está en el cuerpo... podría aguantar tanto trajín?

Fogel dijo...

Quizas yo debería pedir disculpas por mi comentario, pero no lo haré. No por creer que tenga la razón, ni cerca de eso, es que el comentario refleja mi parte disidente, y eso me gusta. Creo que una charla rica es cuando se sostienen diferentes puntos de vista, y la ilusión de discutir con Nietzche la idea de un super-hombre, con una vida en su total dominio,(el defendía la idea de morir cuando uno lo crea justo), me resultó muy seductora. Yo no ví la película, me dejé llevar por lo expresivo de la escena que subió Don Walter, y otro poco porque creo que muchas veces idealisamos la visión de algunos personajes que la historia "inmortalizó" , y que quizás si los hubieramos conocido en vida, tomado unos vinos con ellos, (leáse Nietzsche)y hasta quién sabe, tomado unos mates con su madre, mientras el duerme la mona de los genios incomprendidos, no los habríamos reconocido como tales, ni habríamos escuchado sus palabras como si fueran las de un iluminado, y eso no sería a causa de él, ni de su humana condición de par, sinó de nosotros y nuestro ego. No creo que nadie se replantee su vida por lo que lea o escuche decir a un amigo, si lo hace, y bueno sería que así lo hiciera una ves por mes, al menos, siempre se ha de justificar por una reflexión propia, surgida de su própia experiencia. De su propio dolor.

PD: Ultimaménte estoy comentando en demasía, mejor sería que me abstuviera de tanto parloteo, o me alejase de los vinos baratos, especialmente si vienen en tetra brik.

Walter L. Doti dijo...

Si el tetra genera sus interesantes opiniones, Don Fogel, ¡adelante! dele nomás con el vicio.

Es muy interesante lo que nos dice sobre las opiniones de los amigos. Nadie se replantea su vida por lo que diga un amigo. ¿Será porque suponemos en ellos cierta indulgencia hacia nosotros?
A mí me perturba mucho, en cambio, lo que dicen mis enemigos: son despiadadamente certeros en sus críticas.

Y qué cosa extraña esto de manejarse por el criterio de autoridad. Yo, a veces pecando de iluso y soñador, creo que los genios pueden estar a la vuelta de la esquina; que puestos en otros sitios, muchos que morirán en el anonimato podrían tener la gloria que, a veces injustamente, eleva a otros por sobre los mortales.

Abrazazo