domingo, 24 de mayo de 2009

DE POR QUÉ EL GUSTO DE LOS MÚSICOS NO COINCIDE CON EL DE LA GENTE

Fascinados con la posibilidad de armonizar algunas notas sueltas, quienes se dedican a la música pretenden entender a Schopenhauer cuando afirma que la combinación de sonidos en el tiempo es la mismísima Voluntad. Ensayan y practican, practican y ensayan. Y de a poco descubren que la actividad a la que dedicaron su vida es absolutamente decepcionante, repetitiva, aburrida. Descubren que había cosas que era mejor disfrutar hechas por otros que hacerlas uno mismo. Pero no pueden renunciar a una vida que durante años pregonaron, era la mejor. Y así, cansados de escuchar secuencias repetidas de 5 ó 6 acordes, empiezan a odiar las canciones como productos acabados. Afinan el oído para advertir las notas bajas, aprecian las armonías complejas, admiran a los compositores que dibujan melodías rebuscadas. Pierden la capacidad de disfrutar de la música como un todo.

8 comentarios:

Fede dijo...

Podría empezar aduciendo que los músicos también son gente, pero intentaré no valerme de falsas premisas de entrada.

Prefiero los sofismas a la mentira; requieren de mayor creatividad. (Esta se la robé a Peyorato)

¿Cuál era la pregunta?

¡Ah! "¿Por qué el gusto de los músicos no coincide con el de la gente?"

Bueno: por la misma razón que los filósofos no piensan en lo mismo que la gente. Uno puede pasarse toda una vida sin cuestionarse acerca del principio de identidad de los indiscernibles. Aunque parezca increíble, hay gente a la que no le importa ni medio.

Pensar siempre en fútbol funciona. La música de tres acordes funciona. Pero al desautomatizar la forma en que pensamos, componemos, folgamos, escribimos, nos permitimos descubrir o, por lo menos, explorar nuevos placeres. Estos no son necesariamente mejores, pero sí nuevos y, muchas veces, inesperados.

En lo que sí estoy de acuerdo es en que un nuevo goce no aparta el anterior. Y es cierto que parece haber impostura en aquel al que de un día para el otro, deja de gustarle el merengue y los chistes verdes y empieza a fumar en pipa. Eso es un vicio: se llama pedantería.

Nadie deja los caramelos porque conoce el sexo. De hecho, combinarlos no es una mala idea.

Disculpe la extensión un tanto invasiva de mi comentario.

Se' vemo.

PD: Releo y me quedo con la idea de la combinación. Los músicos pedantes que rechazan la música popular, parecen olvidar que la mayoría (sino todos) los compositores estaban enormemente influenciados por la música popular.

Kevin yojansen dijo...

No tenes ni idea... no tenes ni idea...

No tenes ni idea, de la vida y el amor...

http://www.youtube.com/watch?v=p20p4GecZjk

cacho de pan dijo...

las generalizaciones nunca son buenas, decía siempre mi tía Victoria, quien a pesar de su nombre no tenía alas y sí cabeza.
Muy bien peinada, además.
Supongo que a Beethoven no le hubiera gustado nada Nino Rota, pero como a mí sus sinfonías me parecen insoportables...hay pa todo enesta vida.

Walter L. Doti dijo...

Fede: ¿"Folgamos"?, ¿qué es "folgamos"? Bueno, lo que Ud. dice es justamente lo que yo digo: el disgusto tiene que ver con el hecho de que uno se aburre de repetir y repetir lo mismo y necesita emociones nuevas. Y volvemos a coincidir cuando dice: "un nuevo goce no aparta el anterior". Sin embargo, para el explorador la primera reacción es la de rechazar lo anterior y separarse de "los que no saben nada".

Kevin: ¡Me encanta ese tema!

Cacho: Beethoven se queda fijo y Nino, Rota.

Perdón por el chascarrillo gastado. :)

¡Mándeme una foto de su tía!

Darth Tater dijo...

Totalmente de acuerdo en éso de que es mejor disfrutar aquello que han hecho otros que tratar de hacerlo uno mismo mal... de lo demás, lo único que le entendí es que no le gustan las matemáticas, si no, le gustaría la música así como la pinta.
p.d. ¿usted sí le entendió al comentario de Fede?

Walter L. Doti dijo...

Darth: Yo no le entendí ni medio. Pero si a él le parece que es bueno y eso lo hace feliz vamos a apoyarlo. Jajajajaj

Anónimo dijo...

Los músicos son gente muy rara.

Mengele dijo...

Soy un genio incomprendido.