miércoles, 10 de junio de 2009

¡EL ÚLTIMO ES UN DEPRESIVO!

Habría que hacer una campaña muy sutil para lograr desprestigiar la tristeza y la depresión. Cuando uno cayera en esos estados debería sentirse un idiota y debería querer hacer lo imposible para librarse de esa condición vergonzosa. Hasta tendría que evaluarse su penalización legal. Porque resulta que eso no ocurre en la actualidad: todo lo contrario. Uno se pone triste y recuerda a Onetti o a Schopenhauer, a algún japonés o a Alfonsina Storni, e inconscientemente va afirmándose en un estado que lo hace creer profundo e interesante. Vivimos bajo los patrones de una cultura completamente neurótica. Basta de nihilismo del secundario. Estamos grandes.

13 comentarios:

Dante B. dijo...

no seré yo, por cierto

Dante B. dijo...

te mataría aún más con una canción, Dotty...
(así suena a corista platinada)

Dante B. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silvia dijo...

Quieres implantar la dictadura qu relata el libro "Un mundo feliz", je.

vfedor dijo...

en lo sustancial, el art.152 bis. del Código Civil, prescribe:
Podrá inhabilitarse judicialmente.
1º) A quienes por embriaguez habitual o uso de estupefacientes .. 2º) A los disminuidos en sus facultades... 3º) A quienes por la prodigalidad...

Como verás, la gente alegre tiene su estatuto jurídico y es bien cierto que los tristes y deprimidos, tienen a su favor a los laboratorios y algunas editoriales.

No se si me cabe reirme todo el día, salvo claro está, reirme de estas circunstancias

Fede dijo...

Después de todo, reír no es tan difícil: alcanza con tener un espejo.

Fogel dijo...

Que buenas entradas, Walter. En las tres últimas se nota un claro esfuerzo por convencer al auditório sobre las ventajas de ser uno mismo al ciento por ciento y de utilizar todas las herramientas a nuestro alcance para disfrutar, (lease sacarle provecho) a este tour por la vida que nos regalaron cuando nacimos, (con excursiones incluidas) y que parece ser, muchas personas se lo pierden. Ahora bien: La tristeza y anque melancolia, (no así ya la depresión), son estadios del humor que bien valen la pena disfrutar cuando se presentan, pues forman parte de nuestro folklore humano, como es desamor o el miedo a lo desconocido. Yo mejor insistiría en fustigar penalmente a aquellos que abundan su vocabulario de frases tales como: "No Puedo", "La vida esta hecha para sufrir", o el conocido por todos..."a mi nadie me quiere".

UN abrazo de todo corazón

Aldous Lape dijo...

livin la vida loca !

hop ! hop !

Luzdeana dijo...

Adhiero a tu campaña con mi firma. Aunque reconozcamos el valor de una lagrimita como semilla para un buen poema...
Te comenté en el de "Soy..."
Uf, no te puedo seguir con tantos posteos.

Morgenrot dijo...

Apreciado Walter:

Disculpa que disienta, será que vivo instalada en esa forma de ser y de estar a la que llaman " tristeza " por englobar muchos otros conceptos y estados de ánimos.
Que nuestra cultura es neurótica, pienso que sí, pero que a los tristes no nos quieren , tambíén es así y normalmente quien diga lo contrario es el anormal de turno o el que miente.
La sociedad lo que quiere es no mirar profundo, vivir al día y pasarselo bien como sea, mirándo cada uno su propio ombligo, y no te preguntes ¿ esto qué es ? porque ni les interesa y te encasillan en el grupo de los " raros ".

Una que no está en grande.

Besos fuertes

Walter L. Doti dijo...

Dante: ¿Dotty como diminutivo de Dorothy? ¡Qué peligroso!

Silvia: Una dictadura no es mala en sí misma. Solo lo es - como sucede frecuentemente - cuando el dictador es un tirano. Pero si hubiera un dictador justo y magnánimo, ¿sería despreciable una dictadura suya?
Igual esto no es más que un chiste. Aunque no tan extraviado: si Ud. mira las traducciones al portugués de las películas en otros idiomas notará que los personajes dicen "¡droga!" cuando en el original dice "¡mierda!". Esta expresión no es natural del idioma de los brasileños y responde a una propuesta de una campaña contra el narcotráfico y el consumo de estupefacientes destinada a que se haga una asociación entre la droga y lo despreciable.
Bueno, algo así propongo yo. Tan nociva me parece la droga como la depresión. Y curiosamente hay desde las altas esferas de la cultura un vínculo entre profundidad y tristeza.

vfedor: No es cuestión de reírse uno el día entero. Se trata de comprender que ciertas cosmovisiones son muy nocivas. Si la perspectiva de base es entusiasta, después puede haber subas o bajas dentro de ella. Pero no puede permitirse la reivindicación de una frecuencia vital por debajo de cierto grado.

Fede: a mí los espejos más bien me hacen llorar.

Fogel: Coincido en casi todo, pero no sé si habría que disfrutar de esos estados tan humanos que Ud. menciona. Pues habría que ver si son tan humanos como parece, en principio. Yo más bien creo que son muy propios de cierta configuración de lo humano que como se ha formado puede igualmente borrarse.
Un abrazo sospechosamente caluroso.

Aldous: ¿Por qué no? ¡Mboheio!

Luzdeana: Aunque a veces no responda, leo todos los comentarios, los agradezco y tomo en cuenta las pertinentes acotaciones que limitan mi muchas veces desubicada audacia especulativa. ¡Muchas Gracias!
Igualmente, pago el precio de quedarme sin poemas de amor si se me da el gusto de que ya no se derrame ni una sola lágrima más.

Morgenrot: Te juro que es posible salirse de ese estadio. Te juro que es posible curarse. Te juro que lo que ahora es una queja mañana no podrá encontrar en vos ningún justificativo. SE puede ser profundo y no caer en la tristeza. Claro que el camino no está tan señalado como el que lleva a los estados de depresión. Un beso para una grande.

Aldous Lape dijo...

pensé !

por qué dentro de la ley ?

Comando AntiDepresión

LA GORDA dijo...

A mi me da tristeza cada vez que escucho a tom waits o leo a bukowski.
Ehhhh es la 1 vez que digo algo en serio ¡Bien por mí!¡Hip hip hurra!
hip hip.