miércoles, 10 de junio de 2009

NADA ES HISTORIA

Siempre me sorprendió el interés por lo histórico. No termino de entenderlo. Es que para mí lo que merece consideración intelectual es aquello que se presenta con la pureza de lo a-priori, más allá de cualquier condicionamiento contingente. Es tan interesante el tema de la esencia del conocimiento, por ejemplo, y tan poco relevante cómo conocían los griegos antiguos (o como conocemos nosotros mismos).

3 comentarios:

Fede dijo...

Lo peor de este modelo de razonamiento es cuando se da por sentado que la enumeración de acontecimientos históricos es argumentativa.

"¿Por qué le pegaste a tu hermano?"
"¡Porque me sacó la lengua!"

Los más vergonzosos actos: el terrorismo de Estado, la guerra, el racismo, se valen de este tipo de falacias para justificarse.

Morgenrot dijo...

Pido disculpas previamente por atreverme a dejar un comentario en una entrada que es un pensamiento puramente filosófico, pero lo primero que me pregunto es si Ortega suscribiría dichas máximas.
La pureza de lo apriori sin condicionamiento contigente, es como " lavar un puchero ". Para adentarnos en las esencias es necesario el pasado en tanto somos presente y pasado.
Y la historia, esa que siempre se repite.
Una ignorante filosófica, pero atraída enormemente por este post.

Saludos con afecto y " puro"

Walter L. Doti dijo...

Fede: Pero aún ahí habría una aplicación para la historia. En rigor, no creo que sirva ni siquiera para eso. Ningún episodio histórico puede servir (ni con buenas ni con malas intenciones)como modelo para observar qué se hará en otra situación; y esto porque cada coyuntura depende de elementos múltiples, únicos e irrepetibles.
Si uno trazara un modelo de las causas de, digamos, el nazismo, se encontraría con una serie de particularidades tan específicas que no sería dable extrapolar a ningún otro episodio.
Por eso, cuando se dice que conocer el pasado es útil para entender el presente y prever el futuro (no repitiendo los mismos errores, por ejemplo), se está cayendo en la trampa de pensar en los hechos como reiteraciones más o menos similares de las situaciones. Esto es, se hace ojos ciegos a la verdad de que cada momento es inaugural.

Morgenrot: Este no es un comentario filosófico sino tan sólo una reflexión no fundamentada en voz alta. Y aunque lo fuera, ¿a qué andar pidiendo disculpas? Como si alguien tuviera la verdad.
Como sea. Es muy cierto lo que dice Usted: si uno evita pensar en lo histórico, recae en ese mundillo de supuestas sustancias inasibles e inaprensibles que tantas dificultades y aporías provocan a la reflexión sobre la realidad. Ortega nunca estaría de acuerdo conmigo.
Lo que digo simplemente es que para alguien formado en un modelo de pensamiento modernista - como es mi caso - evitar pensar en estadios "puros", ajenos al tiempo y sus condicionamientos, es muy poco interesante. Y lo coloca en un terreno que podríamos denominar "anecdótico" que nos aleja de la pretensión de lograr un conocimiento total, absoluto y acabado.
Un capricho, en síntesis.