viernes, 29 de mayo de 2009

¡RAJEMOS QUE VIENE LA CANA!*

Pasados los treinta años el cuerpo comienza su paulatino y – por ahora – inevitable proceso de decrepitud. No es una evolución (o una involución) que afecte homogéneamente a todos los órganos. Por el contrario, se trata de algo vinculado a dos factores: la cantidad de divisiones celulares programadas por los genes en cada caso y el número efectivo de replicaciones que se hayan realizado por exigencias ambientales.
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Cuando empezamos a transitar la cuarta década (desde el primer día de nuestro cumpleaños treinta y uno) muchos procesos internos comienzan a perder efectividad funcional generando la paulatina afectación de otros órganos. El mecanismo trabaja en una clandestina invisibilidad.
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Pero, con gran poder simbólico, y con el marco de fondo contrastante de la cabellera, el espejo un día nos devuelve la imagen recortada y señera de un albo mensajero de la muerte. Un pelo se convierte en una cana y entendemos súbitamente que el cuento del que somos protagonistas tendrá un final. Las señales de alarma no tienen el rojo convencional: el color que advierte es el blanco.
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La primera cana avisa que terminó el tiempo de pensar en el proyecto y que ahora hay que poner manos a la obra, que hay que dejar los planos y comenzar con los ladrillos; que ya no tenemos que seguir proponiendo hipótesis sino que debemos empezar a contrastarlas empíricamente. La primera cana es el disparo de arranque de la vida plena, de la realización personal, de la madurez mejor entendida.
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¡Rajemos que viene la cana! Pero no para escapar y sentir este episodio como una tragedia. Corramos, apurémonos, pisemos más fuerte el acelerador. Las canas están allí cumpliendo el papel de banderas de largada. Para que no podamos decir un día de nuestra vejez frustrada que nadie nos avisó.
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*En lunfardo: "¡Corramos que viene la policía!"

¡Y BUENO, CHE!... ¿VOS NO CANTÁS FRENTE AL ESPEJO CON EL CEPILLO COMO MICRÓFONO?

La gente debería dejar de escandalizarse tanto, de ver las cosas tan críticamente. Tendría que estimularse el entusiasmo y la espontaneidad. ¿Te reís con Sapag? Mirá “Las mil y unas” toda la noche. ¿Sos fanático de los peep-show? Viví encerrado en una cabina.
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¿"Pompa diaboli” para las diversiones mundanas? Será por eso que el paraíso es tan aburrido.

miércoles, 27 de mayo de 2009

UNA UTOPÍA CONTEMPORÁNEA

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¿No estamos viviendo en una suerte de utopía? Sé que cualquiera que lea esto me acusará de ser ciego a las enormes desigualdades que se dan en este mundo capitalista nuestro; pero, ¿cómo calificaría a nuestra forma de vivir un individuo del siglo XVII?, ¿No desearía como ideal un mundo donde la mortalidad no fuera del 30%, sino de menos del 1 por mil?, ¿donde el promedio de vida fuera superior a 70 años y no menor a 30?, ¿no soñaría con un mundo donde el 30% está por debajo del nivel de indigencia en vez del 90% histórico?, ¿donde que alguien muera a manos de otro nos escandaliza, porque hemos llegado a la conclusión de que no es una buena idea matarnos entre nosotros?
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Por supuesto, que el 30% de la población mundial sea menos que pobre no es poca cosa. Es más, que esta sea la suerte de una sola persona no parece tampoco aceptable. Pero la desigualdad está allí porque el Universo mismo es injusto. Me parece muy bien bregar por achicar los índices de sufrimiento, pero ¿no se vive hoy día, en esta injusta sociedad capitalista, mejor de lo que se vivió nunca? Los planteos utopistas tienen por fondo la nostalgia por la vuelta a una época dorada que habría existido alguna vez. Pero, ¿Alguien puede ubicar esa época?
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Pregunto: ¿No estamos viviendo en una suerte de utopía?

lunes, 25 de mayo de 2009

NAPKIN ART

Trazos casuales, impensados, imprevistos, crean un dibujo que nos satisface. Pura espontaneidad que genera cosas. Hacer sin preguntar para qué. Hacer y sorprenderse de los resultados.

domingo, 24 de mayo de 2009

DE POR QUÉ EL GUSTO DE LOS MÚSICOS NO COINCIDE CON EL DE LA GENTE

Fascinados con la posibilidad de armonizar algunas notas sueltas, quienes se dedican a la música pretenden entender a Schopenhauer cuando afirma que la combinación de sonidos en el tiempo es la mismísima Voluntad. Ensayan y practican, practican y ensayan. Y de a poco descubren que la actividad a la que dedicaron su vida es absolutamente decepcionante, repetitiva, aburrida. Descubren que había cosas que era mejor disfrutar hechas por otros que hacerlas uno mismo. Pero no pueden renunciar a una vida que durante años pregonaron, era la mejor. Y así, cansados de escuchar secuencias repetidas de 5 ó 6 acordes, empiezan a odiar las canciones como productos acabados. Afinan el oído para advertir las notas bajas, aprecian las armonías complejas, admiran a los compositores que dibujan melodías rebuscadas. Pierden la capacidad de disfrutar de la música como un todo.

LOS HOMBRES DE ACCIÓN (2)

La razón crea monstruos. Seres deformes que operan sobre mundos reflejados como en espejos de feria. Allí donde el hombre práctico halla una relación directa con su entorno (advierte un problema, actúa sobre él, lo resuelve), el teórico agrega una instancia eliminable: mediatiza el acceso a la materialidad fáctica a través de su representación simbólica. Y luego juega a perfeccionar los vínculos y relaciones de esa combinación de símbolos.
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Sucede entonces que lo que es un mero medio para acceder a lo material (lo único que existe) se comprende como una finalidad en sí mismo. Allí está la monstruosidad. Hombres dedicados al refinamiento de símbolos que no sirven para acceder al mundo. Que son pagados para permanecer en ese encierro antinatural. Que reciben incluso prestigio social por su faena extraña: el mundo académico, las universidades, la filosofía, las letras. Los ojos de la mirada contemplativa y quieta detrás de lentes de marco negro. Es interesante apuntar el aporte heideggeriano a la cuestión cuando tematiza la importancia de los útiles, del ser-a-la-mano. Los útiles, con los que se opera sobre el mundo, no son un agregado a lo que somos en cada caso. Son un existenciario, son nosotros.

MISTERY

¿Por qué, por lo general, la gente puede llegar a hablar abiertamente incluso hasta de su sexualidad, pero tiene infinito resquemor de hablar de su dinero?

sábado, 23 de mayo de 2009

¡SUERTE!

"... comparo la suerte con uno de esos ríos impetuosos que, cuando se enfurecen, inundan las llanuras, arrasan los árboles y las casas, quitan tierra de un sitio y la colocan en otro, y todos huyen frente a ellos, todos ceden ante su ímpetu sin poderlos frenar de ninguna manera. Y aunque esa sea su naturaleza, nada impide que los hombres, en los días tranquilos, tomen precauciones y contruyan defensas y diques, para que luego, cuando los ríos crezcan, fluyan por un canal o, por lo menos, su ímpetu no sea tan desenfrenado ni tan dañino."
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Maquiavelo, El Príncipe
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Creer que existe la suerte es una reacción a la incapacidad de caer en la cuenta de lo poco que hace uno por el control de su destino.
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Cuando uno tiene la actitud de sentarse a esperar que las cosas le pasen, cuando uno ha decidido verse a sí mismo como un tronco arrastrado por las corrientes turbulentas de la vida, el recorrido que realiza y el destino final de su trayecto los cree casuales o sometidos a poderosas fuerzas que lo trascienden y sobre las que no tiene control alguno; y denomina suerte a esa aleatoria energía.
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Otros, por el contrario, saben que la voluntad debe usarse al modo de remos para enfrentar la fiereza de esas aguas. Que, si bien no es posible optar por remontar o no el río, sí es posible prever y evitar los peligros del camino. Saben que cada posición que uno toma en su derrotero es el efecto combinado de la posición en la que se ha estado antes y la resistencia que el remero haya aplicado.
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Los mediocres desean suerte. Para los capaces la ambición es de éxito.

LONDRES

London from forester08 on Vimeo.

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¡Ah, Londres!, la ciudad más Cosmopolita del mundo, probablemente. Allí puede uno "contaminarse" de las culturas más impensadas, puede escuchar el inglés pronunciado por chinos, latinoamericanos, árabes, turcos, rusos y por habitantes de países de cuya existencia nunca se había enterado. La gente es absolutamente amable y cuenta con un sentido del humor refinado e inteligente que da gusto compartir. Se puede hallar allí lo último en tecnología y en tendencias, al tiempo que disfrutar del sabor de lo clásico; hay lugar para el esparcimiento y para la cultura.Sus calles son pintorescas y cuidadas; sus parques, escenografías fílmicas. Cuenta con una red de transportes públicos altamente efectiva y segura. Es, afirmo, para un cierto talante filosófico, la capital espiritual del mundo. (Ahora, si Ud. es de aquellos que cree en las conspiraciones, en los poderes ocultos; si ve en el marxismo una solución a los problemas sociales; si adopta imposturas intelectuales y prefiere la vacua originalidad a una mesura reflexiva no tan emocionante. Si políticamente se inclina hacia el progresismo y estéticamente está dispuesto a no reírse de las nuevas estéticas; si literariamente prefiere los textos en que se buscan pretensiosamente vías para manifestar la fragmentación de los conceptos de sujeto y de sustancia, vaya entonces a París. También tiene una buena red para el Metro.)

viernes, 22 de mayo de 2009

CASARSE

¿Qué cambia un papel? Todo. ¿Es necesaria toda la parafernalia de una ceremonia, de una fiesta, pasar por un montón de ritos? Sí.
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El casamiento es la comunicación oficial al mundo de referencias cercanas de que uno ha decidido dejar de ser uno. Pero la mención constante de la palabra ha hecho banalizar su significación. Cuando una persona decide casarse, decide mucho más que realizar un mero trámite: afirma su voluntad de acoplarse a la aventura vital del otro, de solapar los trayectos y los proyectos; decide que su vida – la única vida con la que cuenta - y su tiempo – el tiempo único que no volverá jamás – se los brindará sólo a una persona. Casarse es el regalo más generoso que dos personas pueden hacerse mutuamente porque implica darse al otro por entero, entregar lo más propio de uno y que uno tiene en propiedad irrenunciable: uno mismo.
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En un universo necesariamente amasado con egoísmo, casarse es romper las leyes de modo estrepitoso: por eso el ritual, por eso el festejo, por eso el papel y las firmas.

MALÍSIMOS

Hay muchísimos blogs con títulos excelentes y descripciones muy prometedoras que después terminan siendo llenados con pequeñas frases incoherentes, pseudo poéticas, con imágenes robadas y con la pretensión de que sus lamentos fragmentarios son arte. Malísimos.

martes, 19 de mayo de 2009

DE LA NECESIDAD DEL MUNDO DE QUE UNO TENGA ENEMIGOS

Uno es educado para la concordia, para evitar los conflictos. Y cuando no lo es, se educa a sí mismo a través de la experiencia personal: después de un tiempo de confrontar con la gente se llega – mal que mal – a la conclusión de que no vale la pena perder energía en pleitos y contrapuntos.
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Esta puede ser la génesis de las posturas que se moldean a través de la aceptación de los lugares comunes de corrección política, el horno en el que se cocina la inautenticidad. Porque tomar una posición, decir en voz alta lo que uno realmente piensa y no lo que piensa el “uno” impersonal, implica muchas veces la contienda y la distancia. Y es difícil y agotador. Y entraña dar explicaciones, contrastar argumentos; obliga a una tensión que no encuentra en todos los espíritus la templanza requerida. Y así uno adapta su decir y su hacer a lo que es recibido con una sonrisa de beneplácito por las mayorías o por ciertas minorías consideradas poseedoras de un discurso distintivo e interesante, legitimado. Pero en rigor es tan inauténtico lo uno como lo otro; tan falso estar de acuerdo necesariamente con lo que todos están de acuerdo, como oponerse sistemáticamente a ciertas cosas parados en el pedestal de algunos principios o valores. No les creo a los que apoyan el concepto de estado-nación simplemente porque nadie se opondría a una idea tan popularizada, como tampoco a los que dicen no disfrutar de la televisión porque es un sistema de atontamiento de las masas. Les creo a los que entienden que la idea de estado tiene algunos límites muy claros para operar sobre una realidad cambiante; y les creo también a los que trabajan en la Universidad y cuando llegan te cuentan que la imitación de la presidenta en Showmatch fue realmente magistral. A los que espontáneamente dicen lo que piensan, lo que les pasa, sin importar la cara de rechazo que pueda poner el otro, sin especular respecto a la recepción que puede tener lo que dicen en los que tienen al lado.
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El precio a pagar por la comodidad de decir y hacer de acuerdo a lo contextualmente autorizado es el estancamiento y la incapacidad de evolucionar; la imposibilidad de patear el tablero, de rehacer el mundo, de crecer individual y socialmente. No se trata de oponerse, de tener postura crítica, de exigir “profundidades” o “complejizaciones”; no cuando todo esto surge de la repetición de clichés seguramente elegantes, pero no necesariamente genuinos en relación a lo que moviliza nuestras voluntades. Se trata de recuperar la naturalidad, la franqueza, porque este es el único modo en que pueden surgir las miradas personales que, por únicas, permitirán proyectar sobre el mundo perspectivas renovadas. De seguro plantarse y decir “aquí estoy yo” nos llevará a chocar contra otras formas de concebir la realidad, y surgirá la discusión, la oposición, la pelea y con ella la angustia del distanciamiento. Pero será el precio de crecer. Y el crecimiento es irrenunciable. Uno no se puede quedar esperando el avance ajeno: debe intentar promoverlo. Pero si él/los otros no están listos aún, no quedarse y esperar: el tiempo es poco, la vida es finita y negarse a hacer uso de los talentos es el pecado que está detrás de la frustración. .
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- ¡No! Por favor... ¡no saltes!
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- Tengo que hacerlo. No te puedo esperar.
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- Por favor... ¡nooo!
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- Tengo que hacerlo. Te voy a extrañar.
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(Se eleva y se pierde en el cielo)

NO COMMENTS

Hay cientos de blogs muy interesantes que leo que cuentan con una producción notable y que, sin embargo, carecen casi por completo de visitas y comentarios. Me sorprende esa constancia invisible. ¿Sirve hacer un blog que nadie lee?

domingo, 17 de mayo de 2009

EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU SOMBRA

Cada vez que alguien lea La maravillosa historia de Peter Schlemihl de Adelbert Von Chamisso, este personaje zanquilargo, torpe y que parece perezoso por su desidia será tentado por el diablo con una serie de objetos prodigiosos para entregárselos a cambio de su sombra:

La primera opción es la auténtica mandrágora, una planta que sirve para encontrar tesoros y curar enfermedades. La segunda, la hierba de Glauco que hace saltar las cerraduras y abre así todas las puertas. En tercer lugar, el tenebroso lo tentará con los cinco céntimos del judío, que son monedas de cobre que cada vez que se cambian traen con ellas una moneda de oro. Luego sacará el diablo la moneda robada, que arrastra para su poseedor cada moneda que toca. Y lo seducirá también con el tapete de Rolando - un mantel sobre el que aparecen todos los alimentos que se desean - y con el genio embotellado que hace todo lo que se le pida. Peter, sin embargo, eligirá siempre la última de las opciones: el sombrerito y la bolsa de los deseos de Fortunato: del primero podrá sacar cuanto objeto necesite y de la bolsita brotará dinero infinitamente.
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Pero el héroe pronto descubrirá cuán difícil es ocupar un lugar a la luz para alguien que ha entregado su sombra; y vivirá la condena de su ambición. . .
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¿Qué objeto mágico creen que valdría el precio de sus sombras?

KEEP WRITING!

ETIMOLOGÍAS

Etimológicamente, ¿un argentino sería algo parecido a esto?

sábado, 16 de mayo de 2009

EL ERROR DE PREGUNTAR PARA QUÉ

La forma más común de cuestionar cualquier actividad llevada a cabo por el otro suele ser preguntarse (de un modo que implica una clara censura) para qué hace lo que hace. Y nadie se salva de este tipo de señalamientos: desde el hombre de negocios que en la charla de café dispara nuestro pensamiento hacia cuál sería la necesidad de acumular dinero infinitamente, hasta el artista que encerrado el día entero en su atelier nos lleva a tratar de adivinar a qué puerto querrá llegar.
Creo que este modo de evaluar las cosas encierra una profunda trampa. La trampa de creer que existiría algo así como una escala - una gradación - entre los diferentes sentidos que las personas dan a su vida, que haría a unos más importantes que otros. O aún peor; un sentido dado de antemano, un sentido prolija y prudentemente señalado que habría que seguir sin desviarse.
Preguntarse para qué un hombre colecciona latas de cerveza, para qué otro corre a diario por la costa, para qué aquél dedica dieciséis horas a una oficina o éste estudia bibliotecología, es tanto como querer averiguar la finalidad última por la que uno come, duerme o sigue simplemente viviendo. Pero ni se come, ni se duerme ni se sigue viviendo porque haya una meta a la que llegar: el valor de la vida está en sí misma; en la vida entendida como un todo orgánico donde cada parte colabora con la función de la otra sin que haya una pieza privilegiada de la que las otras sean siervas.
Tenemos tan incorporada la creencia de que debería haber una dirección prefijada, que en ciertos momentos la percepción de su ausencia nos golpea hasta la depresión. Y el primer remedio de que echamos mano es la idea de que, aunque seamos ciegos a ello, cada uno de nosotros cumple un rol preciso, una misión en los engranajes de la maquinaria universal. Pero ni hay tal cosa, ni necesitamos de ese expediente para plenificar nuestra existencia.
Si del todo morimos todos - pregunta Unamuno -, ¿para qué todo? Y la respuesta es rotunda: para nada. Pero, lejos de ahogarnos en la desesperanza, esta noticia debería hacernos ver que contamos con una libertad plena, que podemos vivir una existencia fresca, espontánea, oxigenada, enorme, ilimitada. Una vida en la que podemos dedicarnos a acumular divisas, o a pintar infinitos cuadros subsistiendo frugalmente, o a coleccionar latas de cerveza, o a hacer footing por la costa, o a trabajar arduamente sin salir de nuestro bufete o a estudiar bibliotecología, sin que nadie tenga que preguntarnos para qué.
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martes, 12 de mayo de 2009

LOS HOMBRES DE ACCIÓN

Los hombres de acción avanzan sin dilaciones pues no prefijan un destino. El intelectual supone haber definido su meta de antemano y por eso evalúa los riesgos de llegar a ella; considera obstáculos para los que el "hacedor" es ciego. De tal modo, evita esos riesgos no poniéndose en acción- "El que no arriesga no pierde", piensa. Pero olvida que tampoco gana. De algún modo, esta forma de proceder actuaría como un estigma paralizante para evitar el cual habría que emular la metodología de los hombres de acción y hacerlo conforme a esa forma, ya que no por ella. Lanzarse a actuar, olvidando un poco la evaluación de costos y beneficios y en la seguridad de que las consecuencias sólo surgen si se inicia una cadena de hechos productores. Quizás las cosas no se consigan tal cual las pensamos, pero al tiempo aparecerán otras que no hubiéramos imaginado nunca. Como un delantero que lo único que sabe es que quiere meter el gol y se lanza hacia el arco contrario, sin certeza de cómo se dibujará la jugada pero sabiendo que si no consigue meterla en el arco contrario, al menos logrará un córner a su favor.
Como decía el slogan de un famoso café soluble: "One thing links to another".

domingo, 10 de mayo de 2009

YO QUIERO SER JOVANOTTI

¡Qué bien que me cae este tipo!

PD: Si tienen chance, vean "Serenata Rap" en la versión en la que canta con Pavarotti.

jueves, 7 de mayo de 2009

VIDAS

Imagino una vida posible. Encerrado cada uno en una habitación con una computadora. Los
hombres son bloggers por esencia. No conocen otra realidad. Sus días y sus noches pasan entre
posteos, comentarios y esperas de los posteos y los comentarios de los otros. Y así desde que
nacen hasta el día en que les toca morir. Y son felices, por momentos.
No hay gradaciones entre los sentidos: son solamente sentidos.

CANCIONES LOCAS

Para los lectores que no leen :)

miércoles, 6 de mayo de 2009

RACISMO - UN POST QUE VA A TRAER COLA

A veces es duro decir la verdad.
Las unidades de conocimiento, la información cultural - dicen - se replica como lo hace el código genético: ciegamente, inconscientemente. Y también en estelar indiferencia respecto a la verdad. Repetimos fórmulas y pensamientos sin contrastarlos con la realidad, guiados por criterios que atienden la mayor parte de las veces más a la corrección política que a la verosimilitud, a lo comunitariamente deseable que a los hechos. Y así muchas ideas se fosilizan y se hacen impenetrables, intocables, sacras. De tal modo el pensamiento, que es la mismísima libertad (o quizás su condición), se halla contradictoriamente preso, imposibilitado de crecer y de expandirse como es su tendencia natural.
La cuestión del racismo tal vez sea el monolito más indiscutible, el que mayor temor cause tocar a los hombres que no se atreven a ir más allá de lo que dicta la opinión del impersonal sentido común. Pero esto no puede ser escollo para decir lo que se piensa. Y así voy a hacerlo.
En primera instancia, desconocer el hecho material y tangible de la existencia de las razas se me antoja una hipocresía. No creo que haya que apelar a ninguna clase de expediente especial más que la mera capacidad de observación para que se haga evidente que no es dable hablar de igualdad. Y esto tanto en lo que respecta a las características físicas como a las comportamentales que a ellas se asocian. Es que muchas veces en la intención de generar un estado ideal de consideración por todos los individuos, se hace caso omiso de esas diferencias que saltan a la vista.

Hay razas más fuertes que otras, y esto es obvio. Hay razas, por ende, con individuos más débiles. Y, aunque con cierto resquemor, la gente suele aceptar estas diferencias cuando, por ejemplo, se hacen patentes en competencias deportivas. Sin embargo, la libertad de pensamiento halla prontamente sus límites cuando se enfocan las desigualdades en lo relativo a las capacidades cognitivas. ¿Por qué cuesta tanto aceptar que haya algunos más inteligentes que otros?, ¿por qué no se acepta como un hecho que algunas razas no lleguen a ciertos estándares? Y no se trata de una cuestión discriminatoria. Son los números y las estadísticas los que gritan esta verdad.

Y de la mano de estas potencialidades vienen como efecto las realizaciones: es muy poco el aporte que una raza dotada deficientemente puede otorgarle al mundo. Con lo que, por intenso que sea el escozor que esto pueda causar, y con los ojos puestos en el beneficio de las generaciones venideras, no debería descartarse una regulación de la reproducción que la haga selectiva; para lograr obtener - como efecto de acumulación a través de los años – características específicas que mejoren definitivamente los atributos intelectivos de especie y, por qué no, generen también morfologías más atractivas y estéticas.

Hablar de la posibilidad de una raza pura puede considerarse un anacronismo. Sin embargo, en primera instancia, no se entiende por qué algo puede ser comprendido en un cierto contexto y no en otro, por qué perdería valor dicho en otro tiempo; y en segundo lugar, habría que pensar que los procesos que involucran el mejoramiento de la herencia a través de la intervención humana buscan disminuir el sufrimiento, administrar los recursos de un modo más provechoso y, por sobre todas las cosas, lograr perros mejor domesticados y con mayores habilidades para las funciones de guardia y de caza.

------------------------------------------------------------------------------------------- F.C.I

domingo, 3 de mayo de 2009

¡VALTEROK! 2

Un poco más de la banda sonora de mi vida. Esta vez, una canción tradicional ucraniana que, quién sabe por qué, también se cantó toda la vida entre los bielorrusos que alguna vez hicieron el inverosímil viaje de Pinsk a Mar del Plata. . . . Pidmanula Pidvela, para todos los que pensaban que Katiusha era pegadiza... . . . . . . ¡Atención con el amague de final!