sábado, 27 de junio de 2009

DÍSTICO DE FRUSTRACIÓN

Yo, que tantos hombres he querido ser, no he sido nunca /
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aquel hombre en cuyo abrazo desfallecía el mundo.

sábado, 20 de junio de 2009

OBJETIVIDAD INHUMANA

Si uno pudiera mirar todo objetivamente, sin involucrar los sentimientos y un orden pretendido del mundo, quizás abrir en dos a un niñito pequeño no le parecería terrible. En cualquier caso no sería más que desagregar un agregado de células, cortar la inercia funcional de una composición química dinámica y autónoma. Tan ligero como pisar a una hormiga o golpear con una piedra la cabeza de un pez después de pescarlo.Sin embargo, el ser humano crea ficciones de sentido que le hacen creer en órdenes, en valores. Entonces quizás la deshumanización sea equivalente a la objetividad. Más humano es uno cuanto más dispuesto está a creer en su propia ficción.

ANTROPOLOGÍA PRÁCTICA

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La piel engaña. Definitivamente. Para saber lo que es un humano habría más bien que meterle una mano por la boca, bien adentro, y sacar todos sus órganos para afuera, como quien da vuelta un guante. Así daríamos con su realidad más elemental y se vendrían abajo todas esas especulaciones sin sentido que quieren ver oro donde hay mierda.
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Se haría evidente que somos poco más que una serie de bolsas que reciben, procesan, absorben y eliminan compuestos orgánicos. Podríamos entender los dientes como lo que son: no las unidades de una sonrisa, sino espantosas trituradoras óseas. ¿Sabés dónde se ve claro esto que te digo? En las fluoroscopías de la deglución. ¿Nunca viste una fluoroscopía de un tipo comiendo? Ahí se ve la verdad del asunto. Ahí se ve lo que es una persona más allá de toda interpretación. Te das cuenta que lo que se ve a simple vista es un accidente de una funcionalidad esencial de la que todo lo demás depende. No sé si te lo pusiste pensar así alguna vez, pero un ser humano es básicamente su tronco y su cabeza; eso sólo. Las piernas y los brazos le ayudan a ese tronco a moverse de acá para allá para ir a buscar los aminoácidos de otros seres vivos y renovar y reparar los propios. Y ni siquiera la cabeza se diría que es lo fundamental. Si te ponés a analizar, la cabeza sería como la computadora central que provee de energía y coordina lo que pasa dentro de ese recipiente. Pero el juego está ahí. La pregunta es para qué, ¿no? Todos esos procesos sirven a una cosa que está todavía más atrás: los genes.
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En el hombre al revés que te hago imaginar se podría ver una pista también de eso: verías los nervios atravesándolo todo, enervando las vísceras para que ese conglomerado pasajero de materia orgánica se dé cuenta de sí mismo. Y por sobre todo, concentrándose con millones de puntas en ciertas zonas para provocar esa presión que nos hace excitar y querer dirigirnos hacia otros que nos brinden un medio fluido para frotar algunos órganos que expulsan nuestra simiente. Los genes así tienen la posibilidad de salirse por un rato de esas cápsulas que los protegen y de encontrarse con otros iguales para combinarse y fabricar otras máquinas replicadoras igual de absurdas, igual de feas.
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¿Entendiste? Ya te digo, no hay que dejarse engañar por la piel. La piel tapa todo el estofado. Ahora, andá, querés, andá. Andá y matá a ese nene de una vez.

lunes, 15 de junio de 2009

EQUI-VOCACIÓN

Toda esa gente que lee a los autores franceses del siglo XX y que vincula la filosofía al psicoanálisis, ¿no tendrían que haber seguido otra carrera y no filosofía? Psicopedagogía, psicología... esas cosas.

sábado, 13 de junio de 2009

NADIE RESISTE UN ARCHIVO

No tenemos una cosmovisión. Tenemos imágenes diversas y cambiantes, perspectivas siempre diferentes. Intentar ser coherentes es inhumano y no comporta ningún beneficio más que el regocijo de los que creen en el alma sustancial.

miércoles, 10 de junio de 2009

¡EL ÚLTIMO ES UN DEPRESIVO!

Habría que hacer una campaña muy sutil para lograr desprestigiar la tristeza y la depresión. Cuando uno cayera en esos estados debería sentirse un idiota y debería querer hacer lo imposible para librarse de esa condición vergonzosa. Hasta tendría que evaluarse su penalización legal. Porque resulta que eso no ocurre en la actualidad: todo lo contrario. Uno se pone triste y recuerda a Onetti o a Schopenhauer, a algún japonés o a Alfonsina Storni, e inconscientemente va afirmándose en un estado que lo hace creer profundo e interesante. Vivimos bajo los patrones de una cultura completamente neurótica. Basta de nihilismo del secundario. Estamos grandes.

NADA ES HISTORIA

Siempre me sorprendió el interés por lo histórico. No termino de entenderlo. Es que para mí lo que merece consideración intelectual es aquello que se presenta con la pureza de lo a-priori, más allá de cualquier condicionamiento contingente. Es tan interesante el tema de la esencia del conocimiento, por ejemplo, y tan poco relevante cómo conocían los griegos antiguos (o como conocemos nosotros mismos).

domingo, 7 de junio de 2009

¡A FULL, CON TODO!

Un día un cliente hablando de los pagos en cuotas con tarjeta de crédito, me dijo: “Uno tiene que aprovechar todo lo que le otorgan”, “Si te dan, ¡aprovechá!” Creo que la máxima puede extenderse a todo en la vida. ¿Por qué decidirnos a ser puramente racionales o a ejercer la ataraxia? ¿Por qué proponernos ser simplemente sensuales o preponderantemente hedonistas? ¿Estamos enfermos o algo? Tenemos sentimientos, pasiones y razón que son respuestas de huida, pero también de batalla frente a las cosas. ¡Usemos todas las herramientas con las que contamos!

sábado, 6 de junio de 2009

ROMPECABEZAS

Soy Madonna Soy Michael Jackson Soy Coca-Cola Soy Mar del Plata Soy calle Funes Soy escuela primaria pública Soy escuela secundaria privada Soy complejo por prognatismo Soy inconciencia de las relaciones sociales Soy Clarín Soy Canal 8 Soy colores fuertes Soy perversión a escondidas Soy Tinelli Soy San Lorenzo Soy Dr. House Soy One Hit Wonders Soy colores fuertes Soy aburrimiento los domingos Soy dolor de cabeza en días nublados Soy asado de tira Soy noches de verano Soy radio en la cama Soy tele en la cama Soy revistas en la cama Soy restaurantes Soy viajes por el interior Soy viajes por el mundo Soy literatura simple Soy odio por no ser centro Soy ensalada de hinojo Soy películas comerciales Soy ensalada de cebolla Soy ensalada de palmitos Soy inconstancia Soy ansiedad Soy llanto exagerado Soy inconciencia de mi pequeñez Soy década del noventa en Argentina Soy fascinación por los aeropuertos Soy interés superficial por muchas cosas Soy odio por la especialización Soy inconciencia del mundo económico Soy juegos de palabras fáciles Soy desconocedor del compromiso profundo con una causa Soy sabores de mariscos Soy descrédito del dolor ajeno Soy Los años maravillosos Soy Titanes en el Ring Soy Tom y Jerry Soy He-Man Soy Superman Soy té Soy mate cocido Soy sal Soy limón Soy pescado Soy masturbación Soy baño a oscuras Soy espera por reconocimiento Soy plaza Pueyrredón Soy Brigada “A” Soy Minguito Soy proyecto culturoso ajeno Soy cobardía Soy falta de espontaneidad Soy ambición Soy deseos de clase alta Soy falta de asertividad Soy comprensión siempre a medias Soy descubrimiento tardío de mi querer auténtico Soy muchas limitaciones Soy ocho irrecuperables años desperdiciados Soy familia que no me dejó ver la realidad Soy no saber qué es realmente ganar mucha plata Soy Arnold y Willys Soy versos en ruso Soy pascua con huevos de gallina pintados de colores Soy pasado familiar oculto Soy goce temporal de vida muy acomodada Soy querer saber sin haber estudiado Soy saber un poquito con trampa Soy piernas demasiado flacas Soy música disco Soy música en tocadiscos Soy Anteojito Soy Andy Kutznezoff Soy Alfredo Casero Soy siempre un paso más adelante Soy encierro entre libros Soy pasividad insoportable Soy muchas horas sentado Soy poca socialización Soy Falcon celeste enfrente del jardín Soy olorcito a auto nuevo

viernes, 5 de junio de 2009

INVERSIÓN DE LAS INVERSIONES

Abogo por la desaparición de las humanidades, las artes y los deportes del ámbito de la tutela estatal. Considero que la existencia de una actividad puede estar bien justificada en el gusto de quienes la practican, pero no por ello está bien que se malgasten fondos públicos para perpetuar lo que en definitiva son hobbies personales. Y no lo digo con resentimiento.
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Es probable que si a mí se me ofreciese un cargo en la Universidad o alguien cometiera la locura de darme una beca, aceptaría sin dilaciones y de algún modo, aprovecharía esa ventaja. Pero en el fondo no dejaría de pensar (por mucho que pudiera decir de la boca para afuera) que me estoy llevando un dinero inmerecido.
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Todos los que asumen una postura de "pensantes" de la sociedad, los que se atribuyen la misión del contralor reflexivo de los procesos sociales, se oponen resueltamente a que se malgaste dinero en esto o en aquello porque reconocen que hay mucha gente necesitada de cuestiones primordiales ligadas a la supervivencia. Sin embargo, cuando alguien propone que sean los fondos que a ellos llegan los que se utilicen para la redistribución, levantan inmediatamente la lastimera bandera de la cultura y el humanitarismo, así como los oligarcas estancieros hablaban desde un yate en Niza del sacrificio del hombre de campo que se levanta todos los días a las seis de la mañana pensando en el bien que le hace a la patria.
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Ahora bien, si las arcas del Estado están rebosantes, si las necesidades reales de la gente están cubiertas, el Estado puede comenzar a pensar en invertir ese dinero en proyectos culturales o deportivos, pero teniendo en cuenta el aspecto de la pertinencia social real de los mismos (aspecto que no pasa de ser un requisito puramente formal y completado meramente para cumplir con un formulario).
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De esta manera, el antiacademicismo es una retribución justa para quienes tenemos (o alguna vez tuvimos) la pueril pretensión de que alguien nos subvencione nuestro refinado - aunque esteril - onanismo intelectual. Privadamente, que cada cual haga lo que quiera.